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#5 El YO Prenatal - Una Práctica Para Ayudar a Controlar La Ansiedad

by Sarah Peyton

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¿Con frecuencia sufres de ansiedad? ¿Es desconcertante para ti? Prueba esta meditación enfocada en transformar la ansiedad presente en tu cuerpo conectando con cómo era para tí cuando estabas en útero.

Transcripción

Meditación guiada 5.

1.

El yo prenatal,

Nota previa.

Si sientes alguna reserva o incomodidad para conectar con tu yo prenatal,

Sáltate esta meditación y regresa a ella cuando te atraiga.

Si te adentras en ella y descubres que te perturba más de lo que esperabas,

Detén delicadamente la meditación y regresa a tu respiración,

Haciendo conjeturas de sentimientos y necesidades que le gustaría recibir a tu yo alterado.

Comienza sintiendo que existes como ser físico,

Como el adulto que eres ahora.

¿Qué partes de tu cuerpo te vienen primero a la cabeza?

¿Está lleno tu estómago?

¿Hay dolor o molestia en algún lugar que te llame la atención?

Si has descubierto la molestia,

Reconoce su hallazgo y pregunta a tu atención si está preocupada por esa parte de tu cuerpo y anhela su bienestar.

Da gracias a tu atención por cuidar de ti y por su vigilancia.

Pregunta a la parte molesta si está asustada y necesita saber que es apreciada.

Si parece triste,

Pregúntale si necesita apoyo para lamentarse o el reconocimiento de su soledad,

O si anhela la satisfacción compartida con otro.

Ahora,

Permítete advertir cuál es tu nivel básico de ansiedad.

¿Cuál es el nivel de tensión o agitación constante en tu pecho,

En tu estómago?

¿Qué tal están los músculos grandes de tus brazos o de tus piernas o de tu espalda?

¿Están tensos o relajados?

¿Y qué ocurre con los músculos de tu cara y los que están entre tus cejas y alrededor de tu boca?

Después de escanear tu cuerpo,

Comprueba si tu atención está dispuesta a centrarse en tu respiración.

Respira entre 10 y 15 veces,

Contándolas delicada y amablemente,

Tan alto como puedas,

Y comenzando de nuevo con el 1 cuando la tensión deambula,

Pero avanzando a la siguiente parte de la meditación,

Una vez que hayas respirado el número de veces mencionada.

Invita tu atención a avanzar alimentando tu imaginación.

Permite que una parte de ti se deslice a tu pasado,

Al diminuto cuerpo prenatal que eras en el seno de tu madre.

¿Qué sientes?

¿Tienes calor o frío?

¿Hay suficiente espacio o es angosto?

¿Qué le ocurre a tu madre?

¿Está ansiosa,

Tensa,

Molesta o asustada?

¿Está relajada y tranquila?

¿Cuenta con apoyo o está sola?

¿Experimenta seguridad económica o está preocupada por la estabilidad?

¿Qué sientes siendo el pequeño dentro de ella?

¿Puedes sentir cómo es tu madre?

Desplaza tu atención a la parte de ti que puede verte desde fuera y obsérvate con calidez dentro del seno de tu madre.

¿Cómo se siente este diminuto niño prenatal?

¿Sientes ternura?

Si la sientes,

Permite entonces que otra parte de tu yo habite en tu autotestigo resonante.

Imagina que te conviertes en una luz dorada de calidez y seguridad que entra en el espacio del seno materno para acunar y acuvocar a este ser pequeño con amor y dulzura.

Si no sientes ternura por el niño prenatal,

Observa qué ocurre si retrocedes más atrás en el tiempo,

Hasta el instante previo a tu concepción,

Y comprueba si estás de acuerdo con existir en este planeta.

Olvídate del resto de esta meditación y céntrate en este instante esencial,

Haciendo conjeturas sobre qué implica entrar en esta vida.

Si sientes ternura por tu yo prenatal,

Tu autotestigo tiene ahora una oportunidad de admitir cualquier cosa que sientas sobre tu experiencia prenatal.

Veamos algunas posibles conjeturas resonantes para este pequeño que eres tú.

Si no te parecen acertadas,

Haz tus propias conjeturas sobre lo que este yo prenatal está experimentando y anhelando.

¿Tienes frío y necesitas calor?

¿Te sientes apretado?

¿Anhelas sensibilidad y espacio para moverte?

¿Te sientes ansioso y solo?

¿Sería maravilloso tener la sensación de una presencia contigo?

¿Estás solo y asustado y necesitas seguridad y protección tierna?

¿Estás preocupado y solo quieres que tu mamá esté bien?

¿Qué ocurre en el cuerpo del bebé mientras lo sostienes con este cuidado?

¿Se relaja este cuerpo diminuto?

¿Si este pequeño comienza a relajarse?

Comprueba si le gustaría irse contigo para estar siempre acubocado en tu corazón.

A veces los bebés no quieren dejar el útero materno.

Si te ocurre esto,

Permite que el pequeño sepa que ya ha sobrevivido a este episodio y que ya eres mayorcito.

Permite que tu yo prenatal sepa que está contigo.

Deja que sepa que tu madre puede venir también para ser acuducada y amada en la luz dorada de tu corazón,

Tanto si está viva como si ha muerto.

A veces los pequeños temen que nuestro corazón no sea más cálido que la calidez experimentada en el seno materno.

Si te ocurre esto,

Sumérgete en tu corazón y cuéntale al pequeño lo que has encontrado en él.

Si está frío,

Dile a tu yo infantil que sanarás tu corazón con calidez y después regresarás y le invitarás de nuevo.

Independientemente de cómo te responda la parte prenatal,

Permanece en un lugar resonante y comprensivo,

Manteniendo y ofreciendo esperanza de curación y de encuentro en el futuro.

De igual modo,

Independientemente de lo ocurrido en la meditación,

A medida que comienzas a llegar a un lugar de transición,

Asegúrate de haber dado al yo bebé tanto cuidado y apoyo como pueda asumir.

Comienza ahora a reconectar con tu cuerpo adulto actual,

Con tu respiración,

Tus pulmones,

Tus costillas,

Los pequeños movimientos que haces con tu respiración.

Antes de regresar totalmente a tu vida presente,

A tu tiempo,

Advierte qué ha ocurrido en general en tu cuerpo con la ansiedad que notabas al comienzo de esta meditación.

¿Es la misma?

¿Es algo diferente?

Cualquiera que sea tu sensación al respecto,

Apréciate por tu presencia,

Tu compromiso para sanar y tu atención y cuidado.

Con amabilidad,

Vuelve a entrar en tu vida habitual.

© 2026 Sarah Peyton. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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