
#1 Práctica Guiada de Respiración Para Tener Calidez con Uno Mismo
by Sarah Peyton
Esta meditación sencilla se enfoca en volver a la respiración cuando notamos que nuestra atención se ha descentrado, reconociendo al mismo tiempo lo que nuestra atención descentrada está buscando aportar.
Transcripción
Meditación Guiada 1.
1 Respirar Esta brevísima meditación guiada ocupa el centro de nuestras exploraciones.
Es una práctica de respiración que puede dar a luz los primeros destellos esperanzados de llegar a tener calidez con uno mismo,
Y es el fundamento de todas las meditaciones que siguen.
Antes de comenzar esta meditación,
Haz este experimento de respiración para que llegues a familiarizarte con la relación que tienes con tu respiración.
Comienza contándolas.
Examina cuántas respiraciones puedes contar antes de olvidar que estás contando,
Y descubrir que estás pensando en otra cosa.
¿Qué te aparta de la actividad de contar?
¿Puedes identificar el tono emocional de tu distracción?
¿Es preocupación o ansiedad?
¿Es vergüenza?
¿Es una avalancha de emociones y sensaciones que podría ahogarte si dejas de correr?
¿Si dejas el flujo de distracción de tu vida diaria?
Si descubres que se produce mucho dolor emocional o que te resulta insoportable o tedioso contar tus respiraciones,
Convéncete de que es algo que tiene sentido.
Porque sin la aceptación amorosa de ti mismo,
Es posible que en tu cerebro no sea un lugar agradable donde descansar.
Si experimentaste una concentración y una relajación placentera al prestar atención a tu respiración,
Entonces te encuentras ya bien situado en el camino hacia la curación y el bienestar.
Comenzamos ahora la meditación guiada propiamente dicha.
Intenta seguir adelante y respira de nuevo.
Esta vez con la clara intención de aportar calidez a ti mismo.
Si alguien te está leyendo esto y quieres cerrar los ojos,
Hazlo.
Si eres tú quien lo lee,
Imagínalo simplemente mientras lees.
Advierte que tienes un cuerpo.
Tienes codos,
Rodillos,
Lóbulos en las orejas y un torso.
Es en el torso donde se encuentran tus pulmones,
Que llenan de aire y de oxígeno vivificante.
Advierte ahora que eres un ser que respira y que eres capaz de sentir la sensación en tu cuerpo allí donde el movimiento de tu respiración es más activo.
Para un momento y cierra tus ojos para ver si puedes sentir el aire entrando y saliendo de ti.
¿Dónde puedes sentir esta sensación al máximo?
¿En tu nariz?
¿En tus cornetes superiores?
¿En tu boca o en tu garganta?
¿En tus pulmones?
¿En tus costillas?
Donde sea más intensa la sensación,
Invita tu atención a descansar en ese lugar.
Si te interesa rastrear tu concentración,
Puedes contar las respiraciones para ver cuánto tiempo duras manteniendo tu atención en la sensación de la respiración.
Cada vez que tu atención se descentre,
Como suele ser,
Invítala amable y cálidamente a volver,
A volver a centrarse en tu respiración.
Tu atención quiere siempre concentrarse en lo más importante.
Y al comenzar el aprendizaje de la meditación,
Cree,
En general,
Que casi cualquier otra cosa es más importante que tu respiración.
Agradece a tu atención su compromiso para mantenerte en alerta con lo que cree que es importante y ve si está dispuesta a volver a la sensación de respirar.
Puedes encontrarte notando otras sensaciones corporales como incomodidad,
Dolores o molestias.
Admite que tu atención está intentando ayudarte y averigua si está dispuesta a regresar a tu respiración.
Los sonidos o los cambios en tu entorno pueden distraerte.
Con aceptación cálida,
Haz volver tu atención a la respiración.
Puede ser que te encuentres intentando planificar el día.
Con delicadeza y amabilidad,
Invita tu atención a volver a la sensación de respirar.
Puedes expresar la calidez diciendo,
¡Hola,
Atención!
¿Qué estás haciendo?
¿Te has distraído por algo que pensabas que era realmente preocupante?
¿Querías contribuir a mi bienestar y cuidar de mí?
Podemos preocuparnos de eso más tarde.
Me pregunto si estarías dispuesto a regresar a mi respiración en este momento.
Es posible que notes el tono de tu voz en tus pensamientos,
Aportando notas apacibles,
Respetuosas y afectuosas,
Al sonido que hace dentro de tu propia cabeza.
Puede que no uses palabras,
Sino que visualices una mano suave que devuelve cariñosamente tu atención a tu respiración.
Repite este reencuentro de atención y respira varias veces,
Y comprueba si sientes algo diferente con respecto a otras meditaciones guiadas del pasado.
Siempre que te haga sentirte bien,
Da las gracias a tu atención por sus esfuerzos y deja que su lente se amplíe para incluir tu cuerpo como un todo y la sensación de que formas parte de tu mundo.
¿Qué sonido oyes?
¿Cómo se siente tu cuerpo?
¿Puedes sentir los pies sobre el suelo?
¿Qué haces en tus manos?
Permítete amablemente menear o mover una parte del cuerpo al regresar plenamente a cualquier cosa a la que quiera desplazarse tu atención en tu vida diaria.
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4.2 (21)
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