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Meditacuento: Cometa

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
299

¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, esta vez con unos especiales cuentos de navidad. El día de hoy te traigo un cuento sobre un reno que encontró su pasión y la forma de ayudar a los demás. No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo

Transcripción

Ubícate en una postura que te resulte cómoda,

En la que puedas tener la espalda recta,

El pecho amplio para respirar profundo,

Que los hombros estén hacia atrás y hacia abajo,

Y los brazos y las piernas se encuentren sueltos.

Vamos a cerrar suavemente nuestros ojos y comenzaremos a tomar conciencia de todo nuestro cuerpo.

Imagina que te conviertes en un muñeco o una muñeca de plastilina.

Vamos a empezar a moldear nuestro cuerpo,

Empezando por los deditos de los pies,

Bemoldeando a través de tu imaginación ese cuerpo,

Toda la planta del pie y el empeine,

El tobillo y el talón.

Imagina que vas amasando y suavizando cada una de esas partes.

Seguimos por todas las pantorrillas,

Las rodillas,

Los muslos,

La cadera y el vientre.

Y a medida que amasas ese muñequito de plastilina que eres tú,

Se va relajando todo tu cuerpo.

Ahora vamos por todo el abdomen,

La espalda completita y el pecho,

Los hombros,

Los brazos que incluyen los codos,

Antebrazos,

Las muñecas,

Palma de la mano,

El dorso y cada uno de los deditos de las manos.

Moldea ahora tu cuello y suaviza esa zona,

Toda tu cabeza,

Incluyendo la mandíbula,

La boca,

Todos los dientes y la lengua,

Las orejas,

Los cachetes,

La nariz con sus dos fosas nasales,

Los ojos,

Los párpados,

Las cejas,

El entrecejo,

La frente,

Todo tu cuero cabelludo y todo tu cabello.

Siente que tu cuerpo está completamente hecho de plastilina,

Suave,

Moldeable y completamente relajada.

Parece que te estuvieras pegando ahí,

Al suelo,

A tu cama,

Al sillón o donde sea que estés.

Observa cómo tu respiración se tranquilizó al convertirte en plastilina y conserva esa sensación de calma y tranquilidad,

Mientras permite que se activen tus oídos y dejas que vuele tu imaginación.

Este meditacuento se llama Cometa.

En el polo norte,

Donde la nieve brillaba como diamantes y el aire siempre olía a frescura,

Vivía una manada de renos libres.

Eran fuertes,

Veloces y un poco traviesos.

Vivían felices corriendo por los campos nevados.

Para ellos,

Todo tenía un ritmo y un orden,

Hasta que un día apareció alguien diferente.

Se trataba de un hombre con una gran barba blanca,

Gafas redondas y una sonrisa que resonaba como campanas.

¡Ho,

Ho,

Ho!

Se escuchaba mientras él caminaba con una bolsa gigante de juguetes y dulces.

Los renos miraron al extraño con mucha curiosidad y a algunos incluso con algo de desconfianza.

¿Qué hacía este humano tan raro en el polo norte?

¿Y qué extraño iba vestido todo de rojo?

Uno de los renos más jóvenes se llamaba Cometa y observaba a este hombre con un especial interés.

Santa,

Que era el nombre de ese extraño hombre,

Tenía una misión.

Deseaba llevar felicidad a todos los niños y niñas del mundo.

Quería que todos tuvieran un regalo especial en Navidad,

Un detalle que les recordara lo especial que eran.

Pero la verdad es que él solito no podía hacerlo.

Necesitaba ayuda para llevar los regalos a todos los lugares del mundo.

A pesar de las risas de algunos renos,

Cometa se sintió curioso y un poco valiente.

Así que decidió acercarse a ese hombre,

A Santa.

¿Puedo ayudarte?

¡Claro!

Sonrió ampliamente y le dijo,

Puedes ayudarme a repartir todos estos regalos.

Así que Santa,

Muy agradecido,

Le invitó a Cometa a ser parte de su equipo.

Entonces Cometa se convirtió en el primer reno de Santa.

Así que poco a poco,

La magia de Santa comenzó a contagiar a todos los renos,

Quienes se vieron inspirados por lo que había hecho Cometa,

Que era el más pequeño,

Pero no se dejó llevar de las risas o de los comentarios que hacían los demás,

Sino que agarró su corazón y se volvió valiente y curioso.

Estaba entonces también Cupido,

El reno que tenía el corazón más grande y que siempre quiso llevar de alguna manera alegría a los demás y encontró con Santa la manera perfecta.

Luego llegó Trueno,

Un reno fuerte y ruidoso,

Que se dio cuenta que podía ayudar a abrir paso para que en las noches tormentosas Santa pudiera llegar a todas las casas.

Después vino Relámpago,

Un reno que corría tan rápido como el viento y sabía que con su destreza podía ayudar a que Santa llegara a tiempo a cada hogar.

A pesar de sus ganas de ayudar,

Algunos de los renos mayores solo se quedaron mirando de reojo.

¿Por qué ayudarán a ese extraño?

,

Decían y murmuraban entre ellos.

Es solo un humano y además es tan raro.

Pero los renos habían decidido unirse a Santa y no se dejarían desanimar.

Con el tiempo comprendieron que al ayudar a Santa habían encontrado algo que le daba sentido y alegría a su vida,

Llevaban felicidad a otros y entonces fue así que la manada empezó a crecer y crecer.

Pronto Santa ya no tenía solo un reno,

Sino una alegre y valiente tropa de renos mágicos que cada año se presentaban con emoción a la gran noche.

Así fueron llegando también vixen,

Águila,

Danzarín y bromista,

Cada uno con su don especial y su propio entusiasmo por ayudar en esta misión navideña.

El último reno en llegar a la manada fue Rodolfo,

Quien era bastante diferente porque tenía una nariz roja y brillante que podía iluminarse como una lámpara.

Y aunque al principio los renos lo miraban con curiosidad,

Rodolfo se convirtió en la clave para esas noches oscuras porque guiaba por las rutas difíciles.

Cada reno a su manera descubrió que podía ayudar a Santa a llevar una alegría especial a todos y que además se hacía su corazón más y más grande.

No podían faltar cada año porque deseaban en lo más profundo de su corazón que todos los niños y niñas del mundo sintieran la magia de la Navidad.

Así cada Nochebuena los renos de Santa con sus diferentes talentos y su espíritu generoso vuelan alrededor del mundo y al hacerlo saben que han encontrado el propósito de su vida,

Llevar alegría y magia a cada hogar.

Al final hasta los renos que alguna vez miraron con desconfianza a Santa,

Entendieron su misión y lo animaban y lo celebraban con orgullo.

Y ahora en el Polo Norte se cuenta que todos los renos esperan año tras año que llegue ese momento especial en el que puedan ayudar a Santa a llevar felicidad a cada rincón del mundo.

Y hasta aquí el Meditat Cuento de hoy.

Espero que este cuento te traiga un poco de magia navideña y te ayude a darte cuenta de la importancia de seguir ese instinto,

Ese llamado que sientes de ayudar a los demás a pesar de lo que a veces se rumorea o se dice.

Espero que hayas disfrutado tanto este Meditat Cuento como hoy,

Que la magia de la Navidad te acompañe y tengas dulces y profundos sueños.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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