
Meditación de Invierno
— Imagina una atmósfera de calma invernal, no necesariamente festiva en un sentido tradicional, sino íntima y contemplativa. El invierno se presenta como un tiempo de pausa, de respiración profunda y silencios largos. La luz es suave y oblicua, los colores más contenidos, casi susurrados. No hay urgencia, solo el ritmo lento de los días cortos y las noches que invitan al recogimiento. Es una estación que honra la quietud, el abrigo, los rituales simples y la conexión con lo esencial. El frío no es hostil, sino protector; envuelve, detiene y permite observar con mayor claridad. Honrar esta estación es aceptar la lentitud, valorar el descanso y encontrar belleza en lo sobrio. Es un momento para mirar hacia adentro, para dejar que el mundo exterior se aquiete mientras algo más profundo se ordena en silencio.
Transcripción
Hola,
Bienvenidos a la meditación de invierno,
Quietud,
Gratitud y conexión.
Honrando la estación.
Te invito ahora a encontrar tu postura de meditación más cómoda.
Deja que tu cuerpo se asiente,
Ya sea sentado o recostado.
Si te es posible,
Cierra suavemente tus ojos o dirige tu mirada a un punto tranquilo frente a ti.
Permite que la gravedad te sostenga.
Siente el peso de tu cuerpo en contacto con la silla o el suelo.
Deja caer cualquier tensión de los hombros y relaja tu mandíbula.
Ahora haz una respiración profunda,
Inhalando lentamente por la nariz y exhalando suavemente por la boca.
Soltando el aire,
Soltando la prisa.
Una vez más,
Inhala la calma y exhala lo que ya no necesitas.
Estamos en una estación de quietud,
Donde la naturaleza misma nos invita a desacelerar.
Este es tu momento para honrar esa invitación.
En medio de cualquier expectativa externa,
De cualquier celebración o de la ausencia de ella,
Existe un lugar de profunda calma dentro de ti.
Tu propio refugio invernal.
Dirige tu atención a tu respiración.
Siente el aire entrar y salir una y otra vez.
Es un movimiento constante pero pacífico.
Permite que tu mente se relaje.
No tienes que hacer nada.
No tienes que lograr nada.
Solo sé.
Siente la quietud en tu interior.
Como la tierra bajo la nieve,
Parece inactiva,
Pero guarda la promesa de vida y renovación.
Esta quietud no es una ausencia.
Es una presencia en su forma más pura.
Nota cómo se siente tu cuerpo al detenerse,
Al simplemente estar.
Cualquier sensación,
Cualquier pensamiento que surja,
Déjalo pasar como nubes en el cielo de tu conciencia.
Tú eres el cielo.
Desde este lugar de quietud,
Expande tu atención suavemente.
Piensa en las pequeñas cosas a tu alrededor que te ofrecen calor,
Consuelo o una sensación de hogar.
Puede ser la calidez de una bebida,
El tacto de una manta,
El sonido de tu respiración o la presencia de alguien que amas,
Incluso si no está físicamente aquí.
No es necesario que sean grandes eventos o regalos.
La gratitud más profunda a menudo reside en lo cotidiano,
En aquello que nos sostiene sin pedir nada a cambio.
Evoca tres cosas simples en tu vida,
Ahora mismo,
Por las que sientas una genuina gratitud.
Permite que esta sensación cálida se expanda desde tu corazón.
Recuerda la luz que compartiste,
Un gesto amable,
Una palabra sincera.
Siente cómo esa bondad recibida y ofrecida te conecta con la humanidad que te rodea.
La luz que compartes se ilumina dos veces.
Y ahora,
Con esa quietud y gratitud de tu corazón,
Siente tu conexión con el todo.
En esta época del año,
Sin importar cómo la nombres o cómo la celebres,
Estamos unidos por la experiencia de la estación,
Por el anhelo de conexión y por el ciclo de vida.
Visualiza una suave luz en tu corazón.
Esta luz representa tu presencia y tu esencia.
Siente cómo esta luz se expande suavemente más allá de tu cuerpo,
Uniéndolo a todos los seres que buscan paz,
Consuelo y amor en esta época del año.
Todos estamos aquí en este viaje.
Honra tu camino,
Tu sabiduría y la presencia que te habita y te guía.
Ahora,
Toma una última respiración profunda,
Anclando esta sensación de quietud,
Gratitud y conexión en tu ser.
Lentamente,
Comienza a traer tu conciencia de vuelta a tu cuerpo,
A tu espacio.
Mueve suavemente tus dedos de manos y pies.
Cuando te sientas listo y a tu propio ritmo,
Puedes abrir los ojos.
Que la presencia te acompañe en cada momento de estas festividades y en el nuevo ciclo que se abre ante ti.
Gracias,
Gracias,
Gracias.
Que estés bien,
Estés seguro y sé agradecido.
Conoce a tu maestro
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