
Conectándonos con nuestro hogar interno con Alejandro Chaoul
by The3Doors
Meditando enfocándonos en nuestro cuerpo, respiración y mente.
Transcripción
Hola,
Vamos a hacer una breve meditación donde incluiremos nuestro cuerpo,
Nuestra respiración y nuestra mente.
Comenzamos por adecuarnos en nuestra posición corporal,
Sentado si es posible,
Ya sea en un cojín o una silla,
Y notando nuestra respiración,
Sintiendo como al exhalar dejamos ir todos pensamientos y emociones y situaciones,
Y que al inhalar es como una invitación para estar en el momento presente.
Cada exhalación dejamos ir lo que no necesitamos,
Y en la inhalación nos volvemos a dar la bienvenida para estar presentes.
Al estar sentados en la silla podemos tener los pies en el piso,
Si estamos sentados en el cojín podemos tenerlos cruzados de piernas,
O en otra postura que te sea cómodo.
Y la respiración vamos a traerla más hacia el abdomen,
Y si es posible vuelta a la nariz.
Con esta respiración vamos a inhalar y exhalar por la nariz,
Y de la nariz al abdomen y vuelta a la nariz.
Si te es cómodo,
Pon una mano o ambas manos en frente de tu ombligo,
Y sintiendo esa zona al inhalar deja que se expanda llenándola con aire,
Y que al exhalar se desinfla.
Al inhalar la inflamos como un globo,
Y al exhalar la dejamos desinflar,
Y lo hacemos a nuestro propio ritmo con la mente guiando esa respiración.
Al seguir guiándola hacia nuestro abdomen sentimos esa zona de cómo estamos sentados,
Le damos fuerza a nuestra postura de sentados para conectarnos no sólo con la silla o el cojín,
Pero también el piso y la tierra,
Sintiendo que estamos apoyados por la tierra,
Y seguimos respirando.
Y desde esa postura vamos a estirar un poco la espalda,
Alinear nuestra columna vertebral,
Si nos es cómodo estiramos los brazos hacia arriba,
Pero seguimos respirando de la nariz hacia el abdomen y vuelta a la nariz,
Dejando ir cualquier obstáculo en la exhalación,
Trayendo en la inhalación nuestra atención nuevamente hacia nuestro abdomen y vuelta a la nariz.
Y cuando sentimos nuestra postura cómoda,
La espalda recta,
Podemos relajar los brazos,
Dejarlos de a poco llegar hasta las piernas,
Y con las palmas hacia arriba apoyamos las manos en nuestros muslos,
En nuestras rodillas,
Seguimos respirando hacia el abdomen y vuelta a la nariz,
Relajando también un poco los hombros y manteniendo las manos,
Trayéndolas levemente hacia el centro de nuestro cuerpo,
Una sobre otra,
Codos abiertos,
Expandiendo nuestro pecho y abriendo nuestro corazón,
Y seguimos respirando.
Relajamos cualquier tensión que tengamos en el cuello,
En la boca,
Particularmente en la mandíbula,
Y relajamos la lengua que la dejamos en paladar superior o detrás de los dientes,
Y relajamos los ojos totalmente.
Podemos tener los ojos cerrados,
Pero sin apretar,
O abiertos,
Mirando hacia la punta de nuestro nariz y hacia el piso,
En una mirada pacífica,
Y seguimos respirando en esta postura de meditación,
Trayendo la mente hacia la respiración si se distrae,
Y guiando esa respiración de la nariz hacia el abdomen y vuelta a la nariz.
Si tu mente se distrae,
Tráela nuevamente hacia la respiración,
Sintiendo tu respiración a través de la nariz,
O en el fluir de la nariz al abdomen,
O en el abdomen mientras se infla y se desinfla.
Si prefieres una visualización,
Visualiza tu respiración como luz verde,
Ya que verde es el color que relacionamos con el aire y luce su aspecto más sutil.
Entonces,
Si tu mente se distrae,
No juzgues lo que te distrae,
No te critiques por haberte distraído lentamente,
Vuelve a tu respiración,
De como la sientes o la visualizas.
Al seguir respirando de esta manera,
Enfocándote en tu respiración,
Puedes sentir el cuerpo como apoyo,
Dándote esa quietud de las piernas,
Al torso,
A la cabeza,
A los brazos,
Esa quietud del cuerpo que apoya la quietud de tu mente,
Con el fluir de tu respiración que es como un ancla al respirar hacia el abdomen y vuelta a la nariz,
Que al enfocarte más en tu respiración,
Tu mente ya no divaga tanto,
Se va quietando.
En el aquietarse de tu mente,
Incluso se va callando,
Esa charla interna va callándose y puedes prestar más atención a ese silencio interno.
Entonces,
En vez de dejar que tu mente siga sonidos o pensamientos,
Prestele atención a este silencio interno,
Que puede ser una puerta hacia tu paz interior.
Si tu mente se distrae,
Vuélvela a tu respiración,
Al apoyo de la quietud de tu cuerpo,
Al apoyo de prestar atención al silencio.
Desde ese silencio y paz interior puede surgir tu conciencia que se va despertando como el sol al amanecer,
Esa conciencia que al iluminar como el sol,
Lo hace imparcialmente,
Sin aferrarse ni rechazar,
Ni juzgar,
Ni criticar.
Presente,
Radicalmente presente.
Y cada respiración nutre este estado de presencia,
De conciencia despierta.
Y desde este lugar de conciencia despierta,
De ser como ese sol iluminando en el vasto cielo,
Nota tu calidez.
Que puede ser tu amor,
Tu compasión,
Tu alegría,
Tu paz interior,
Tu conimidad.
Que con cada respiración y manteniendo esta conciencia despierta,
Es nutrida por estas cualidades.
Como que cada célula de tu cuerpo vibra en esta alineación de cuerpo,
Respiración y energía y mente.
Con esta cualidad de amor,
De compasión,
De alegría,
De conimidad.
Que al abrir tu corazón la puedes compartir con los demás.
Quizás particularmente si alguien está pasando algo difícil,
O solamente el querer abrirte y compartir,
Sin perder tu centro.
Desde ese lugar de corazón abierto donde le das a los demás,
Te das a ti mismo,
Dando y recibiendo,
Nutriendo y nutriéndote.
Con cada respiración siendo una oportunidad para seguir conectado,
Ya sea en meditación,
En tu cojín o silla,
O en tu vida cotidiana.
Manteniendo esta conciencia despierta,
Apoyada por la quietud de tu cuerpo,
El silencio y la paz interior.
Que esa apertura de tu mente que te permite brindar y brindarte estas cualidades,
Puedes traerlo al resto de tu día.
Y de a poco,
Sin abrir los ojos y los tíos encerrados,
Puedes empezar a relajar tu cuerpo.
Relajar tus piernas,
Tu cadera,
Tu torso,
Tus hombros.
Seguir respirando.
Quizás masajear alguna zona que necesite apoyo.
Quizás incluso masajear tu cara.
Y de a poco abrir los ojos,
Abrirlos y cerrarlos.
Varias veces,
Hasta que lentamente te abres al mundo exterior sin perder tu conexión interior con tu hogar interno que está siempre ahí.
Ya sea que lo nutrimos en la meditación o que nos mantenemos conectados durante el resto del día.
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