
Meditación Para Sanar Tu Niña O Niño Interior Sin Música
Esta Meditación sin música es un espacio de calma, introspección y conexión emocional diseñado para ayudarte a escuchar esa parte de ti que quizá todavía guarda emociones, necesidades o experiencias del pasado que necesitan ser reconocidas. A través de la respiración consciente, la relajación y un diálogo compasivo con tu niña o niño interior, esta meditación te guiará para identificar lo que estás sintiendo, observar las emociones que surgen y aprender a responder a ellas desde tu yo adulto con paciencia, seguridad y amor. Durante esta meditación sin música para sanar al niño interior, tendrás la oportunidad de conectar con tus emociones, escuchar necesidades que quizá has ignorado y crear una relación más amorosa contigo mismo(a). Puedes regresar a esta práctica siempre que estés atravesando un momento difícil, experimentando emociones intensas o simplemente quieras profundizar en tu proceso de autoconocimiento, sanación emocional y amor propio.
Transcripción
Hola,
Mi nombre es Roberto Aceves y te doy la bienvenida a esta meditación guiada para sanar tu niña o niño interior.
Te voy a pedir que busques una posición cómoda.
Y hacia que estés sentada o sentado.
Acostada o acostado.
Con almohadas y mantas.
Pagando todos los dispositivos para disfrutar de un tiempo de tranquilidad ininterrumpido.
Y cuando estés lista o listo.
Cierra tus ojos.
Con tus ojos cerrados.
Respira lenta.
Y profundamente cinco veces.
Relajándote cada vez más,
Con cada exhalación.
Muy bien.
Y ahora observa lo que tu cuerpo siente.
Ahora.
Perfecto.
Recuerda una molestia o problema que tengas actualmente.
¿Permite que tus pensamientos y emociones?
Surjan libremente.
Y de preferencia piensa en algo que te está molestando en este momento.
Continúa respirando.
Y suavemente Escanea tu cuerpo.
Y observa cualquier tensión que haya en tu cuerpo.
¿Y si el malestar se intensifica?
Concéntrate en tu respiración por un momento.
Y por ahora no hay nada que debas hacer.
Más que escuchar con compasión.
¿Puedes preguntarte?
¿Qué siento ahora?
Tal vez.
Puedes preguntarte.
.
.
¿Qué es exactamente lo que me está molestando?
En este momento.
O puede ser que te preguntes.
.
.
¿Hay algo que necesito?
Escuche atentamente.
Cualquier respuesta.
Ya sea verbal o emocional.
Mantente firme.
En tu yo adulto.
Que es seguro e ingenioso.
Y si empiezas a sentirte molesta o molesto,
Vuelve a tu respiración y al momento presente.
Sintiendo tus manos y tus pies.
Y la superficie debajo de tu cuerpo.
Sigue escuchando a tu niña o niño interior.
Haciéndole preguntas si es necesario.
Pero dale su tiempo para responder.
Si tu niña o tu niño interior.
¿Tiene problemas para abrirse?
Ten paciencia.
Ésta,
¿Es tu oportunidad?
De crear una conexión amorosa.
Permitir que tu niña o tu niño interior se sienta libre.
¿De hablar?
Compartir contigo.
Y cuando tu niña o niño interior compartan un sentimiento,
Alídalo.
Se expresa una necesidad.
Satisfácela.
Con amor.
Continúa escuchando con compasión.
Preguntando,
Validando.
Y respondiendo.
Durante el tiempo que sea necesario.
Y tantas veces como sea necesario.
Antes de terminar,
Hazle saber a tu niña o tu niño interior.
Que estarás ahí.
Cuando te necesite.
Finalmente,
Pregúntale.
Si hay algo más que quiera compartir.
Y escucha.
Su respuesta.
Muy bien.
Escanea tu cuerpo una vez más.
Observando cualquier cambio de tensión,
Perfecto.
Respira profundamente unas cuantas veces.
Siente tus pies y tus piernas.
Y poco a poco vas a ir regresando al presente.
Abre lentamente tus ojos.
Regresando a la habitación.
Estirando tu cuerpo.
Como si te acabaras de despertar.
Observando las formas y colores que te rodean.
Sintiéndote mucho mejor,
Más despierta,
Más despierto y lista o listo para continuar con tu día.
Gracias por escucharme y hasta la próxima.
Conoce a tu maestro
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