
L'espurna de la vida
Aquí teniu una pràctica amb les ensenyances de Mestre Eckhart basat en un resum que em va fer el meu gran amic Toni Martín. Eckart Filòsof i teòleg del segles XIII i XIV que va viure a l'imperi Romanogermànic i que fou condemnat per heretgia. Els seus escrits son d'una profunditat brutal i el seu llenguatge és com una fletxa enverinada que es dirigeix contra l'ego. El seu plantejament no dual m'encanta. He mirat de fer el posible per anar traient capa per capa i arribar tant profund com ho fa ell però utilitzant el llenguatge més senzill que he pogut, cosa que em diuen que se'm dona bé. De tota manera, aviso, no és una pràctica senzilla. Que la pugueu gaudir. Òscar
Transcripción
La ánima es lo esencial que reside en cada uno de nosotros,
Y ella tiene su plan.
No hay imperfecciones en lo que guía su intención.
Pero la ánima,
Esta esencia,
Está envoltada de un mundo de historias,
Pensamientos,
Emociones,
Preocupaciones.
Que hacen que no tenga mucha claridad,
Y 10 burros.
Y por eso,
Nuestro camino hacia la vida es,
Podríamos decir,
Poco fácil.
Si salimos del ruido de la mente,
Podemos llegar a la profundidad de la ánima.
Y en esta profundidad hay una espurna.
Que es de la misma naturaleza que la vida.
Es la guspira de vida que reside en nosotros.
Independientemente de la resta de cosas de este mundo.
Si accedes a tu interior,
Sobre todo que no sea para iniciar tu camino,
Para descubrir cómo vivir mejor.
Intenta encontrar la vida que vive dentro de ti.
La vida que hay en ti.
Y ya está.
En este punto esencial interno somos pura vida.
Porque esta espurna que tenemos en el interior,
Esta esencia,
No es Ramón,
No es María.
Es lo esencial que hay dentro de todos nosotros.
En realidad,
Es una espurna que ni se busca ni se logra.
Porque ya es por sí misma.
Este punto es como el no nada.
Porque hay que negar todo lo externo.
Todo lo que fluye por encima,
Para llegar a este punto de profundidad.
¿Y entonces cómo la descubro?
¿Qué color tiene esta espurna?
Ninguna.
¿Y me daré cuenta de que la he encontrado?
Tal vez.
¿Sentiré felicidad?
No lo creo.
Lo que hay es la total ausencia del yo.
No buscas,
No te encuentras.
Sencillamente eres.
Y no es cuestión de tratar de comprender qué es.
Es la vida.
Y hay que transformarse en vida.
Ser vida.
No comprenderla.
Puedes simplemente decidir unirte al movimiento inmenso de toda la existencia.
Todo moviéndose en cambio constante.
Tú también cambias.
Pero no te unes porque estés fuera.
Solo dejes de insistir en salirte.
Dejes de resistirte al cambio.
De resistirte a que la vida se manifieste.
Aquella vida que hay dentro de ti.
El hombre en su día creó la figura de Dios porque lo necesitaba.
Pero el verdadero Dios es solo nuestra imagen mental de un Dios.
No lo busques.
Cuanto más lo busques,
Menos lo encuentras.
Deja de buscar y lo divino aparecerá dentro de ti.
Por ejemplo,
Puedes decirte algo como No te buscaré más porque te estoy perdiendo.
Tú ya eres en mí.
Para llegar a esta espurna de vida,
Debes hacerse del máximo de cosas posibles.
También del yo.
La vida y tú sois la misma cosa.
Lo que se da entre vosotros no es una amistad,
Una conversación o un acto de servicio.
Es un acto de amor.
Así que la propuesta es dejar de irse.
Desafiarse de las cosas externas,
De ti mismo y de tu recerca.
Y así puedes relativizar mucho más.
Si dejo de irme y dejo de irme,
Voy a mi esencia y todo es menos importante,
Menos personal.
Estoy en mi centro y no me identifico con las cosas.
Me son un poco igual.
La percepción de que el tiempo corre o que hay prisa desaparece.
Todo pasa sin tiempo.
Cuando pasa esto,
Yo digo que es una experiencia timeless.
En cambio,
Si tengo deseos de posesión,
De apropiación,
Entonces vivimos el cronos.
Vivo en el reloj del tiempo,
Sometido a su dictadura.
¿Cuándo tendré esto?
¿O qué puedo hacer para conseguir eso?
Y el tiempo se hace eterno,
Esperando,
Esperando.
Y esto a mí me pasa muy a menudo.
Y entonces deseo experiencias timeless,
Que no llegarán buscandolas,
Llegarán cuando sean.
Lo que es,
Es.
¿Y cómo hacer para dejar de ir?
Hay un cierto desaferramiento que es fácil.
Me quedo con menos cosas,
Con menos equipos,
Y ya está.
Pero ¿cómo hacerlo para desaferrarse de uno mismo?
Para deshacerse de uno mismo.
Aquí hay que dejar de ir lo que busca.
Aquella voz que quiere gobernarte y te dice tú deberías ir.
Hay que dejar de ir toda la iniciativa de querer mejorar,
De querer llegar a algo,
De querer conseguir.
Porque todo esto nos pretende llevar a una vida que no es vida,
Es sufrimiento.
Por eso la cuestión es bajar a la parte más profunda del ánimo.
No buscar nada allá afuera.
Escucha y haz silencio.
Cuando no busques,
Encuentras.
Paciencia.
Aunque en realidad no encuentres nada,
Solo te adonas,
No eres consciente,
Porque en realidad ya lo eras.
Tú ya eres.
La paz va y va.
La felicidad va y va.
La alegría va y va.
La ansiedad va y va.
Pero la espurna al fondo del ánimo no tiene color,
No tiene textura,
No tiene cambio.
Siempre es la misma.
Entiendo que cualquier cosa que sea variable no es esencial.
Ah,
Este éxtasis que has sentido en ver a alguien es bonito,
Pero no es esencial.
Y cuando dejamos de ir,
Si nos decimos ¡Ya está!
Ya dejé de ir.
¡Qué bueno que soy!
Entonces,
¡buena suerte!
Ya nos volvemos a aferrar.
¿Qué hay que hacer para dejar de ir del dejar de ir?
Pues al final de todo,
Hay que estar atento.
Atento.
La atención constante es lo que evita caer en el error de la visión dual.
Esto es bueno,
Esto es doloroso.
La atención constante no significa estar concentrado en todo lo que pase.
Esta concentración cansa.
Se trata simplemente de estar atento,
Abierto,
Alerta,
Presente,
Con todo lo que hay.
Y acostarse a la espurna divina es una paradoja.
Sí,
Lo es.
¿Cómo puedo bajar a la parte más profunda de mi alma sin quererlo hacer?
Desde el momento en que lo quiero hacer,
Lo convierto en un objetivo,
En una cosa que me ganaré.
Ya lo quiero.
Entonces,
Hay una manera.
Y es esta.
No hagas nada.
¿Pero qué hago?
¿En qué medito?
¿En qué me concentro?
No nada.
No hagas nada.
Medita,
Si quieres.
¿Puedes meditar por ti,
Por los tuyos,
Y por todos los seres de este planeta?
Eso es perfecto.
Pero en el fondo,
La propuesta es ¡Entrégate!
¡Entrégate a la vida!
¿Y por qué?
Pues,
¿por qué no?
Simplemente,
Sé.
Sé tú.
Desmelinarse.
Y todo se resume a dejarse ir.
Contemplar sin juicio.
Hacer silencio.
Retirar la rigidez.
Escuchar.
Cuidar el templo de pensamientos.
Estimar a ti.
Enamórate de ti.
Casarte con ti.
Y hacerlo por el civil o por la iglesia.
Una meditación o un mantra son una ayuda para entender y comprender.
Y deben ser usados cuando uno siente que se aleja de su centro o se siente perdido.
Yo me siento perdido mil veces al día.
Debería meditar más.
Meditar es como un bastón,
Una cruz,
Una ancha.
Son perfectos en este sentido.
Pero,
En realidad,
La propuesta es solo dejar ir.
Si para ti meditar es dejar ir,
Entonces medita.
Pero además de meditar,
Vive.
Vive sin porqué y vive sin propósito.
Al principio puede costar de aplicar porque no le encontrará sentido.
Y no porque no lo tenga,
Sino porque no lo conocemos con nuestra mente.
Ella nunca lo captará.
Si no haces nada y bajas al fondo de tu ser,
Allí lo captarás.
Porque allí eres.
Recuerden que la vida no piensa.
Tu tampoco piensas.
¿Qué pasa si pierdes un ser estimado?
¿A la vida o a Dios le importaría eso?
No.
Entonces,
¿es la vida perversa o Dios es malvado?
No.
La vida no es ni buena ni dolenta.
Ni tan solo tiene intención.
Es simple voluntad.
Una guspira que tiene un impulso,
Pero no tiene una mente que piense las cosas.
En cambio,
¿cuántas veces al día buscas recuperar cosas?
Quiero volver a sentirme en paz.
Quiero volver a recuperar este estado en el que no siento ansiedad.
¿Cuántas veces dices «Quiero ver a esta persona que amo ahora»?
Cada vez que te adonas de que estás haciendo esta investigación,
Respira.
Y deja ir.
Esto es practicar.
Esto es reposar en esta esencia.
Deja buscar.
¿Qué estás buscando?
¿No te adonas que estás engañándote,
Intentando convertirte en lo que no eres ahora?
La vida no es felicidad.
No es paz.
No es alegría.
No es ansiedad.
Cualquier atributo que le puedas asignar,
No es.
Fíjate.
¿Quién soy yo?
¿Soy Oscar?
No.
¿Soy aquel que graba este audio?
No,
Tampoco.
¿Soy el que llegaré a gran maestro de meditación?
No,
Tampoco.
¿Qué soy?
Soy lo que soy.
Soy lo que soy.
Y nunca dejaré de ser.
La propuesta es ser no nada.
No identificarse con las cosas.
La fuerza de la vida viene cuando eres no nada.
Si no hay nada,
La vida puede crear cuando simplemente eres.
Cuando eres lo que hay en tu esencia,
Eres libre.
Y entonces toda acción se convierte en acción de vida.
Y no es que la vida haga lo que quieras,
Porque ya no hay yo.
Sé que es difícil.
Yo tampoco sé cómo hacerlo.
Quizás nos ayude lo que Joan de la Creu decía.
Para ir donde no sabes,
Tienes que ir donde no sabes.
Recuerda que todas las experiencias pasan en ti.
Si no lo eres,
No pasan.
Aprender sobre algo está muy bien.
Pero si no lo vives,
No sirve de nada.
Escuchar este audio es genial.
Pero no sirve de nada si no te entregas a la vida.
¡Au!
¡Entrégate a la vida!
¡Desmélenate!
¡A vivir!
¡A ser tú!
¡Tú y yo!
¡Sin miedo!
¡Que tengamos paz!
¡Que tengamos felicidad!
¡Y que nos vaya bien!
¡A la vida!
Conoce a tu maestro
4.9 (20)
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