
#9 Invitar al YO Disociado a Regresar a Casa
by Sarah Peyton
¿Alguna vez sientes que una parte tuya se marcha, o que te desconectas completamente de tu cuerpo? Prueba esta meditación enfocada en invitar a tu YO disociado a regresar a casa y empieza a recuperar tu presencia íntegra. Voz de Mercedes G Tune.
Transcripción
Meditación Guiada 9.
1 Invitar al yo disociado a regresar a casa Antes de comenzar,
Observa cuál es tu actitud hacia tu yo disociado.
Si estás irritado con él,
Aún no has integrado tu autotestigo resonante.
Si es así,
Las conjeturas de empatía para esta parte irritada son importantes.
Tal vez la parte irritada de ti está preocupada por tu bienestar y viabilidad y anhela algún signo de que haya esperanza.
Si notas auto-odio y sientes que es imposible hacer esta meditación,
No te obligues a abrazar al yo disociado hasta que el yo que evalúa obtenga más reconocimiento resonante.
En el capítulo 11 profundizaremos en el trabajo con el auto-odio.
Comprueba si puedes sentir tu respiración.
Dedica unos momentos a invitar amablemente a tu atención a quedarse en el lugar donde tu respiración es más intensa.
Si no puedes sentir tu respiración,
Pasa al siguiente párrafo.
Si hay una parte de ti que no está en tu cuerpo,
¿dónde podría estar?
Puede que tengas la sensación de que esta parte está aquí,
En la misma habitación que tú,
A uno o dos metros de distancia.
O puede que tengas la sensación de que está atrapada en algún lugar del pasado,
O en un espacio no identificado que no está conectado con tu pasado,
Sino que está totalmente separado de ti.
Localiza este yo y comprueba si puedes cambiar la percepción de estar en tu cuerpo real,
Con tu autotestigo resonante presente y disponible para ti,
A estar en tu yo disociado y después volver de nuevo.
Haz una pausa en este momento e imagina que congelas a cualquiera que esté presente en el espacio,
Sobre todo si es un espacio de recuerdo,
De modo que tu parte disociada esté a salvo.
Ahora,
Con gran amabilidad,
Permite que tu autotestigo resonante viaje al lugar donde estaba tu parte disociada,
Tanto si está a dos metros,
A media vida o a medio mundo de distancia.
Cuando llegue tu autotestigo resonante,
Averigua qué distancia es la más confortable para el yo disociado.
Permítete ver la parte disociada con ternura y calidez.
Mientras tu autotestigo resonante mira con suavidad a la parte disociada,
Comprueba si la parte disociada tiene alguna idea de quién es el autotestigo.
Si es necesaria la presentación,
Sigue adelante diciendo algo así como,
Soy la mejor parte y más cálida,
Vengo a estar contigo para que no te sientas solo.
Deja que el autotestigo se exprese un poco más de tiempo.
Reconoce la sabiduría de esta parte al elegir estar separada de ti cuando tu cuerpo parecía ser un lugar peligroso o incómodo.
Reconoce su necesidad de seguridad y aquello por lo que ambos habéis pasado.
En la mayoría de nuestras meditaciones trabajamos con sensaciones corporales,
Pero al comienzo de esta meditación raramente tenemos sensaciones corporales con las que trabajar.
Lo más importante es recordar que el autotestigo ofrece un contacto amable y acogedor sin esperar ningún cambio o movimiento.
Puede haber palabras,
Puede haber un abrazo o un toque suave.
Puede ser importante que el autotestigo se mantenga a cierta distancia,
Incluso en otra habitación o fuera del espacio.
Comprueba cuánto contacto o conexión está dispuesta a recibir tu parte disociada.
Veamos algunas posibles conjeturas de empatía resonante que hace tu autotestigo a tu yo disociado.
¿Estás bastante convencido de que no es seguro estar en un cuerpo físico?
¿Te gustaría tener alguna confirmación de cómo han sido los cuerpos inseguros?
¿Estás preocupado por tu cuerpo y cómo le va sin ti?
¿Te sientes desesperado y anhelas sentir calidez,
Bienvenida y pertenencia de la tierra misma?
¿Estás confundido y desconcertado?
¿Te gustaría recordar o saber cómo era la claridad?
¿Sientes una desconfianza tan profunda que necesitarías un trasplante de confianza para sentir que crees nuevamente en algo?
¿Necesitas que se reconozca la enormidad del choque original que te destrozó?
¿Fue como una bomba atómica que destruyó la tierra y toda la humanidad en ese instante?
¿Te sientes perdido?
¿No estás seguro de cómo volver a casa?
¿Necesitas garantías absolutas de protección simplicidad y facilidad?
Después de hacer estas conjeturas,
Averigua dónde está tu yo disociado.
¿Está aún a la misma distancia que cuando comenzaste la meditación?
¿Está más lejos?
¿Más cerca?
Donde quiera que esté,
Pregúntale si está dispuesto a volver a unirse a tu cuerpo o a dirigirse al espacio seguro que creaste en la meditación del capítulo 8.
Cualquiera que sea la respuesta,
Recibela con calidez,
Aceptación y comprensión.
A veces,
A medida que el yo es reconocido y es visto con respeto y amabilidad,
Regresa y se reincorpora al cuerpo con una especie de cambio de energía,
Un clic o un ruido sordo pequeño y silencioso.
Donde quiera que se encuentre este yo,
Al acercarte al final de esta meditación,
Hazle saber que está haciendo todo lo posible para garantizar tu supervivencia.
Pregúntale si desea algún agradecimiento o reconocimiento por ello.
Y ahora,
Invita tu atención a regresar a tu cuerpo físico.
Ve si puedes captar cualquier susurro o sensación de aliento y reconoce los dedos de tus pies,
Los huesos de los talones,
La piel sobre tus rodillas,
Tu ombligo,
Tu clavícula,
Tu pequeña uña de la derecha,
La parte superior de tu cabeza y tu cuerpo como un todo.
Cuando estés listo,
Trae suavemente tu atención a tu vida actual.
Conoce a tu maestro
4.6 (8)
Reseñas Recientes
More from Sarah Peyton
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 35 million people. It's free.

Get the app
