
Meditacuento: Volcán Sereno
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, hoy te traigo un capítulo sobre el enojo y el manejo de las emociones. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de encontrarme nuevamente contigo en este espacio y que sigamos juntos construyendo el hábito de la meditación.
Así que vamos a preparar primero nuestro cuerpo para poder meditar.
Ya sabes que de preferencia es una postura que se sienta cómoda,
En la que puedas tener tu espaldita recta,
El pecho amplio para respirar profundamente,
Que los hombros estén alejados de las orejas y los brazos y las piernas descansen suavemente los costados.
Te invito a que cierres suavemente los ojos y que comiences a observar tu respiración.
Date cuenta de cómo estás respirando en este momento y trata de describirla.
Decir si es rápida o lenta,
Si es profunda porque se siente hasta en la pancita o de pronto es superficial porque se siente solo en el pecho.
Si es rápida o lenta.
Solamente la estamos describiendo,
No significa que una forma sea mejor que la otra.
La observamos sin juzgar.
Y en este momento,
Con los ojos cerrados y concentrados en nuestra respiración,
Vamos a hacernos consciente de cómo nos estamos sintiendo.
Cuál es esa emoción que se siente más fuerte en tu cuerpo o sensación.
Te sientes cansado,
Cansada,
Con sueño,
Lleno de energía,
Con hambre,
Con miedo,
Con tristeza.
Piensa cómo te sientes.
Cualquier emoción es válida,
Cualquier sensación es válida,
Frío,
Calor.
Y vamos a ponerle un color a eso que estamos sintiendo y a pintar nuestro cuerpo.
Por ejemplo,
Yo siento un poco de calor y voy a pintar algunas partes de mi cuerpo de manera imaginaria de color naranja.
También siento felicidad,
Así que otras partes van a ir de color azul.
Ese para mí es el color feliz.
Y siento mucho amor,
Así que también le pondré un poco de morado,
Que es mi color favorito.
Puedes poner los colores que tú quieras y puedes incluir,
Por ejemplo,
Verde para algún enojo que tengas.
O en tu caso,
Podría ser que tengas una tristeza y lo pongas azul o rojo.
Siéntete libre de pintar todo tu cuerpo y cada que pintas,
Ve y respira.
Procura pintar todo tu cuerpo,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Quizás quedes como un arcoiris,
O solo de dos colores,
O de un fondo y luego con lunares de algún color.
Haz el diseño que tú quieras.
No te olvides de los dedos de los pies,
De los dedos de las manos,
Todo tu tronco,
Todas tus extremidades y tu cabeza.
Y esa pintura también relaja todo tu cuerpo.
Y notando cómo nos sentimos y sintiendo la calma que hay en nuestro cuerpo en estos momentos,
Vamos a activar nuestra escucha a través de los oídos y nuestra concentración.
Y vamos a dejar que huele la imaginación a través de esta meditacuento.
Este meditacuento se llama Volcán Sereno.
En las vastas tierras de una cordillera majestuosa,
Se encontraba un joven volcán llamado Auri.
Auri formaba una parte de una gran familia de montañas.
Todas estaban llenas de vida y esplendor.
Algunas eran más adultas y sabias,
Por lo tanto eran grandes,
Grandes.
Otras aún estaban en proceso de crecimiento y de descubrimiento.
Sin embargo,
Auri destacaba entre todas las montañas,
Pero por una razón muy particular.
Constantemente echaba humo por la cima y a veces fuego y lava.
La verdad es que tenía una incapacidad para controlar su enojo.
Se le dificultaba demasiado y cuando se sentía frustrado o triste,
Comenzaba a explotar y de ahí salía toda la lava de su interior.
Auri se sentía frustrado y también triste,
Pues veía como toda su familia de montañas florecía con una exuberante vegetación y él permanecía árido y seco y quemado por su propio fuego interno.
Sabía que tenía que encontrar una manera de manejar su ira para poder ver su cuerpo de montaña florecer y prosperar como el resto e incluso poder albergar al resto de seres vivos.
Así que decidió encontrar una solución y empezó a embarcarse en un viaje en busca de consejos.
Un viaje es un decir porque era una montaña y no se podía mover,
Pero empezó a preguntar a todos esos que se acercaban cómo podía hacer.
Primero empezó con las nubes que flotaban suavemente en el cielo y a veces bajaban a hacerle cosquillas.
Ellas le enseñaron la importancia de la paciencia y la serenidad.
Le dijeron que al igual que ellas,
Él debía aprender a dejar que su ira se disipara suavemente,
Permitiendo que la calma y la serenidad llegaran a su ser,
Que incluso podría imaginar que esos pensamientos o esas cosas que lo hacían enojar iban en una nube flotando y luego se desvanecían.
Luego Aubrey se dirigió al sol que lo calentaba con esos rayos brillantes y cálidos.
El sol le habló sobre la importancia de la introspección y la autoconciencia,
Palabras muy sofisticadas,
Pero lo que le enseñó fue a Aubrey a que pudiera mirar hacia adentro,
A entender las raíces de su ira y encontrar formas saludables de liberarla.
Lo primero era entender qué cosas lo hacían enojar y cómo se sentía el enojo en su cuerpo para que sintiera desde el momento en que se pensaba calentar lo más bajito de su cuerpo y poder hacer algo antes de que el fuego ya estuviera en la cima.
Después Aubrey consultó a las aves que volaban a su alrededor.
Estas aves surcaban siempre los cielos con gracia y libertad y él las admiraba mucho.
Ellas le enseñaron sobre la respiración consciente,
Mostrando cómo inhalar profundamente el aire por la nariz y exhalarlo despacito por la boca.
Así podían liberar cualquier tensión y además le explicaron que cuando inhalaban por la nariz y sacaban el aire por la boca se iban freando nuestro cuerpo y también se iban freando cualquier corazón ardiente o emoción ardiente que tuviera en su interior.
Por último,
Aubrey se sumergió en las profundidades del mar que llegaban a rozar las cimas de él como montaña y allí encontró paz y tranquilidad,
Pues el mar le enseñó a fluir.
Le mostró cómo dejar que sus emociones fluyeran como las olas del océano,
Sin aferrarse a ellas y sin permitir que esas emociones lo consumieran.
Así que debía pensar en poner eso primero identificando eso que lo hacía enojar,
Lo ponía en una nubecita,
Dejaba que se disipara,
Identificara cómo era la emoción en su cuerpo,
Respirara profundo y permitiera que la emoción fluyera,
Porque no se trataba de bloquearla o no sentirla,
Sino de permitir que como las olas vinieran y se fueran.
Con el conocimiento adquirido por las nubes,
Por el sol,
Por las aves y por el mar,
Aubrey se dedicó a practicar la meditación y la respiración consciente.
Aprendió a observar sus pensamientos,
Sus emociones,
No las juzgaba,
No decían que eran buenas o malas,
Solo las sentía y permitió que la vida se sintiera como más fluida.
Con el tiempo,
Aubrey encontró la paz interior que necesitaba y logró controlar ese fuego interno.
No diremos que nunca más volvió a estallar,
Pero logró encontrar calma por muchos,
Muchos años.
Gracias a esa sabiduría y a su propia determinación,
Porque él tomó la iniciativa de aprender,
Aubrey vio cómo su cuerpo empezó a florecer y a tener una vegetación hermosa.
Se convirtió en un ejemplo de fuerza,
Serenidad y armonía para toda su familia de montañas,
Demostrando que incluso el volcán más ardiente puede encontrar la calma dentro de sí mismo.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Quiero que vuelvas a cerrar los ojos por un momento si es que los abriste,
A que te concentres en tu respiración y observes ahora cómo te sientes.
Si es que los colores cambiaron,
Si es que hay más paz y tranquilidad,
O quizás más sueño y relajación,
O también si te sientes igual que al inicio.
Cualquiera de esas opciones está bien.
Y continúa con los ojos cerrados si así lo prefieres,
O con pequeños parpadeos,
Ábrelos.
Porque ha llegado el fin de este meditacuento y espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Que se concentren en eso.
Primero entender cómo se sienten las emociones en su cuerpo,
Qué nombre lleva cada una de ellas.
Y así,
A través de las enseñanzas de las nubes,
Del sol y del mar,
Encontrar maneras para que puedan fluir esos pensamientos o esas emociones sin que tengamos la necesidad de explotar.
Recuerda que una respiración profunda siempre será una clave muy importante.
Y reconocerla porque si tenemos mucho enojo y lo empezamos a sentir,
Podemos por ejemplo romper un papel,
Expresar porque estamos enojados,
Apretar algo,
O si es mucha tristeza quizás aislarnos o buscar un abrazo,
O llorar,
O si es mucha felicidad cantar,
Bailar.
Siempre es importante identificar eso que sentimos y buscar diferentes estrategias que nos permitan manejar mejor esa emoción.
Y por supuesto que yo estoy muy feliz de que me sigas acompañando y los espero en un próximo capítulo.
¡Adiós!
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4.8 (34)
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