
Respiración Serena: Un Viaje hacia la Calma Interior
Esta práctica guiada de cinco minutos se centra en la respiración diafragmática. La respiración diafragmática es clave para reducir el estrés y la ansiedad, ya que promueve la relajación profunda al activar el sistema nervioso parasimpático, mejorando así el bienestar general. Integrar este ejercicio en nuestra vida diaria es sencillo y tiene muchos beneficios, convirtiéndolo en una herramienta perfecta tanto para principiantes como para meditadores experimentados.
Transcripción
Encuentra una postura cómoda.
Si estás acostado,
Permite que tu cuerpo esté relajado y tus brazos cómodos al lado del cuerpo.
Si estás sentado,
Adopta una postura digna que es con la espalda recta,
Hombros relajados,
Pecho abierto y el mentón ligeramente inclinado hacia abajo.
Una vez en posición,
Si te resulta cómodo,
Cierra los ojos.
De lo contrario,
Encuentra un punto fijo donde puedas enfocar tu atención.
Toma conciencia de tu cuerpo.
Observa tu postura.
Percibe los puntos de contacto entre la superficie que te sostiene y tu cuerpo.
Ahora,
Dirige tu atención hacia la respiración.
Sin intentar cambiar tu respiración,
Con curiosidad,
Observa sus cualidades.
Nota si es superficial,
Profunda,
Rápida o lenta.
Vamos a realizar tres respiraciones diafragmáticas lentas,
Generosas,
Profundas y relajantes.
Si te resulta más fácil,
Puedes colocar tus manos sobre el abdomen para fortalecer tu conexión con la respiración y garantizar que estás respirando con el diafragma.
Empezamos.
Inhala.
Y al inhalar,
Observa como tu cuerpo se expande y crea espacio.
Nota la pausa entre la inhalación y la exhalación.
Y luego empieza a exhalar lentamente.
Siente cómo tu cuerpo se expande y crea espacio.
Siente cómo tu cuerpo se relaja.
Cada vez que inhalas,
Creas espacio.
Cada vez que exhalas,
Liberas tensión.
Vuelve al ritmo normal de tu respiración.
El aire sigue alcanzando el diafragma.
Pero la respiración es fácil,
Suave y tranquila.
Mientras respiras,
Visualiza,
Imagina o siente cómo el aire entra por tu nariz,
Desciende por la garganta,
Atraviesa el pecho y llega hasta tu abdomen.
Nota la pequeña pausa.
Y al exhalar,
Aunque la respiración sea suave,
Siente cómo los hombros descienden y tu cuerpo se relaja aún más.
Sin abrir los ojos,
Deja ir la respiración y toma conciencia de tu cuerpo.
Nota el espacio que te rodea,
Los sonidos a tu alrededor.
Realiza una respiración profunda,
Lenta,
Generosa.
Si vas a continuar con tu día al final de la exhalación,
O cuando sientas que es el momento adecuado,
Abre los ojos.
Conoce a tu maestro
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