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Cuento infantil " Aventura en las Maldivas" Episodio 1

by Alan Hecker

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Puntuación
4.8
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
1.3k

Este es el 1ro de 4 cuentos que la escritora Cristina Perez Brito nos invita a leer en el libro "Los emocionantes viajes de Emma". Cada historia nos relata un viaje a diferentes culturas. Su protagonista, Emma, va descubriendo diferentes emociones, las cuales debe transitar y aprender a manejar. Música de Kevin Mac Leod (sin copyright)

Transcripción

Hola,

Yo soy Alan y esto es Cuentos con Moraleja.

Me gustaría contarles que una mamá nos escuchó y quiso compartir su cuento con todos ustedes.

Ella se llama Cristina Pérez Brito y escribió un libro que tiene cuatro cuentos.

Se llaman Los emocionantes viajes de Ema y justamente es un viaje que hicieron a distintos lados con su hija Ema.

Está dedicado a ella.

Este cuento es para vos Ema.

Es de Editorial Círculo Rojo y hoy les voy a contar el primero de los cuatro cuentos que se llama Aventura en las Maldivas.

Cuidemos el mundo marino.

Comenzamos.

Quedaban ya solamente tres días para el comienzo de una nueva aventura.

Ema sentía muchas emociones,

Incertidumbre,

A la vez curiosidad por lo desconocido,

Nervios en forma de mariposas en el estómago,

Alegría y ganas de saltar.

No podía dormir imaginando cómo serían los paisajes en las Maldivas,

La gente,

La comida,

Los animales.

Al día siguiente Ema terminó los últimos preparativos y comprobó su listado.

Prismáticos,

Mapa,

Pasaporte,

Bañador,

Gafas de snorkel.

Me falta algo importante.

¿Qué será?

Ah sí,

No me puede faltar la crema solar.

Hay que protegerse la piel de los rayos solares.

Ahora sí ya está todo en la maleta.

Ema tachó otro día en su calendario con mucha ilusión.

Ya sólo quedaban dos.

Llegó el gran día y a Ema le invadió una energía por todo el cuerpo que la hizo saltar de la cama de un brinco al oír el despertador.

¡Hoy comienza la aventura!

Gritó con mucho entusiasmo.

Otro gran subidón de energía notó desde la cabeza a los pies cuando el piloto anunció que estaban a punto de aterrizar en Male,

Una de las más de mil islas que forman las Maldivas.

Desde la ventanilla se veían el Océano Índico y las miles de islas formando atolones en forma de anillos.

El color turquesa del agua marina junto al dorado de las arenas y los verdes las palmeras eran inigualables en todo el planeta.

Ema no dejaba de preguntarse qué estaría pasando debajo de esa superficie marina que parecía en calma.

¿Quién viviría ahí abajo?

Estaba a punto de descubrirlo.

Tras muchas horas de avión,

Un ajetreado trayecto en furgoneta y un divertido paseo en lancha,

Ema y su mamá llegaron a una paradisíaca isla llamada Imafushi.

El cansancio se hacía notar en las piernas que ya no querían caminar y en los ojitos que tendían a cerrarse,

Pero ganaron las ganas de empezar a aprender y la cama tuvo que esperar.

Los isleños dieron la bienvenida a la niña con un sabroso coco,

Una bebida perfecta para refrescarse de manera saludable y deliciosa.

Estaba tan rico que Ema,

Para disfrutarlo bien,

Cerró los ojos y se concentró en cómo el dulzor llenaba su boca y alegraba su estómago.

Pero los gritos de su mamá interrumpieron su concentración.

¡Ema,

Corre,

Ven!

¡Mira qué playa más hermosa!

¡Vamos a pasear!

El tono azul de aquellas aguas era precioso.

Ema paseaba descalza,

Percibiendo el tacto de la arena y la cálida agua marina,

Pero algo inesperado se topó en su camino y se había clavado en la planta de su pie.

¡Oh no,

Un trozo de plástico me ha hecho daño!

Ema sacó su lupa y observó de cerca a la arena.

Hay muchos microplásticos que vienen de los desechos humanos,

Le explicó su madre.

Estos trocitos son tan pequeños que algunos peces incluso se los comen al confundirlos con su alimento.

¡Pobrecitos!

Pensó Ema.

Algunas tortugas marinas tragan bolsas de plástico,

Creyendo que son medusas.

A Ema le invadió una tristeza en el pecho.

Sintió mucha empatía por los animales del mar,

Poniéndose en su lugar.

¡Qué mal me sentiría yo si tirasen basura en mi casita!

Suenó el despertador.

Un nuevo día en las Maldivas daba su comienzo.

Ema,

Su mamá y otros visitantes de otros países se embarcaron en un pequeño barco para conocer el mundo marino.

Todos mostraban mucho entusiasmo y sonreían,

Pero Ema la paralizó el miedo cuando la embarcación paró en medio de un mar de oscuro azul,

Donde las olas parecían enfurecidas y fuertes.

Ahora sólo tenía ganas de esconderse detrás de su mamá,

Pero respiró profundamente,

Se calmó y se armó de valentía.

¡Tranquila,

Confía en mí!

Le dijo un tripulante.

Equipada con las gafas de snorkel,

El tubo y de la mano de su mamá,

Ema se lanzó al agua.

¡Oh!

No podía creer lo que sus ojos estaban viendo.

Debajo de aquella superficie había un maravilloso mundo de corales de colores.

El arrecife estaba habitado por cientos de especies diferentes.

Anémonas,

Peces payaso,

Peces mandarín,

Peces mariposa,

Gorgonias.

Algunos extranjeros sacaban fotos,

Mientras otros perseguían un pez globo.

Otros prestaban mucha atención al movimiento de las estrellas de mar.

Y otros nadaban de aquí para allá,

Entre las rocas y los corales.

¡Qué rincón más maravilloso!

Pensaron Ema y su mamá.

El descubrimiento del mundo marino sólo acababa de empezar.

En los días posteriores,

Ema continuó visitando diferentes lugares y pudo observar rayas,

Tiburones,

Tortugas,

Bancos de peces.

¡El mar es maravilloso!

Pero desafortunadamente también encontró desechos flotando en el mar,

O enterrados en la arena,

O incluso dañando el cuerpo de algunos animales.

La naturaleza nos regala recursos,

Lugares de ocio,

Paisajes,

Alimentos,

Productos medicinales,

Y los humanos no sabemos aún cuidarla bien.

De vuelta al hotel,

Ema se informó sobre el vertido de basura y descubrió que se había formado ya más de cinco islas de plásticos gigantes en los océanos.

Estas surgen por la acumulación de desechos no biodegradables por los efectos de las corrientes oceánicas.

¡Qué horror!

¡Islas de basura humana!

¡Tenemos que hacer algo!

Le dijo a su papá por teléfono cuando le estaba contando la experiencia.

Buscaremos soluciones cuando estés de regreso,

Le prometió él.

De vuelta en casa,

Ema eligió las mejores fotos del viaje para compartirlas con sus compañeros de clase.

Al día siguiente les contaría lo bonitos que eran los atolones,

Los arrecifes de coral,

Los peces payaso y las majestuosas rayas.

También les mostraría las fotos de las latas,

Botellas y bolsas que estropeaban y perjudicaban la naturaleza.

Ema preparó con su papá una lista de cosas que los niños podían hacer para evitar la formación de las islas de plástico.

Llevar botellas de agua reutilizable al cole,

Llevar la merienda en un tupper y evitar residuos de un solo uso como la platina y las bolsas de plástico,

Comprar frutas en el mercadillo y colocarlas en bolsas de tela,

Utilizar cepillos de dientes biodegradables como las de bambú,

Separar la basura biodegradable y reciclar el papel,

El vidrio y los plásticos,

Compartir los cuentos,

Juguetes y ropa que ya no quieran con otros niños para darle más vida y reducir el consumo,

Ir caminando o en bicicleta a los sitios cercanos,

Hacer uso responsable de los recursos escasos como el agua.

¡Qué satisfacción sintió Ema con su lista!

Había muchísimas cosas que se podían hacer por el planeta tierra.

Su pecho se llenó de esperanza y se le dibujó una gran sonrisa.

Todos podemos cuidar el planeta.

Colorín colorado,

Este cuento se ha terminado.

4.8 (37)

Reseñas Recientes

Yuri

January 9, 2025

Hermoso! Casi viajé a Maldivas con Emma. Hagamos algo más por cuidar al planeta.

Maggie

January 18, 2024

Precioso!! 🥰🌺

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