
Meditacuento: La Milpa
En un valle donde crecen el maíz, el frijol, la calabaza y el chile, una gran tormenta pone a prueba su fortaleza. Al principio cada planta vive por su cuenta, pero el viento y la lluvia les enseñan que solo unidos pueden resistir. Así nace la milpa, un abrazo de raíces y hojas que transforma la dificultad en vida. Una historia sobre la solidaridad, la naturaleza y la fuerza de crecer juntos.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento de una meditación arrulla en tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda,
En la que puedas tener el pecho despejado y libre para respirar profundo,
La espaldita recta,
Como si crecieras hacia el cielo,
Los hombros alejados de las orejas,
Las manos pueden descansar sobre tus muslos o a un costado del cuerpo,
Los pies relajados a los lados y deja que tus ojos se cierren suavemente.
Comienza a imaginar que del cielo baja una luz que va iluminando todo tu cuerpo,
Entrando por la coronilla,
La parte más alta de nuestra cabeza.
Es una luz que trae consigo un calorcito que va relajando todo lo que toca,
Siente cómo va relajando tu cabeza,
Tu cabello,
Va relajando la frente,
Las cejas,
Los ojos,
Las orejas,
La nariz,
Los cachetes y la boca.
Toda tu cabeza está completamente iluminada por esa luz y completamente relajada.
Siente la luz que sigue avanzando por tu cuello,
Va por toda la columna vertebral,
Va por los hombros,
El pecho,
El centro en el corazón,
El estómago,
El ombligo,
Todo nuestro tronco,
Pero también cubre los brazos,
Desde los hombros hasta cada uno de los dedos de las manos.
Y la luz continúa relajando todo y llenando de luz también tus caderas,
Tu vientre,
Las piernas,
Las rodillas,
Los tobillos,
El talón,
La planta del pie,
El empeine y cada uno de los dedos de tus pies.
Pero la luz continúa a través de los dedos de las manos y de los dedos de los pies dirigiéndose hacia abajo,
Queriendo buscar una conexión con la tierra,
Atravesando el piso y empezando a pasar por las diferentes capas de la tierra hasta llegar al centro de la tierra.
Y tú te conviertes en un puente entre la energía del cielo y la energía de la tierra.
Imagina cómo estás cargado con esa energía llena de vida,
Llena de paz,
Llena de calma.
Permite que todo tu cuerpo se sienta completamente cargado de esa energía,
Lleno de vida,
De salud,
De calma y de relajación.
Estás completamente a salvo y no necesitas hacer ningún esfuerzo en estos momentos.
Permite que la calma invada tu cuerpo.
Suelta esa imagen que tenemos sobre la luz y concéntrate en tu respiración.
Nota si está calmada,
Pausada,
Rápida,
Corta.
Deja un momento de pensar en la respiración y ahora sólo siente la sensación de calma y tranquilidad.
Mantén los ojos cerrados,
Tu cuerpo quieto,
Sólo activa los oídos y permite que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama La Milpa.
En un valle dorado pintado por el sol,
Cuatro semillas despertaron al mismo tiempo bajo la tierra tibia.
Eran maíz,
Frijol,
Calabaza y chile,
Cada una con un sueño distinto.
El maíz quería tocar el cielo,
El frijol soñaba con trepar y mirar el mundo desde lo alto,
La calabaza deseaba cubrir la tierra con su sombra fresca y el chile pequeño y valiente soñaba con pintar de rojo el horizonte.
Crecieron cerca pero no juntos,
Cada uno pensaba que su manera de vivir era la mejor.
Yo soy el más fuerte,
Decía el maíz alzándose muy recto.
Yo soy el más ágil,
Respondía el frijol estirando sus delgadas ramas.
Yo soy la más generosa,
Susurraba la calabaza extendiendo sus hojas bien anchas.
Yo,
Yo soy el más valiente,
Añadía el chile y tenía una sonrisa muy picosa.
Pasaban los días entre risas y pequeños discusiones hasta que un día el cielo cambió,
El viento comenzó a soplar con una furia desconocida y las nubes se amontonaron como bestias grises.
El maíz fue el primero en sentirlo,
Su tallo alto se dobló,
Tembló bajo la fuerza del aire.
Me romperé,
Gritó.
El frijol que crecía solo se soltó del suelo y rodó entre el barro.
La calabaza vio como sus hojas se rasgaban como papel y el chile se inclinó tanto que casi desaparecía entre el lodo.
Era una tormenta,
Una tormenta que no duró un solo día,
Duró tres.
Tres días de viento,
De agua y de oscuridad.
Cuando por fin paró y salió el sol,
El campo estaba en un completo silencio que asustaba.
El maíz estaba cansado,
Seguía de pie pero muy débil,
El frijol completamente lleno de barro.
Miró hacia el maíz y pensó,
¿será que puedo ir a abrazarlo?
Si tan solo lograr ir a abrazarlo,
No estaríamos tan solos.
Entonces despacito comenzó a enredar su tallo en el cuerpo del maíz.
Primero uno,
Luego dos,
Tres vueltas hasta quedar firme a su lado.
De inmediato el maíz sintió el abrazo y circuió un poco más.
Gracias amigo,
Susurró.
Tu pequeña fuerza me ayuda a sostenerme.
La calabaza mientras tanto,
Desde el suelo observaba cómo el sol secaba la tierra y pensó,
Yo también puedo ayudar y extendió sus hojas grandes para cubrir las raíces de ambos,
Conservando la humedad y protegiendo el suelo.
El chile al verlos a todos tan unidos se acomodó entre sus tallos.
Si van a seguir juntos yo les daré mi energía,
Mi color será un recordatorio de que el fuego también alimenta la vida.
Empezaron a pasar los días y lo que antes eran cuatro semillas y plantas solitarias se convirtieron en una sola comunidad.
Era la milpa.
El maíz alzaba su cuerpo fuerte,
El frijol trepaba en él abrazándolo,
La calabaza cubría la tierra como una manta y el chile crecía entre los tallos con alegría y brillo.
El viento volvió a soplar como siempre lo hace pero esta vez no hubo miedo.
El maíz resistía firme gracias a que el frijol lo sostenía,
El suelo se mantenía húmedo gracias a la calabaza y el chile con su aroma espantaba a los insectos que querían dañarlos.
Entonces la fuerza verdadera para estos no era crecer más alto ni más rápido,
Era crecer juntos.
Desde entonces cada que la lluvia cae y el viento pasa la milpa se inclina un poco para saludarlo pero le agradece por la lección que los unió para siempre.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy,
Que nos recuerda que de esas tormentas o situaciones difíciles surgen aprendizajes tan grandes como este,
Mantenernos unidos porque aunque seamos pequeños juntos hacemos una fuerza que nos vuelve invencibles.
Yo espero que hayas disfrutado de este meditacuento tanto como yo y que hoy te vayas a dormir pensando en la milpa,
En estas cuatro plantas tan diferentes que encontrar una manera de vivir juntas,
De sostenerse y aprovechar todos los beneficios de crecer siempre unidos.
Yo te deseo dulces sueños.
Conoce a tu maestro
5.0 (5)
Reseñas Recientes
More from Cindy Vanessa Parra
Meditaciones Relacionadas
Trusted by 34 million people. It's free.

Get the app
