
Alejandra Come la Lluvia- Meditacuento
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, el día de hoy te traigo un cuento llamado Alejandra come la lluvia escrito por Federico Navarrete y Rocío Mireles. Una divertida historia que nos enseña la importancia de la lluvia y con ellos reconocer la necesidad de los opuestos en la vida la felicidad y la tristeza, el frio y el calor, el hambre y la saciedad. Espero que lo disfrutes, gracias por meditar conmigo.
Transcripción
Hola,
Bienvenida a otro Meditate Cuento,
Un espacio para ti,
Para que te relajes,
Así que ponte cómodo,
No cruces brazos ni piernas,
Toma profundamente el aire sintiendo como todo tu cuerpo se llena y ahora deja de ir todo el aire sintiendo como tu cuerpo se relaja,
Cierra los ojos y disfruta de esta historia.
Alejandra come la lluvia,
Hoy en la tarde Alejandra no pudo salir a jugar al jardín porque llovió otra vez,
Se quedó viendo mucho rato las gotas de agua que caían del cielo y que mojaban los vidrios de su ventana,
Hasta que dijo muy enojada,
Esta lluvia es un estorbo,
No me deja salir a jugar,
Entonces Alejandra volteó a verme y señaló las nubes oscuras que cubrían el cielo mientras me preguntaba,
Para qué sirve la lluvia si no me permite jugar,
Para qué sirve la lluvia si tapa el sol,
La lluvia sirve para que vivan las plantas,
Le contesté,
Las plantas beben el agua que cae en la tierra y así pueden germinar y crecer,
Le dije,
Y para qué me sirven las plantas,
Preguntó Alejandra,
Todavía muy enojada,
Yo no puedo jugar con las plantas,
Las plantas nos dan de comer,
Le respondí,
Comemos sus semillas y sus frutas,
Sus hojas y sus tallos,
Sin las plantas no podemos vivir,
Pero yo no me como las plantas,
Me contestó Alejandra mientras señalaba con asco las flores que crecían en una maceta,
Claro que las comes,
Le respondí,
Recuerda las tortillas que comiste hace un rato,
Estaban hechas con la semilla del maíz y el maíz es una planta,
Recuerda los frijoles que cenaste anoche,
También son las semillas de una planta,
Alejandra se sonrió por primera vez desde que había empezado a llover y dijo,
Entonces ya entiendo por qué tiene que llover,
Para que crezcan las plantas y así podamos comer tortillas y frijoles,
Así nos comemos la lluvia,
Los ojos de Alejandra se iluminaron con el brillo de la curiosidad y se olvidó del aguacero,
Pues su mente se había puesto a volar como cada vez que aprende algo nuevo,
Cuéntame,
Siempre ha sido así,
Siempre nos hemos comido la lluvia,
Desde hace mucho tiempo le respondí y le enseñó un libro,
Mira,
Esta pintura que muestra unas mujeres preparando tortillas y tamales hace más de miles y miles de años,
En una ciudad que se llamaba Teotihuacán,
Alejandra observó la pintura y se relamió los labios,
Pensando las ricas tortillas que preparaban las mujeres teotihuacanas,
Alejandra se sacudió la cabeza y cerró los ojos,
Eran demasiados años los que habían pasado,
Entonces volvió a abrir los ojos y preguntó con curiosidad,
Y aunque vivieron hace tanto tiempo los teotihuacanos,
¿comían lo mismo que nosotros?
Muy parecido,
Sí,
Comían tortillas,
Frijoles,
Calabazas,
Chile,
¿cómo lo hacemos hoy?
Alejandra se quedó pensativa y finalmente cerró el libro mientras decía,
Entonces los teotihuacanos crean que llovía porque el dios Tlaloc les mandaba el agua,
En ese momento volteó a ver la ventana y vio que había dejado de llover,
Se arrancó a correr y dijo,
Y yo creo que gracias a la lluvia nosotros también podemos jugar como ellos jugaban,
Las divertidas aventuras de Alejandra nos enseñan sobre la importancia de la lluvia y el sol,
Pero también de nuestras emociones,
De la alegría y de la tristeza,
De sentir frío,
De sentir hambre y sentir felicidad,
Todo hace parte de nuestra vida y todo es necesario,
Y hasta aquí este cuento de hoy,
Espero verte en un próximo capítulo.
Conoce a tu maestro
4.6 (201)
