
Te Acompaño Hasta Que Te Duermas
by Nemmy Sanbo
Esta sesión ha sido creada para acompañarte suavemente hacia un sueño profundo, continuo y reparador. No necesitas mantener atención durante el audio. Si te duermes, es perfecto. Si despiertas en algún momento, mi voz seguirá acompañando tu descanso. A lo largo de esta relajación, la respiración se aquieta, el cuerpo se relaja de forma progresiva y la mente va soltando el ruido del día, permitiendo que el sistema nervioso entre en un estado natural de reposo profundo. La sesión es larga y continua, con espacios amplios de calma y silencios conscientes, para favorecer el descanso nocturno sin sobresaltos ni activación mental. Permite que el cuerpo haga lo que sabe hacer. Ahora es tiempo de dormir.
Transcripción
Este audio está creado para acompañarte mientras te relajas y entras en un sueño profundo.
Silencia tu dispositivo y asegúrate de que nada vaya a interrumpirte ahora.
No necesitas prestar atención.
Si te duermes,
Está bien.
Si despiertas,
Mi voz seguirá aquí.
Permite que el cuerpo encuentre su descanso a su propio ritmo.
Este momento es solo para descansar.
No hay nada más importante que hacer.
Ya estás en la cama,
La luz apagada y el cuerpo encuentra su lugar.
Permite que mi voz te acompañe mientras vas soltando el día.
No necesitas concentrarte,
No necesitas entender nada.
Solo escuchar y dejar que el cuerpo empiece a aflojarse.
A veces,
Al llegar a la cama,
La mente sigue activa.
Con pensamientos,
Recuerdos,
Asuntos pendientes,
No pasa nada.
No vamos a luchar contra eso,
Solo vamos a darle a la mente algo sencillo en lo que apoyarse mientras el cuerpo descansa.
Vamos a comenzar con la respiración,
Como portal para aflojar tensiones del día.
Toma una inhalación lenta por la nariz,
Sin esfuerzo.
Y suelta el aire suavemente.
Permite que la exhalación sea un poco más larga que la inhalación.
Y sueltas.
Inhalas y sueltas.
Inhalas y suelta despacio.
Muy bien.
Siente como con cada exhalación el cuerpo recibe el mensaje de que puede empezar a descansar.
Lleva ahora la atención al contacto de tu cuerpo con la cama.
Siente el peso de los pies.
No hace falta moverlos,
Solo sentirlos.
Los pies descansan.
Se ablandan.
Se entregan al colchón.
Las piernas también.
Pesadas,
Cómodas.
No tienes que recorrer cada músculo.
El cuerpo sabe cómo relajarse cuando se le da permiso.
Las caderas sueltan su peso.
El abdomen se afloja.
Ya no sostiene nada.
La respiración fluye sola.
Siente ahora el pecho.
No lo empujes,
No lo abras.
Solo deja que esté.
Con cada exhalación el pecho se suaviza un poco más.
Los hombros descienden,
Cayendo hacia la cama.
Ya no necesitan sostener el día.
Los brazos descansan a los lados del cuerpo.
Pesados,
Tranquilos.
Las manos se aflojan.
Los dedos se separan suavemente.
No hay tensión que mantener.
La garganta se relaja.
La mandíbula se suelta.
Los dientes se separan.
La lengua descansa dentro de la boca.
La frente se suaviza y el entrecejo se alisa.
Los párpados pesan.
No tienes por qué dormirte todavía.
Solo descansar aquí.
El cuerpo ya está aprendiendo el camino.
Siente ahora el cuerpo como un todo.
No sus partes,
No puntos concretos.
Un solo cuerpo,
Descansando en la cama.
Con cada exhalación,
Te hundes un poco más.
Como si el colchón te sostuviera mejor cada vez que sueltas el aire.
Nada que hacer.
Nada que resolver ahora.
Si aparece algún pensamiento,
Déjalo pasar.
No lo sigas.
Y vuelve al sonido de mi voz y a la sensación de peso.
Ahora,
Muy suavemente,
Vamos a preparar el cuerpo para un descanso más profundo.
En las siguientes respiraciones,
Cada vez que sueltes el aire,
Permite que todo el cuerpo afloje un poco más.
Y suelta.
Suelta el cuerpo.
Suelta el día.
Y suelta.
Todo puede esperar.
Inhala.
Y suelta.
Estás exactamente donde tienes que estar ahora.
A partir de aquí,
No necesitas hacer nada más.
Mi voz seguirá acompañándote mientras entras poco a poco en un descanso más profundo.
Y si en algún momento te duermes,
Es perfecto.
El cuerpo sabe dormir.
Ahora que el cuerpo ha empezado a aflojarse,
Vamos a permitirle descansar un poco más profundo.
Sin necesidad de recorrer cada músculo.
Sencillamente,
Dejando que el descanso se extienda por todo el cuerpo como una ola lenta.
Siente de nuevo el peso del cuerpo en la cama,
Sin tratar de relajarte.
Permitiendo que la cama haga el trabajo por ti.
El colchón sostiene tu cuerpo.
Tu cuerpo se deja sostener.
Imagina ahora que una sensación de peso agradable comienza sobre tus pies.
Es un peso cómodo.
Un peso que calma.
Los pies se sienten más densos,
Más estables,
Más quietos.
Ese peso sube lentamente por las piernas.
Pantorrillas,
Rodillas,
Muslos.
Las piernas se aflojan y se vuelven cómodas,
Pesadas,
Tranquilas.
No hay prisa.
No hay nada que alcanzar.
La sensación de peso llega a las caderas.
Las caderas descansan.
Se ensanchan suavemente.
Ya no sostienen nada.
El abdomen se afloja.
Se mueve libremente con la respiración,
Sin necesidad de controlar el aire.
El cuerpo respira solo.
Y cada vez que sueltas el aire,
El cuerpo se hunde un poco más.
La ola de descanso sigue subiendo.
Pecho,
Espalda.
La espalda se apoya por completo.
No hay arcos.
No hay tensiones.
Los hombros se derriten hacia la cama.
Caen.
Descansan.
Los brazos se vuelven pesados,
Desde los hombros hasta las manos,
Las manos que se aflojan.
Los dedos descansan.
No sostienen nada.
Ahora la ola llega al cuello.
El cuello se suaviza.
La garganta se relaja.
La mandíbula se suelta un poco más.
La lengua descansa.
El rostro se alisa.
Frente,
Ojos,
Mejillas.
Los párpados pesan.
No necesitan abrirse.
Toda la cabeza descansa sobre la almohada.
Siente ahora todo el cuerpo a la vez.
Un solo cuerpo,
Pesado,
Cómodo,
Tranquilo,
Como si el cuerpo fuera un solo bloque,
Descansando profundamente.
Ahora vamos a dejar que esta sensación se asiente.
Durante unas respiraciones,
Solo escucha mi voz y siente el peso del cuerpo.
Inhala y suelta.
Con cada exhalación,
El cuerpo se hunde un poco más.
Inhala y suelta.
No hay nada que hacer mejor,
Nada que corregir.
Inhala y suelta.
Si la mente aparece,
No pasa nada.
No la sigas,
No la empujes,
Déjala pasar como un sonido lejano y vuelve al peso del cuerpo y a mi voz.
Vamos a repetir ahora esta relajación en otra capa.
No desde los pies,
No desde la cabeza,
Desde todo el cuerpo a la vez.
Imagina que todo el cuerpo,
Al mismo tiempo,
Se vuelve un poco más pesado,
Como si la gravedad aumentara suavemente.
El cuerpo se hunde un poco más en la cama.
Solo lo justo.
Permítese hundimiento.
Siente como la cama te recibe.
Cada exhalación profundiza esa sensación.
Suelta el aire y el cuerpo se deja ir.
Suelta el aire y el cuerpo descansa.
Suelta el aire y todo se vuelve más lento.
No necesitas dormirte aún.
Solo descansar aquí.
Este estado ya es reparador.
Aquí el cuerpo empieza a resetearse.
Y ahora una última oleada,
La más suave.
Imagina que el cuerpo se vuelve cálido.
Un calor muy agradable,
Seguro,
Tranquilo.
Ese calor se mezcla con el peso.
Peso y calor juntos.
El cuerpo se siente sostenido.
Cuidado.
En calma.
Permanece aquí unos instantes,
Escuchando mi voz,
Sintiendo el cuerpo.
Nada más.
A partir de ahora,
Cada palabra que escuches te llevará un poco más profundo.
El cuerpo ya sabe el camino y yo sigo aquí,
Acompañándote.
Ahora que el cuerpo descansa profundamente,
Vamos a dejar que la mente también se relaje.
Sin necesidad de pensar.
Sin necesidad de visualizar nada complicado.
Solo descender.
Imagina una sensación de bajar.
No físicamente,
Como si todo se volviera un poco más profundo.
Un poco más lento.
No necesitas entenderlo.
Solo sentirlo.
Vamos a acompañar este descenso con un conteo muy suave.
No tienes que seguir los números.
Si los pierdes,
Está bien.
Tu cuerpo sigue bajando,
Aunque la mente se duerma.
Comenzamos.
Diez.
El cuerpo se relaja un poco más.
Nueve.
Todo se vuelve más lento.
No hay esfuerzo.
Siete.
Solo descanso.
Seis.
Nada que hacer.
Cinco.
Estás a salvo.
Cuatro.
La respiración se vuelve más suave.
Tres.
La mente se aquieta.
Dos.
Casi no hay pensamientos.
Profundo descanso.
Permanece aquí unos momentos.
No hay nada después del uno.
Solo estar.
Y ahora,
Sin volver a subir,
Vamos a bajar otra vez desde donde estás.
Diez.
Más profundo.
Nueve.
Más lento.
Ocho.
Más tranquilo.
Cuatro.
Cuerpo más tranquilo.
Mente más tranquila.
Siete.
Cuerpo más pesado.
Tal vez notes que los números empiezan a desdibujarse.
Eso es buena señal.
No necesitas aferrarte a ellos.
Si los escuchas,
Bien.
Si no,
También.
Seis.
Más suave.
Cinco.
Todo se afloja.
Cuatro.
El cuerpo descansa solo.
Tres.
La mente se suelta.
Dos.
Ya casi duermes.
Muy profundo.
Ahora dejamos los números y pasamos a la respiración.
No la controles.
Solo obsérvala.
Siente cómo el aire entra y sale.
Cada vez que sale,
El cuerpo desciende un poco más.
No hacia abajo.
Hacia adentro.
Y suelta.
Inhala.
Y suelta.
Todo se vuelve más lento.
Si aparece un pensamiento,
No lo sigas.
Déjalo pasar.
Como si no fuera importante.
Vuelve al aire que entra y sale.
Vuelve al aire que entra y al aire que sale.
Vamos a introducir ahora una sensación de espacio.
Imagina que estás en un lugar muy amplio.
No necesitas verlo.
Solo sentir que hay espacio.
Nada te toca.
Nada te aprieta.
Estás sosteniéndote en un espacio seguro.
Ese espacio también desciende.
Como un ascensor muy lento.
No hay movimientos bruscos.
Solo bajar.
Bajar.
No hay pisos.
No hay destino.
Solo descenso.
Tal vez en este punto ya no estés siguiendo cada palabra.
Eso está bien.
Mi voz puede quedarse en segundo plano.
Voy a seguir hablando a un ritmo suave.
Puedes escucharme o no.
El descanso continúa de cualquier manera.
Si te duermes ahora,
No pasa nada.
Si despiertas en algún momento,
Mi voz seguirá aquí.
Y ahora,
Vamos a dejar que todo se disuelva un poco más.
No hay que hacer.
No hay que pensar.
No hay que recordar.
Solo descansar.
Cada vez menos palabras.
Cada vez más silencio.
Cada vez más profundo.
Permaneces aquí.
Yo sigo acompañándote.
Ahora ya no necesitas hacer nada.
El cuerpo duerme.
O está muy cerca del sueño.
La respiración sigue sola.
Casi inapreciable.
Si conciliaste el sueño,
Este audio continúa acompañándote.
Si no es así,
Puedes seguir descansando sin esfuerzo.
No hay nada que entender.
Nada que recordar.
Solo descanso.
El cuerpo sabe dormir.
No necesita instrucciones.
Cada célula encuentra su ritmo natural.
El aire al respirar entra y sale cada vez más suave.
Mi voz puede escucharse como desde lejos.
No tienes que seguirla.
Está aquí solo para acompañar.
Si en algún momento despiertas,
No te muevas.
Escucha un instante.
Deja que el cuerpo vuelva a dormirse solo.
No pasa nada.
Si hay pequeños despertares,
El descanso continúa por debajo.
El cuerpo descansa.
La mente descansa.
Todo está bien ahora.
No hay pensamientos importantes.
No hay decisiones.
Este es tiempo de dormir.
Si escuchas palabras,
Déjalas pasar.
Si no escuchas nada,
También está bien.
El descanso no depende de la voz.
Cada exhalación afloja un poco más.
El abdomen se mueve suavemente.
El pecho se relaja.
La mandíbula se suelta.
El sueño se vuelve más profundo por sí solo.
No tienes que ayudar.
Este audio permanece contigo durante la noche.
No hay final que buscar.
Solo descanso continuo.
Si en algún momento te despiertas brevemente,
Recuerda,
No hay necesidad de pensar ahora.
No hay necesidad de moverse.
Solo volver a la respiración.
Todo el cuerpo sabe cómo volver a dormir.
Mi voz seguirá aquí de forma suave,
Espaciada,
Tranquila.
Nada cambia.
Nada interrumpe.
Duerme.
Duerme.
Ahora dejamos que el descanso se complete.
No hay nada más que recorrer.
El cuerpo ha llegado a su lugar natural de sueño.
Todo lo importante ya está hecho.
No hay nada pendiente ahora.
Si estás en tus sueños,
Este cierre no te interrumpe.
Si estás a punto de dormirte,
Puedes permitirte soltar un poco más.
El cuerpo descansa profundamente.
La respiración es lenta.
Apenas se puede percibir.
Regular.
Tranquila.
No hay pensamientos que atender.
No hay que vigilar nada.
El descanso se sostiene solo.
Vamos a permitir ahora que incluso la atención se suelte.
No necesitas escuchar canciones.
No necesitas escuchar cada palabra.
Mi voz puede desaparecer poco a poco.
Todo está en calma.
El sistema nervioso descansa.
Si aparece un pensamiento,
Déjalo pasar.
No tiene fuerza aquí.
Este tiempo es solo para dormir.
Nada más es necesario.
El cuerpo entra en su sueño más reparador.
Las horas de descanso se acomodan solas.
Cada exhalación te lleva a un descanso más profundo.
Permanece en este descanso.
Permite que el sueño te envuelva por completo.
Este es solo tu momento de dormir.
Todo se ordena mientras duermes.
El cuerpo sabe cómo repararse.
Para cerrar esta inducción al sueño,
De nuevo voy a contar del 10 al 1.
Con cada número entrarás en un sueño más y más profundo.
10 Todo el cuerpo está muy relajado.
9 La mente tranquila.
10 está en calma.
Continúas descendiendo suavemente.
7 Y más profundo.
6 Todo está bien.
Y calma.
5 A cada respiración más relajación.
4 Y más profundo.
3 A cada respiración más profundo.
2 Soltando Entrando en sueño profundo.
Voy a ir retirando la voz muy lentamente.
Solo dejando más espacio.
Y cada espacio sin mi voz te lleva a un descanso más profundo.
Y cada espacio sin mi voz te lleva a un descanso más profundo.
Puedes quedarte aquí y no necesitas seguir el audio.
El descanso continúa aunque ya no escuches nada.
Este espacio es seguro.
Puedes soltar por completo.
Tu cuerpo descansa.
Tu mente descansa.
Sin esfuerzo sin atención sin intención solo duerme.
Cuando despiertes lo harás con una energía serena y renovada.
Conoce a tu maestro
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