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Cómo Sacar lo Mejor de los Demás

by Elías Berntsson

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¿Por qué me siento vacío? ¿Por qué, a pesar de todas las bendiciones que hay en mi vida, sigo sintiendo que nada sale como quiero y que estoy lejos de ser feliz? Justo ahora, puedo respirar y ser parte de la creación de Dios a través de mis ojos, mi piel, mis oídos, mi olfato… Pero aun así, algo no está bien. Hay una “ilusión” que me convence de ello, me dice que no soy suficiente, que no tengo suficiente, y que quién sabe si algún día lo tendré.

Transcripción

Helen,

Una maestra de matemáticas de secundaria en Minnesota,

Pasó la mayor parte de la semana escolar enseñando una nueva lección difícil de matemáticas.

Sabía que sus alumnos estaban frustrados e inquietos al final de la semana.

Se estaban volviendo tan alborotadores que les dijo que hicieran a un lado sus libros,

Y entonces indicó a la clase que sacase hojas de papel en blanco.

A cada uno de ellos le dio la siguiente tarea.

Escribe los nombres de cada uno de tus compañeros de clase en la izquierda,

Y después,

En la derecha,

Anota una cosa que te guste de ese alumno.

La multitud tensa y alborotadora se apaciguó,

Y el salón se aquietó cuando los alumnos se pusieron a trabajar.

Sus ánimos se elevaron mientras realizaban la tarea.

Había frecuentes risas y sonrisas.

Todos miraban alrededor de la sala,

Compartiendo ocurrencias los unos sobre los otros.

La clase de Helen era un grupo mucho más feliz cuando la campana señaló el final del día escolar.

Ella se llevó a casa las listas para verlas el fin de semana,

Y pasó ambos días registrando lo que se dijo de cada uno de los alumnos en hojas de papel por separado,

De modo que pudiera transmitir todas las cosas bonitas que se dijeron acerca de cada persona sin decir quién las había dicho.

Al lunes siguiente repartió las listas que había hecho para cada alumno.

El salón se llenó de emoción y de risas.

—¡Guau!

¡Gracias!

¡Esto es lo mejor!

No creía que nadie me notase.

¿Alguien piensa que soy bonita?

Helen había ideado el ejercicio solo para calmar a su clase,

Pero terminó dándoles un gran empuje.

Se unieron más como compañeros de clase y tuvieron más confianza como individuos.

Ella notaba que todos parecían más relajados y alegres.

Unos diez años después,

Helen se enteró de que uno de sus alumnos favoritos en aquella clase,

Un agradable muchacho llamado Mark,

Había muerto mientras servía en Vietnam.

Ella recibió una invitación al funeral de los padres de Mark,

La cual incluía una nota diciendo que querían estar seguros de que ella fuese a su granja después de los servicios para hablar con ellos.

Helen llegó y los doloridos padres la llevaron aparte.

El padre le mostró la billetera de Mark y después sacó dos gastados trozos de papel rayado que habían sido copiados,

Doblados y redoblados muchas veces a lo largo de los años.

Helen reconoció su letra sobre el papel y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Los padres de Mark dijeron que él siempre llevaba la lista de cosas bonitas escrita por sus compañeros de clase.

Su madre le dijo muchas gracias por haber hecho eso.

Él lo atesoraba,

Como puede ver.

Aún con sus ojos llenos de lágrimas,

Helen entró en la cocina,

Donde muchos de los anteriores compañeros de Mark en la secundaria estaban reunidos.

Ellos vieron que los padres de Mark tenían su lista de aquella clase.

Uno a uno sacaron sus propias copias de billeteras y bolsos o confesaron que la guardaban en un álbum o una caja,

Un diario o un archivo en su casa.

La maestra Helen era una edificadora de personas.

Instintivamente encontró maneras de edificar a sus alumnos.

Ser un edificador de personas significa que regularmente encuentras maneras de invertir y sacar lo mejor en los demás.

Das sin pedir nada a cambio.

Ofreces consejos,

Les hablas fe,

Edificas su confianza y les desafías a subir más alto.

He descubierto que la mayoría de personas lo que necesitan es un impulso.

Lo que necesitan es un poco de empuje,

Un poco de aliento,

Para convertirse en aquello para lo cual Dios o el universo les ha creado.

El hecho es que ninguno de nosotros alcanzará su máximo potencial por sí mismos.

Nos necesitamos los unos a los otros.

Tú puedes ser quien incline la balanza para otra persona.

Tú puedes ser quien avive sus semillas de grandeza.

Reggie Jackson,

El jugador de béisbol del Salón de la Fama,

Dijo,

Un gran mánager tiene la capacidad de hacer pensar a un jugador que es mejor de lo que es.

Te convence de que tengas confianza en ti mismo.

Te dice que él cree en ti.

Y poco después descubres talento que nunca supiste que tenías.

Eso es lo que sucede cuando creemos lo mejor de alguien.

Sacamos lo mejor.

La escritura dice en una de Tesalonicenses 5.

11,

Por eso,

Anímense y edifíquense unos a otros.

La palabra animar sencillamente significa impulsar hacia adelante.

Cada uno de nosotros debería tener alguien en quien creer,

A quien está impulsando hacia adelante,

A quien está ayudando a lograr objetivos y sueños.

¿Cómo se anima a otra persona?

Pues estudias a esa persona e identificas lo que hace bien.

¿Qué le emociona?

¿Cuáles son sus fortalezas?

Un alentador ve cosas en los demás que ellos con frecuencia no ven en sí mismos.

Un sencillo elogio,

Una palabra de aliento,

Puede dar a una persona la confianza que necesita para dar ese paso de fe.

Un joven que había estado batallando para encontrar dirección en su vida estaba en su casa de vacaciones de la universidad en 1975.

Visitó el salón de belleza de su madre y encontró a un cliente regular,

Ruth Green,

A la que estaban peinando.

La saludó y se sentó,

Pero se puso nervioso porque ella le miraba fijamente.

Finalmente,

La señora Green levantó el secador de su cabeza y dijo,

«¡Que alguien me dé pluma y papel!

».

Ella escribió una visión que había tenido acerca de aquel joven cuando entró en el salón de su madre.

Se la entregó a él y dijo,

«Denzel,

Hablarás a millones,

Viajarás por el mundo y marcarás una diferencia positiva».

El joven Denzel Washington puso esa profecía en su cartera y en su corazón.

En los años siguientes,

Siempre que se desalentaba en su carrera como actor,

Sacaba la profecía de la señora Green.

Le recordaba que alguien creía en él.

Hasta el día de hoy,

El actor ganador del premio de la academia sigue llevando esa profecía.

¿Quién sabe dónde estaría él si la señora Green no hubiera tomado tiempo para bendecir su futuro?

¿Quién sabe si él habría tenido tal éxito si ella no hubiese plantado aquellas semillas de fe en su corazón?

Uno nunca sabe el impacto que una pequeña nota o una palabra de ánimo puede marcar.

¿Podemos sacar lo mejor de las personas o podemos sacar lo peor?

Leí que el 75% de las personas que están en la cárcel dijeron que sus padres o sus tutores habían predicho en su niñez dónde terminarían.

Se plantaron las semillas equivocadas.

Se establecieron bajas expectativas.

Cuando a un niño se le dice que espere lo peor,

El niño se convierte en lo peor.

Con frecuencia me pregunto qué habría sucedido si alguien hubiera dicho a esas personas que están en la cárcel que un día podrían llegar a ser doctores,

Empresarios o grandes maestros.

No hay manera de saber dónde podrían haber terminado esos internos si hubiesen tenido edificadores de personas en sus vidas.

Si alguien hubiese creído en ellos y se hubiera tomado el tiempo de sacar sus talentos,

Escuchar sus sueños,

Ver aquello en lo que eran buenos y después alentarlos a ser lo mejor que pudieran ser.

Si alguien les hubiera dado permiso para tener éxito en lugar de una predicción de que fracasarían.

Un amigo mío,

Robert,

Tenía un tío que le situó tempranamente en el camino hacia el éxito.

Ese tío había estado en China desde su nacimiento,

Pero cuando regresó se encontraron en el porche frontal de la granja en Ayahuasca donde Robert creció.

Él había observado el coche de su tío acercándose hacia la casa de la familia por aquel camino polvoriento.

Y Robert estaba muy emocionado por poder conocer finalmente a ese tío.

Cuando llegó a la puerta,

El pequeño Robert salió corriendo para conocerle.

El tío salió del coche,

Le dio un gran abrazo y le dio vueltas una y otra vez.

—¡Tú debes ser Robert!

¡He oído mucho sobre ti!

—le dijo el tío.

Entonces el tío dio un paso atrás y le miró.

De repente dijo,

—¿Sabes qué,

Robert?

Creo que un día serás un ministro.

De hecho,

Creo que un día serás un gran ministro.

—¿Por qué dijo aquello el tío?

No había ningún ministro en esa familia.

Él sencillamente sintió algo en su interior,

Y fue lo bastante valiente para expresarlo por fe.

Él plantó una semilla en el corazón del pequeño Robert.

Aquella noche,

Cuando Robert estaba tumbado en su cama,

Oró secretamente.

—Dios,

Permite que lo que dijo mi tío sea verdad.

Que yo sea un ministro algún día.

Como puede que sepas,

Robert Schuller,

Que se crió en Alton,

Iowa,

Llegó a ser uno de los grandes ministros de nuestro tiempo.

¿No es sorprendente lo que una sencilla palabra de ánimo puede hacer?

Mira lo que hizo en su vida.

Tú tienes la capacidad de avivar los sueños de alguien dándoles permiso para tener éxito.

Puedes encender un fuego en el interior que arda alegremente durante toda la vida.

Cuando tomas tiempo para creer en alguien y hablas fe al corazón de otra persona,

Tus palabras pueden convertirse en la semilla que Dios alimente.

Te estoy pidiendo que otorgues a otros el permiso para tener éxito.

Sé un plantador de semillas.

Sé un edificador de personas.

No te quedes tan enfocado en tus propios sueños y tus propios objetivos que solamente tú crezcas.

Estate atento a aquellos a quienes puedes impulsar hacia adelante.

Aprende a hablarles fe,

Dales una mayor visión.

Proclama la bendición sobre las vidas de otros.

Conozco a un anciano caballero que es estupendo en esto.

Siempre que ve a un niño pequeño,

Pide permiso a sus padres para llamarle y decir,

Joven,

Tengo un talento muy especial,

Algo que solamente algunas personas pueden hacer.

Tengo la capacidad de divisar a un ganador.

Los ojos de los niños normalmente se agrandan.

Él le pregunta a ese niño si puede hacer una evaluación.

Desde luego,

Los padres siguen el juego.

Él da un paso atrás y mira al niño,

Caminando a su alrededor muy lentamente y diciendo,

Hmm,

Sí,

Muy bien,

Ya veo.

Cuando termina la evaluación,

Dice,

Tengo estupendas noticias.

Nunca me he equivocado,

Tengo razón siempre.

Tú,

Amigo mío,

Sin duda eres un ganador.

El niño se ilumina con una sonrisa.

Va corriendo hasta sus padres y dice,

Oye mamá,

Oye papá,

¿saben qué?

¡Soy un ganador!

Mi amigo está edificando a esos niños,

Impulsándolos hacia adelante,

Reforzando su confianza e infundiendo autoestima.

Eso es una cosa muy sencilla de hacer y sin embargo muchas personas se benefician.

Estoy seguro de que hay muchas personas en tu vida,

Personas con las que trabajas,

Con las que practicas deporte o de las que vives cerca,

Que podrían utilizar una palabra de aliento y aprobación.

Alguien cerca de ti anhela tu bendición.

Todo el mundo necesita ser valorado,

Todo el mundo necesita ser apreciado.

No puedes imaginar lo que significaría para aquellos a quienes afirmas cuando les das tu aprobación y les haces saber con seguridad que estás orgulloso de ellos y crees que están destinados a hacer grandes cosas.

Todo el mundo necesita ser valorado,

Todo el mundo necesita ser apreciado.

Cada persona necesita esa bendición.

Incluso Henry Ford se benefició del aliento en sus primeros tiempos y uno de sus alentadores no fue otro sino Thomas Edison.

El pionero de la automoción fue presentado a Edison como el hombre que intenta construir un coche que funcione con gasolina.

Cuando Edison oyó eso su cara se iluminó,

Dio un golpe con su puño sobre la mesa y dijo,

Eso es,

Un coche que tenga su propia central eléctrica,

Es una idea brillante.

Hasta ese punto Henry Ford había tratado con muchas personas negativas y desalentadoras.

Acababa de convencerse a sí mismo de tirar la toalla,

Pero llegó Edison y le habló fe.

Aquel fue un punto crucial en la vida de Henry Ford.

En una ocasión dijo,

Pensé que tenía una buena idea,

Pero comencé a dudar de mí mismo.

Entonces llegó una de las mayores mentes que haya vivido jamás y me dio su total aprobación.

Un sencillo voto de confianza ayudó a lanzar la industria del automóvil.

No nos damos cuenta del poder que tenemos,

No siempre entendemos lo que significa cuando le decimos a alguien,

Creo en ti,

Tienes lo que se necesita,

Te respaldo al cien por cien.

Da tu voto,

Da el paso y préstate voluntario para ser el fan número uno de alguien.

Aliéntale,

Levántale cuando esté caído,

Celebra cuando tenga éxito,

Ora cuando esté batallando,

Impúlsale a seguir adelante.

Eso es lo que significa ser un edificador de personas.

Todos necesitamos a alguien que crea en nosotros más de lo que nosotros creemos en nosotros mismos.

Que vea nuestro potencial,

Que mire por encima de donde estamos ahora y nos dirija hacia lo que Dios tiene planeado para nosotros.

Jesús no se enfocó en las faltas de quienes le rodeaban,

Él vio su potencial.

Su discípulo Pedro,

En particular,

Era rudo,

Irascible y un bocazas.

Sin embargo,

Jesús miró por encima de todo eso y vio el potencial de Pedro.

Jesús habló fe a Pedro y le ayudó a formar una visión de sí mismo elevándose más y venciendo obstáculos.

Su aliento ayudó a Pedro a convertirse en aquello para lo cual fue creado.

Dice en Proverbios 12.

25 que una palabra de aliento obra maravillas.

Cuando ayudas a las personas a ampliar su modo de pensar,

Para crear una verdadera visión de victoria para sus vidas,

Ellos lograrán cosas que nunca podrían haber tenido antes.

Su éxito llegará,

En parte,

Como el resultado de tu fe,

Tu confianza en ellos y las semillas que has plantado para ayudarles a crecer.

El director de una escuela de secundaria en California realizó un experimento en el cual les dijo a tres maestros que habían sido juzgados como los más brillantes y los más eficaces educadores en su distrito escolar.

Como resultado,

Habían sido elegidos para un nuevo programa.

Les dijeron a los maestros,

Les daremos a los 90 mejores alumnos,

Los alumnos más inteligentes y con mayor coeficiente intelectual,

Y ustedes les enseñarán cursos acelerados.

Los alumnos y los maestros naturalmente estaban emocionados y orgullosos por haber sido elegidos como la nata del grupo.

Su rendimiento mejoró de modo dramático en el nuevo programa.

Al final de ese año escolar,

Aquellas tres clases habían aprendido un 30% más que los otros alumnos.

Estaban un 30% más adelantados en su educación.

Imagina su sorpresa cuando el director informó a los maestros de que aquello era solamente un experimento y que en realidad sus alumnos habían sido seleccionados al azar y no eran brillantes.

Aún así,

Los maestros quedaron sorprendidos por lo bien que habían rendido los alumnos y se congratularon a sí mismos.

Entonces el director les dio el resto de la noticia.

Ellos no eran los tres principales maestros del distrito.

También ellos habían sido elegidos al azar.

El experimento del director confirmó que nos elevamos hasta el nivel de nuestras expectativas.

Cuando edificas a quienes te rodean,

Ellos se elevan hacia tus expectativas.

Puede que no te hayas dado cuenta,

Pero tú también eres la nata del grupo.

Tengo una increíble confianza en ti.

Sé que harás grandes cosas.

Cumplirás el destino que Dios te ha dado.

Ahora que te he edificado,

Transmítelo.

Mira a tu alrededor y ve a quién ha puesto Dios en tu vida para que le inspires y le motives.

Incluso pequeños gestos como una palabra amable,

Una nota de aliento o reconocer los talentos de una persona puede marcar una diferencia para alguien que necesite un empuje.

Una adolescente batallaba con la anorexia.

Tenía una altura de casi 1,

80 pero pesaba menos de 45 kilos.

No comía más de 200 calorías por día.

Se volvió deprimida y desilusionada y rompió los vínculos con familiares y amigos.

Morir de hambre le parecía una opción razonable porque sentía que ella no tenía propósito alguno.

Un día,

Una amiga de mucho tiempo de la escuela le llamó y le pidió si podría ayudarla con su tarea de matemáticas.

Le rogó que le ayudase,

Así que la muchacha anoréxica estuvo de acuerdo en hacerlo.

Trabajaron juntas en los problemas y después la amiga dijo solamente de pasada,

Eres muy inteligente y tienes una manera única de explicar las cosas.

Serías una estupenda maestra de matemáticas algún día.

Aquel sencillo comentario plantó una semilla en aquella adolescente con problemas.

Las palabras alentadoras le dieron un sentimiento de propósito.

Entendió que tenía talento y que tenía algo que aportar a otros.

Su perspectiva cambió y también lo hizo el curso de su vida.

Veinte años después,

Ella es una madre sana y feliz de tres hijos.

Y una maestra de matemáticas ganadora de premios que trabaja con niños con bajo rendimiento académico.

Ella da el mérito del giro que dio su vida a las palabras de la muchacha a la que había ayudado con su tarea de matemáticas.

Una sencilla afirmación,

Un comentario alentador o un poco de elogio puede marcar una inmensa diferencia.

Cuando bendices a las personas con tus palabras,

Les hablas fe.

Cuando era pequeño teníamos una tradición que mi madre comenzó en nuestros cumpleaños.

Antes de poder comer el pastel de cumpleaños,

Cada uno tenía que decir una cosa bonita sobre el que cumplía años.

Cuando era más pequeño,

Yo aborrecía esa tradición.

Por un lado,

Nunca se me ocurría nada bueno que decir de mi hermano Paul.

Lo único que se me ocurría era «sin duda tienes un hermano muy guapo».

Sin embargo,

A medida que fui creciendo,

Comencé a entender la importancia y el valor no sólo de oír esas palabras sino también de decirlas.

Las afirmaciones sencillas pueden hacer mucho por nuestra confianza y nuestra autoestima.

Incluso sólo unas palabras de elogio pueden alegrar el día a alguien o plantar una semilla de esperanza.

Tus dibujos son increíbles.

Se te da muy bien el uso de las palabras.

Tu voz tiene mucho carácter.

Algo de lo que puedes estar seguro es que las personas nunca se cansan de oír elogios y aliento.

Puedes seguir hablando y hablando de lo maravilloso que alguien es y nunca se aburrirá.

Eso es prueba de lo mucho que anhelamos el elogio y la dirección en nuestras vidas.

John Budden,

El difunto genio del baloncesto,

Les decía a sus jugadores «después de marcar una canasta,

Siempre busquen al jugador que les hizo el pase y reconozcanlo.

Asientan con la cabeza,

Sonrían,

Señalen con su dedo,

Pero hagan algo para expresar su agradecimiento».

Uno de los jugadores dijo «¿Y si él no está mirando?

».

Budden respondió «No se preocupen,

Él estará mirando».

El punto es que a todos nos gusta que nos aprecien,

Nos gusta ser valorados,

Sentirnos alentados.

Mark Twain dijo «Puedo vivir todo un año de un buen elogio».

¿A quién puedes darle el regalo del ánimo?

No dejar fuera incluso a quienes parezcan haber logrado más que la mayoría.

A todo el mundo le gusta ser apreciado.

Abraham Lincoln llevaba varias cosas cuando murió que ahora están en exposición en la Smithsonian Institution en Washington,

D.

C.

Tenía un pañuelo con sus iniciales en él.

Tenía un billete de cinco dólares y tenía doblado un artículo de un periódico.

El titular decía «Abraham Lincoln,

Uno de los más grandes hombres de Estado que haya vivido jamás».

¿Por qué llevaría él un artículo como ese?

Lincoln sirvió durante momentos difíciles de guerra civil y agitación por la esclavitud y otros importantes problemas que alborotaban nuestro joven país.

Él fue criticado,

Ridiculizado y constantemente menospreciado.

Por tanto,

Incluso este gran hombre necesitaba recordar de vez en cuando que alguien le apreciaba y creía en él.

No sé de ti,

Pero yo quiero ser un liberador de sueños y alguien que llene carteras.

Quiero pronunciar mucha visión,

Mucha fe y muchas bendiciones para inspirar a otros y darles aliento.

Tú tienes la capacidad de ayudar a alguien a pasar a un nivel más alto.

Las personas que hay en tu vida no están ahí por accidente.

¿Estás creyendo en ellas?

¿Las estás impulsando hacia delante?

¿Estás proclamando la bendición?

Tengo una tarea para ti.

Encuentra al menos a una persona a la que puedas edificar.

Puedes tener a cuatro o cinco personas diferentes.

Escribe sus nombres en una hoja de papel y enumera lo que te gusta de ellas,

Sus fortalezas.

Ora por eso o medita.

Pide a Dios o al universo,

O como quieras llamarlo,

Que te muestre maneras de bendecirlas.

Después,

Habla a favor de sus vidas.

Escríbeles notas alentadoras.

Hazle saber que crees en ellas.

A medida que ellas tengan éxito,

También lo tendrás tú.

El que saques lo mejor de otros,

También sacará lo mejor de ti.

Recuerda,

Una palabra alentadora obra maravillas.

Sé liberal con tus elogios.

Diles a las personas lo que significan para ti.

Ten el hábito de edificar a quienes te rodean.

Cuando siembres esas semillas,

Dios se asegurará de que tú también vayas más alto.

4.8 (30)

Reseñas Recientes

Silvia

February 25, 2025

Hermosa Meditación!!!! Lindos consejos para ayudarle a otros seres. Lo haré.

Flavia

September 3, 2022

Afradeo enormemente esta meditación.

Tony

March 28, 2021

Yo te doy mi voto .

Sonia

January 21, 2021

🙏

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