
Meditacuento: Tic Tac
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, el día de hoy te traigo una historia sobre un particular reloj llamado Tic Tac. Este cuento fue escrito por Miguel Ángel Villar Pinto. Una divertida historia sobre el agradecimiento, espero que la disfrutes y te relajes.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo Medita Cuento.
Recuerda que este es un espacio especialmente diseñado para ti,
Así que ponte cómodo,
En la posición que prefieras,
Sentado o acostado.
Trata de tener tus pies y tus manos libres.
Vamos a comenzar a tomar profundamente el aire por la nariz,
Sintiendo una corriente de aire fresco que entra en tu cuerpo,
Recorre todo tu cuerpo hasta tus pulmones y deja salir el aire,
Una corriente un poco más cálida que sale por tu nariz.
Toma profundamente el aire,
Siente esa frescura y déjalo salir lentamente por la boca.
Una última vez vamos a tomar el aire inhalando tranquilidad y mucha calma y exhala por la boca dejando salir cualquier tensión o preocupación que tengas.
Ya estamos listos para disfrutar de esta historia.
El día de hoy escucharemos un cuento que se llama Tic Tac.
Tic Tac era un sencillo reloj de mesa,
Aparentemente no tenía problemas en la vida pues tenía buena salud y ocupaba un lugar destacado entre los demás objetos de la casa y además era imprescindible,
Sus dueños lo necesitaban para lograr programar con eficiencia cada jornada,
Sin embargo soportaba mucha presión,
No podía descansar un solo instante porque si lo hacía desestabilizaría a los humanos y éstos se cesarían de él,
Ya lo había visto hacer en otras ocasiones.
Así pues su actividad era incesante,
Tanto si era de noche como si era de día,
Con el mismo ritmo marcaba segundo tras segundo,
Segundo tras minuto y hora tras hora.
Tic Tac,
Tic Tac,
Era el sonido que siempre hacía en su trabajo,
De ahí su nombre Tic Tac,
Pero no siempre era apreciado por desempeñar tan descomunal tarea,
En el mejor de los casos cuando tenía que cumplir con su deber de despertar a los humanos recibía de ellos fuertes golpes en la cabeza,
En el peor de los casos lo tiraban al suelo,
Tic Tac no comprendía por qué le trataban de esa forma ya que él solo se limitaba a hacer lo que ellos le pedían,
Pero así eran las cosas,
Por todo ello con la excepción de algún otro aparato eléctrico Tic Tac envidiaba a todos los demás objetos de la casa y aunque trabajaban bastante también descansaban lo suyo,
Pero a los demás que más profundamente envidiaba era a los adornos tan bonitos y flamantes como ociosos.
¡Qué suerte tienen!
Decía Tic Tac,
Sin embargo era feliz así que cuando vio una mañana venir a sus dueños con otro reloj sintió un revoltijo en el estómago,
Según decían le iban a sustituir porque el otro reproducía música en vez de los pitidos característicos de Tic Tac cuando hacía las veces de despertador y así sin un agradecimiento por los servicios prestados durante tantos años,
Sin ningún tipo de cariño ni muestra de afecto,
Con mucha frialdad Tic Tac fue expulsado de la mesa,
Le retiraron de su espalda la pila y lo dejaron junto a un montón de cacharros viejos en el desván,
Nunca se había sentido tan desgraciado,
Una vez allí y cuando los dueños se marcharon los otros se arremolinaron en torno a él,
Sentían curiosidad.
¿Eres un reloj verdad?
Le preguntó una llave oxidada,
En efecto respondió Tic Tac con los pocos restos de orgullo que le quedaban,
¿qué hora es?
Quiso saber un pincel sin pelo,
Las 12 del mediodía contestó Tic Tac aunque al haberle separado de su compañera su mecanismo se había detenido y ciertamente no lo sabía,
¡caray!
Exclamó un tornillo doblado,
Todavía tenemos mucho tiempo del día por delante,
Acto seguido todos los que ya estaban retomaron sus conversaciones anteriores,
Todos menos una pila muy gastada la cual se había quedado cerca de Tic Tac,
Me alegro de que estés aquí dijo ella,
A Tic Tac resultó familiar,
¡Naya!
Recordó,
Naya había sido su pareja justo la anterior a aquella que había sido obligada a quedarse con el nuevo reloj,
Nunca había estado tanto tiempo con ninguna otra y cuando les separaron le echo mucho mucho de menos,
Estaba muy cambiada y por eso no la había reconocido al momento,
Yo también me alegro expresó Tic Tac con una sonrisa,
Creí que nunca volvería a verte,
Hemos tenido suerte afirmó ella devolviéndole la sonrisa,
Ya sólo por haberse encontrado con Naya se sintió feliz pero también Tic Tac descubría otras muchas ventajas que le harían sentirse así,
Aquí podría descansar,
Hablar y entretenerse,
Cosas que nunca hubiera creído posible y todo ello sin perder completamente su utilidad ya que los compañeros del desván siempre que querían saber la hora acudían a él,
Bien es cierto que exactamente no la podía precisar pero dada su larga experiencia rara vez se equivocaba en más de unos minutos,
Tic Tac comprende allí que más importante que servir a un fin es sentirse querido y apreciado y entonces se compadeció de otros a quienes antes envidiaba sobre todo a los adornos a quienes sus dueños tenían siempre a la vista pero sin ya prestarle atención y lo peor es que sin poder gozar de la libertad de decidir sobre sus propias vidas al contrario que los sujetos que estaban con él allí en el desván y hasta aquí este cuento de hoy quisiera que me cuentes qué te pareció,
Qué opinas de la vida que tenía antes Tic Tac y la que tiene ahora,
Quizás nosotros como Tic Tac a veces estamos empeñados en un trabajo,
En un fin,
En un objeto y se nos olvida agradecer por eso que tenemos a nuestro alrededor y las posibilidades que tenemos de la vida que estamos viviendo,
Espero que hayas disfrutado de este cuento tanto como yo y que si en tu casa hay algún reloj acuérdate de agradecerle por su trabajo y dejarlo descansar,
A veces también hay que hacer eso con las personas que tenemos a nuestro alrededor,
Los animales o los objetos que nos ayudan en el día a día,
Nos vemos en un próximo meditacuento,
Adiós
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4.6 (113)
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