
Meditacuento: Lina y el amor
¡Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo! esta vez te traigo un capítulo sobre el amor, pero no es la típica historia de un principe y una princesa que se enamoran, esta vez la protagonista es una largatija que descurbe como se construye día a día el amor. Espero que lo disfrutes tanto como yo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derecha,
Que los hombros se alejen de las orejas,
Los brazos deja que estén a los costados de tu cuerpo sobre tus muslos y cierra suavemente los ojos.
Asegúrate de que te encuentres cómodo o cómoda,
Que no necesites moverte durante los próximos minutos y empieza a sentir cómo estás respirando.
Concéntrate o ponle atención a los movimientos que hace tu cuerpo cuando inhalas,
Y cuando exhalas.
Y comienza a imaginar que cada que entra el aire por tu nariz es como si estuvieras haciendo un suave masaje en tu cuerpo y cada que saca el aire por tu nariz se van las cosas que ya no necesitamos,
Las cosas que nos preocupan o que nos causan miedo.
Inhala y lleva ese masaje relajante a las piernas,
Exhala liberando cualquier tensión o preocupación.
Inhala y lleva el masaje relajante a todo el tronco,
La espalda,
El pecho,
Exhala permitiendo que salga cualquier cosa que ya no necesites.
Inhala y lleva la relajación y la calma a todos los brazos y las manos,
Exhala sintiéndote un poco más ligero o más ligera.
Inhala y lleva la relajación al cuello,
Los hombros y la garganta,
Exhala sintiéndote más y más calmado.
Inhala y lleva la relajación a todo tu rostro asegurándonos de no tener fruncido nuestro seño o estar apretando los dientes,
Exhala.
Deja ahora que la respiración vaya normalmente y haz un recorrido rápido por todo tu cuerpo,
Sintiendo cómo se ha relajado desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Todo tu cuerpo está completamente relajado,
Sin tensión,
No necesitas hacer ningún esfuerzo porque te sostiene tu cama,
La silla o el espacio en el que estás,
Te sientes seguro,
Segura,
A salvo.
Puedes estar en completa calma y tranquilidad entregándote simplemente a escuchar,
Así que activa los oídos,
Mantén los ojos cerrados y deja que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama Lina y el amor.
Era así una vez un muro cálido donde el sol salía cada mañana.
Allí vivía un grupo de lagartijas amigas que siempre se reunían a jugar.
Entre piedras tibias y ramas secas compartían aventuras,
Carreras y conversaciones suaves mientras escuchaban el canto de los pájaros.
En este grupo de lagartijas había una llamada Lina.
A Lina le encantaba organizar fiestas,
Buscaba polen de flores para pintar las piedras,
Colgaba ramitas como adornos y preparaba dulces hojas para todos los invitados.
Durante las fiestas Lina era la más alegre,
La más sonriente,
La más atenta.
Pero cuando las fiestas terminaban y la vida volvía a ser la de todos los días,
Lina cambiaba.
Pedía ayuda sin decir por favor,
Tomaba las hojas sin decir gracias y a veces cuando alguna amiga quería contarle algo,
Ella no la escuchaba.
Poco a poco las demás comenzaron a sentirse tristes.
Resulta que un día Lina corría apresurada entre las piedras y resbaló y quedó atrapada allí en una grieta oscura.
Intentó trepar pero las paredes eran tan lisas y resbaladizas que no lo logró.
No podía salir.
Al principio pensó seguro pronto van a venir a buscarme,
Pero pasaron las horas,
El sol se escondió y nadie llegó.
Pasó un día,
El siguiente día y luego el otro.
Desde allí Lina podía ver a lo lejos a sus amigas,
Veía como ellas seguían con su vida,
Tomaban el sol juntas,
Se ofrecían comida,
Se saludaban con alegría.
Gracias por compartir esta hoja,
Decía uno.
De nada,
Qué lindo estar juntas,
Contestaba la otra.
Lina observaba,
Observaba desde la grieta porque nadie había ido a buscarla y pensaba,
Tal vez están cansadas de mí,
Quizás debió haber dicho gracias más seguido,
Tal vez entendieron que yo solo estaba preocupada por mí,
No por ellas.
Poco a poco,
En medio de esta soledad,
Lina estaba comprendiendo.
Ella creía que era la lagartija más amorosa y más amada de todas,
Pero el amor que ella daba no era constante y ese amor no se construye solo en grandes momentos o en las situaciones más brillantes,
Sino en pequeños gestos,
En lo que veía que hacían sus amigas en la cotidianidad,
En esperar a la amiga,
A esa a la que va más despacio,
En escuchar a las demás con paciencia,
En decir siempre por favor y gracias,
Pero dar las gracias de verdad.
Mientras Lina observaba toda la vida pasar desde su grieta y reflexionaba,
Las demás lagartijas comenzaron a notar su ausencia.
Lina no estaba,
Así que se preocuparon y emprendieron una búsqueda.
Recorrieron el muro,
Subieron ramas,
Miraron debajo de las hojas,
Hasta que una de ellas logró escuchar un eco.
Es aquí,
Dijeron todas.
Con esfuerzo,
Lograron encontrarla.
Hicieron un puente de ramas,
Una bajó su cola como si fuera una cuerda y otra la empujó desde un costado.
Hicieron mucho esfuerzo,
Pero por fin lograron sacarla.
Lina,
Con los ojos brillantes,
Salió de nuevo sobre el muro y empezó a susurrar.
Gracias,
Gracias por no olvidarse de mí.
Y ese gracias fue distinto,
No era un gesto vacío,
Era una palabra que venía del corazón.
Desde entonces,
Lina cambió.
Ya no esperaba solo a las fiestas o eventos importantes para mostrar su cariño,
Ahora lo sembraba poco a poco,
Día tras día.
Ya siempre decía buenos días con ternura,
Escuchaba siempre con atención,
Decía por favor y gracias,
Pero de verdad con el corazón.
Y poco a poco las amistades se fueron fortaleciendo y sanando.
El amor verdadero se construía justo con eso,
Desde lo cotidiano.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Espero que te haya gustado tanto como a mí y que recuerdes cada que cierres los ojos a estas lagartijas,
Construyendo ese amor día con día,
A través de pequeños gestos.
No necesitas hacer regalos extravagantes o grandes muestras de amor.
Ayudar a las personas,
Abrazarlas,
Recordarles que las queremos,
Ayudar,
Escuchar,
Pedir por favor y gracias,
Son pequeños gestos que van construyendo lo gigante que es el amor.
Yo te deseo hoy dulces y amorosos sueños.
Conoce a tu maestro
5.0 (12)
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