
Meditacuento: La Quietud
Bienvenidos a un nuevo capítulo. En esta ocasión vamos a acompañar a una mantis religiosa que nos enseñará a poner atención para poder darnos cuenta de todas las cosas que ocurren en el momento presente.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda,
En la que puedas tener tu espaldita derecha.
Aleja los hombros de las orejas,
Brazos sueltos y relajados a los costados,
Igual que las piernas.
Toma una respiración profunda por la nariz y cuando saques el aire,
Cierra los ojos.
Comienza a sentir.
¿Cómo está tu cuerpo el día de hoy?
Imagina que tienes unos binoculares muy especiales.
Y vas a recorrer tu cuerpo.
Observando cada detalle.
Comienza por tus pies.
Tratando de observar las formas de los dedos de tus pies las plantas de los pies,
El empeine y los tobillos.
Con los ojitos cerrados,
Imagina.
Cada uno de los detalles de tus pies.
Las líneas,
Las marcas.
Seil Lunar es todo lo que recuerdes.
Continúa observando muy detalladamente todas tus piernas,
Subiendo por las pantorrillas,
Rodillas,
Muslos,
Caderas y vientre.
Tratando de recordar y de observar cada detalle.
Continúa esta observación ahora por toda tu espalda en todo su largo.
La columna vertebral el abdomen.
El pecho.
Y en el centro tu corazón.
Los hombros,
Las axilas.
Los brazos,
Los codos,
Los antebrazos,
Las muñecas.
Las manos.
La palma de la mano,
El dorso y cada uno de los dedos de las manos.
Observando cada detalle.
Cada rayita que conforma tu huella.
Cada edad.
Ve ahora hacia tu cuello y garganta.
A tu rostro.
Tus dientes,
Tus labios,
Tu sonrisa,
Tus cachetes,
Tus orejas.
Los pómulos,
Los párpados,
Los ojos,
Las fosas nasales y la punta de la nariz,
Las cejas y el entrecejo.
La frente toda tu cabeza y todo tu cabello.
Continúa con los ojos cerrados.
Observándote a ti por completo,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Con cada detalle que te hace especial,
Cada marquita,
Cada forma,
Cada lunar.
Respira profundo,
Sintiendo como tu cuerpo se ha relajado por completo tomando el aire por la nariz soltando el aire por la boca de nuevo toma el aire por la nariz suelta el aire por la boca una última vez toma el aire por la nariz suelta el aire despacio por la boca sintiendo como la calma ha llegado a cada uno de los rincones de tu cuerpo.
Conserva esta sensación de calma y tranquilidad.
Mantén los ojos cerrados.
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditacuento se llama la quietud.
Hace mucho.
Mucho mucho tiempo,
Existió en una esquina de una gran finca un jardín.
Y en el jardín,
Flores altas.
Altísimas.
Y allí vivía un saltamontes llamado Samuel.
Como todo saltamonte,
Tenía resortes en sus piernas y era de color verde limón.
Todo el día iba de aquí para allá.
Samuel nunca se quedaba quieto.
Si veía una flor,
Saltaba sobre ella,
Y al segundo,
Luego quería ir hacia la otra flor.
¡Qué aburrido este jardín!
Se quejaba Samuel mientras rebotaba.
Todo siempre está igual,
Nada se mueve,
No hay nada divertido que ver.
Y así se la pasaba.
Saltando y saltando.
Un día,
Después de dar 100 saltos seguidos,
Samuel aterrizó de golpe sobre una hoja de un rosal.
Agotado y sudadísimo.
Estaba a punto de volver a quejarse cuando escuchó una voz suavecita,
Muy suavecita,
Justo a su lado.
Si saltas tan rápido.
Es normal que pienses que nada se mueve.
No le das tiempo al mundo de mostrarte sus secretos.
Samuel dio un brinco,
Pero esta vez del susto,
Y miró a su alrededor.
Pensó que estaba solo.
Pero ahí.
.
.
Fundida perfectamente,
Con el color verde del tallo estaba Mila.
Una mantis religiosa.
Con un cuerpo largo,
Esbelto y del color exacto,
Exacto del tallo.
Estaba parada justo al lado de él.
Con sus dos patitas delanteras dobladas cerca de su pecho,
Como si estuviera en medio de una meditación muy profunda.
¿Qué haces ahí tan quieta?
Preguntó Samuel moviendo sus antenas.
No te aburres.
Llevas horas en el mismo lugar.
Eres como una estatua.
Mila sonrió sin mover un solo músculo de su cuerpo.
Solo se mecía un poquito,
De un lado para otro,
Para imitar el movimiento de las hojas con el viento.
No estoy aburrida Samuel.
Estoy usando mi superpoder.
Se llama atención plena.
Como no estoy gastando mi energía en correr de un lado a otro,
Mis ojos pueden ver cosas que tú te pierdes por ir tan rápido.
Así como que la retosa muere.
Mila no giró su cuerpo.
Hizo algo más asombroso.
Movió su cabeza despacio y la giró por completo sobre su cuello,
Mirando por encima de su propio hombro hacia atrás.
Como si fuera un pequeño búho.
Las mantis son los únicos insectos que pueden hacer esto.
Puedo ver como esa pequeña oruga allá atrás está tejiendo su capullo de seda,
Hilo por hilo.
Puedo ver como la flor de Cempasúchil está abriendo su último pétalo para recibir el sol.
Y si te quedas muy,
Muy callado,
Puedes ver la gota de rocío que resbala por esa hoja hasta caer a la tierra.
Todo esto lo susurró Mila,
Mientras Samuel se sorprendía,
Pues él no había notado nada de eso.
Entonces,
Por primera vez en toda la mañana.
.
.
Dejó de mover sus patitas traseras.
Se sentó junto a Mila.
Respiró hondo y miró con atención.
Descubrió que Mila tenía razón.
El jardín no era aburrido,
Estaba lleno de un millón de cosas,
De historias pequeñitas y maravillosas que pasaban al mismo tiempo.
Que solo se le revelaban a los que sabían esperar en silencio.
La gotita de rocío cayó haciendo un pequeño.
.
.
Una mariposa azul se posó muy cerca de ellos.
¿Confiada de que ambos eran solo dos hojitas del jardín?
Samuel sintió como el motorcito acelerado de su corazón comenzaba a latir más suave.
Se dio cuenta de que brincar era muy divertido y que claro que lo seguiría haciendo.
Pero quedarse quieto,
Respirar y observar.
También tenía magia,
Verdadera magia.
Mila entonces le enseñó que no tenemos que perseguir las cosas para que el mundo sea interesante.
A veces solo tenemos que quedarnos en paz y dejar que el mundo venga a nosotros.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Cuéntame si tú has visto alguna vez una mantis religiosa.
Son los únicos insectos capaces de girar su cabeza 180 grados para mirar hacia atrás sin mover su cuerpo.
Además,
Son las maestras de la paciencia porque ellas,
A diferencia de muchos insectos,
No van detrás de su comida,
Sino que se quedan ahí,
Quietecitas,
Esperando el momento exacto.
Y de ellas podemos aprender.
Que está bien tener la energía de Samuel durante el día,
Pero también hay momentos para tener la energía de Mila durante la noche,
Por ejemplo.
La calma,
La quietud.
Empezar a dejar todo tu cuerpo quieto.
A sentir que te estás mimetizando o camuflando con la cama.
Para ver cómo la calma llega a ti.
Como llega la paciencia y llega el momento exacto para dormir.
Espero que te haya gustado tanto como a mí,
Y por supuesto hoy te deseo que tengas dulces y profundos sueños.
Conoce a tu maestro
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