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Meditacuento: Escarabajos

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
4.5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
85

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos, hoy le toca el turno a unos pequeños insectos que pasan desapercibidos pero su trabajo tiene más impacto en nuestra salud y la salud del planeta de lo que creemos, adentrate a una aventura con los escarabajos.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación?

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubícate en una postura cómoda,

En la que puedas tener la espaldita derecha,

Que alejes los hombros de las orejas.

Sacude los brazos y déjalos descansar.

Sacude un poco tus piernas y déjalas descansar.

Cierra muy suavecito los ojos.

Haz una respiración profunda tomando el aire por la nariz.

Liberando el aire por la boca de nuevo toma el aire por la nariz libera por la boca.

Una última vez toma el aire.

Libera el aire.

Y permite que tu cuerpo entre en un completo descanso.

Imagina que ayudas a todo tu sistema nervioso a entrar en calma.

Recorriendo tu cuerpo desde la cabeza hasta los pies Imagina ese recorrido que hace todos los nervios que bajan desde tu cerebro,

Recorriendo toda la columna en su largo.

Y saliendo de la columna los hombros,

Brazos,

Codos,

Antebrazos,

Llegando a cada uno de los dedos de las manos.

Y regresa a la columna,

Baja a nivel de tus piernas e imagina todos los nervios que salen de ahí,

Por tu cadera,

Tus piernas,

Rodillas,

Panturrillas,

Pies y cada uno de los deditos de los pies.

Siente tu sistema nervioso mandando mensajes de calma y tranquilidad.

Acordándole a tu cuerpo que puedes sentirse seguro,

Segura completamente a salvo Imagina también los nervios que van a tu estómago,

A los intestinos de todo tu sistema digestivo.

Aquí van a tus pulmones para respirar profundo.

Que va a tu corazón.

Que van a todos los órganos del cuerpo.

La vejiga,

Los riñones,

El hígado.

Todo lo que tenemos adentro.

La señal es la misma.

De calma y tranquilidad.

Agradeciendo a nuestro cuerpo por encontrarse sano.

Por permitirnos realizar esta pausa.

Agradeciendo el momento presente.

La posibilidad que tenemos hoy de poner atención Te descansa.

Sigue respirando despacio sintiendo como todo tu cuerpo ha entrado en un completo descanso.

En un estado de calma y relajación.

Y eso hace que tu mente también se relaje por completo Mantén los ojos cerrados.

Envía toda la energía para que se activen los oídos.

Y ahora permite que vuele tu imaginación.

Este meditacuento se llama Escarabajos.

Había una vez.

.

.

Un lugar.

Donde el viento era tan fuerte que movía a la hierba.

Y la hierba crecía alto y alto.

Allí también habían árboles grandototototes que hacían sombras para que ahí se echaran los animales.

Y ahí también.

En lo más profundo de la hierba,

En donde casi nadie miraba,

Había una comunidad de escarabajos peloteros.

Diminutos,

Chiquititos,

Casi imperceptibles ante la majestuosidad de los grandes árboles y de toda esa hierba grande.

Tan chiquitos eran que casi nadie se detenía a mirarlos.

Los elefantes les pasaban por el lado.

Casi casi que los pisaban,

Porque no sabía que existían.

Los leones que dormían debajo de la sombra deliciosa de los árboles.

Muy cerca se echaban con todo su cuerpo sin darse cuenta que casi los aplastaban.

Y así pasaban todos los animales.

Sin notar la presencia de estos disminutos escarabajos.

Pero cada mañana sin falta,

Cuando el sol salía e iluminaba toda la tierra.

Todos los escarabajos salían de sus escondites.

Y empezaban a trabajar sin descanso.

Empujando pequeñas bolitas de estiércol con sus patas traseras.

Primero construían la bolita.

Y empezaban a hacer rodar hacia adelante por todo el suelo caliente.

A veces hacia arriba,

A veces hacia abajo,

A veces contra las piedras.

Incluso también lo hacían cuando había mucha lluvia.

Y poco a poco armaban pequeñas bolitas.

Y aunque parecía un trabajo extraño y para algunos un poquito asqueroso.

En realidad era un trabajo fundamental para la vida de todos los seres humanos.

Inclusive de aquellos que ni sabían que los escarabajos existían.

Un escarabajo se llamaba Tito y era de esos curiosos y preguntones.

Y entonces,

Cuando notaba que a veces pasaban por encima de él.

.

.

Se preguntó ¿Por qué es que hacemos lo mismo todos los días?

Y justamente ¿Por qué esto?

Entonces,

Otro escarabajo grandote.

Grandote en su tamaño,

Que estaba cerca de él,

Le comenzó a contestar.

Porque nosotros ayudamos a la Tierra.

Él la verdad no entendió mucho,

Como un escarabajo tan pequeño,

Al que casi nadie miraba,

Iba a poder hacer algo por algo tan grandototote como la tierra.

Entonces,

Este es carabajo.

Lo llevo y le dijo que le enseñaría la realidad.

El impacto real de lo que hacía.

Y lo llevó a un campo seco donde la tierra estaba dura y agrietada.

¡Mira bien!

Susurró.

Aquí no hay flores.

No hay pasto.

No hay animales y mucho menos insectos.

Parecía una tierra solitaria,

Triste y cansada.

Y le dijo cuando dejamos los desechos en el suelo.

Se acumulan gases calientes que suben al aire y atrapan demasiado calor alrededor del planeta.

Es por eso que nosotros nos encargamos de recoger todo ese excremento y hacer bolitas,

Porque ayudamos a que el suelo se mantenga sano,

Húmedo y fértil.

Así crecen las plantas y las plantas ayudan a refrescar el aire.

Lentito entonces miró sus pequeñas patas llenas de polvo.

Nunca había pensado que su trabajo tan simple No podía hacer algo tan grande como mantener los árboles.

Que eran mil veces más grande que él.

E incluso mantener los ríos que atravesaban toda,

Toda,

Toda la tierra.

Entonces.

.

.

Él empezó a trabajar con más ganas y más orgullo.

No se quejaba cuando los caminos eran largos.

Y notaba que pasaban cosas hermosas con ese pequeño trabajo que él hacía.

Porque en los lugares donde los escarabajos trabajaban,

La tierra se volvía más suave.

Ahí empezaba a crecer mejor y más hierba.

Allí era que las semillas pegaban y florecían.

Y allí también regresaban más animales y más insectos.

Llegaban mariposas,

Llegaban abejas,

Llegaban aves y pequeños animales que necesitaban las plantas para vivir.

Y la verdad es que a través de cada flor y de cada hierba,

La tierra le agradecía a los escarabajos por su trabajo.

Resulta que un día.

.

.

Tito,

Observó el cielo y vio a un conjunto de animales que estaba discutiendo junto al río.

Hace demasiado calor.

Dijo una cebra.

Cada año hay menos agua,

Dijo un antílope.

¿Quién va a ayudarnos?

Preguntó un mono bastante preocupado.

Entonces,

Tito.

Bien chiquitito que era,

Sintió un hormigueo en el pecho.

Sintió un impulso a hablar ante tan grandes animales.

Y les dijo.

.

.

Las soluciones grandes comienzan con acciones pequeñas.

Los animales sorprendidos voltearon a verlo.

Casi ni escucharon su diminuta voz.

Y es que no hacía falta ser enorme para ayudar al mundo.

No hacía falta rugir como un león,

Correr como un guepardo o volar como un águila.

Solo hacía falta que cada quien hiciera su pequeño trabajo.

Porque incluso los más pequeños,

Como los escarabajos,

Podrían cuidar la tierra.

Y fue así.

Que Tito,

Tan chiquitito,

Ayudó a que los demás animales empezaran a cuidar más del agua.

De las flores y especialmente a darse cuenta de cada paso que daban para agradecer la presencia de los escarabajos.

Para cuidar cada pedacito de tierra.

Porque sabían que allí la vida encontraba siempre oportunidades para crecer.

Porque todos sostenían una misión muy importante,

Incluso los más pequeños.

Y hasta aquí el meditacuento de hoy.

Deseo que te haya gustado tanto como a mí.

Y que te vayas a dormir pensando en los escarabajos y su pequeña acción que tiene un impacto tan grande en el mundo,

Ayudándonos a enfrentar el calentamiento global.

Y que sea una invitación para que también pensemos nosotros.

Qué pequeñas acciones podemos comenzar a implementar para ayudar al cambio del mundo entero.

Y por supuesto que yo te deseo dulces sueños.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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