
Meditacuento: el Alien Tímido
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, El día de hoy te traigo un cuento sobre un ser espacial que logra vences su timidez y encunetra la magía de un simple "hola". Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de encontrarme nuevamente contigo y que sigamos aquí juntos construyendo el hábito de la meditación.
Y ahora sin más preámbulos,
Prepárense porque vamos a comenzar.
Ubícate en una postura que te resulte cómoda,
En la que puedas tener la espalda recta,
El pecho amplio,
Los hombros hacia abajo y que puedas cerrar suavemente los ojos.
Comienza a sentir tu respiración,
Quizás centrándote solo en la nariz,
En las fosas nasales o centrándote en tu pecho o en el movimiento de tu abdomen.
Trata de imaginar el recorrido que hace el aire cuando entra a tu cuerpo y cuando sale de tu cuerpo,
Inhalando y exhalando.
Solo observando,
No debes modificar la respiración y respirar de cierta manera.
Recuerda que está bien como lo hagas,
No importa si quizás no lo estás sintiendo en el abdomen o si solo lo sientes en el pecho.
Está bien.
Ahora imagina que tu cuerpo comienza a flotar suavemente y que llegas a una nube que te sostiene y que te permite relajar los dedos de los pies,
Toda la planta del pie y los talones,
Los tobillos,
Las espinillas,
Las rodillas,
Los muslos,
La cadera y el vientre.
Y la nube te sigue llevando y flotando mientras relajas toda la espalda,
El pecho,
Los brazos,
Los codos,
Los antebrazos,
Las muñecas,
Las palmas de las manos,
El dorso y cada uno de los deditos de las manos.
Y sigues en este viaje sobre tu nube que relaja ahora todo tu cuello y garganta,
Todo tu rostro,
Los ojos,
Los párpados,
Las orejas,
Las fosas nasales y la punta de la nariz,
Los labios,
Los dientes y la lengua,
Toda la mandíbula,
Todo está completamente relajado,
Toda tu cabeza y tu cabello.
Y estás tan relajado y tan relajada que ahora sientes que te despegas de esa nube y flotas como una pluma en el aire que va de un lado para el otro sin peso.
Flotas libremente y sientes todo tu cuerpo completamente relajado.
Te invito a que continúes con esta sensación de relajación,
De ligereza.
Sigue con los ojos cerrados,
Activa bien los oídos y sigue imaginando todo lo que te va a contar la siguiente historia.
Este meditat cuento se llama El alien tímido y nos lo envía Dante desde Bonn,
Alemania.
Era hace una vez un espacio rodeado de estrellas brillantes y planetas de todos los colores.
En ese lugar lejano y especial había un pequeño mundo en el que vivían seres muy amorosos y muy diferentes a nosotros.
Eran los aliens de las estrellas,
Pequeños con ojos grandes y luminosos.
Siempre se la pasaban cantando,
Felices y jugando por todo su mundo.
La vida allí era tranquila,
Siempre llena de risas y aventuras.
Uno de estos aliens se llamaba Rubí.
Era de color rosa brillante,
Pero había algo que siempre lo hacía sentir muy nervioso.
Cada que le tocaba hablar en la escuela,
Su cara se ponía más roja que una estrella y sentía que iba a explotar de la vergüenza.
Se ponía tan nervioso que no podía hablar enfrente de los demás y por eso Rubí casi no tenía amigos.
Prefería sentarse en silencio observando desde su rincón.
Resulta que un día algo sucedió en la escuela.
Llegó al salón un alien nuevo.
Se llamaba Cero y estaba asustado.
Se veía pequeño,
Frágil y con una nariz chiquita que hacía ruidos porque estaba muy agripado.
En vez de sentarse con los otros,
Cero se hizo en una esquinita,
Solito,
Temblaba un poquito y no sabía qué hacer.
Rubí lo observó desde su rincón.
Algo dentro de él,
Una fuerza que no conocía,
Le dio un pequeño empujón.
Y aunque su corazón estaba latiendo muy rápido y sentía las manos sudorosas,
No podía soportar la idea de que Cero estuviera solo y asustado.
Con un suspiro profundo,
Rubí se levantó lentamente,
Caminó hacia él y con una voz suave le dijo,
Hola,
Soy Rubí.
¿Te gustaría sentarte conmigo?
Cero lo miró sorprendido y asintió con la cabeza.
Los dos se sentaron juntos y empezaron a hablar.
Poco a poco,
Empezaron hablando de las estrellas,
Luego de juegos y luego de las cosas que más les gustaban a cada uno.
Y Rubí,
En el fondo,
No podía creerlo.
Estaba hablando con alguien,
Con alguien nuevo.
Y no solo eso,
Se sentía bien.
Con el paso de los días,
Rubí siguió hablando con Cero.
Cada día que pasaba,
Rubí se sentía un poquito más valiente de haber hablado con él.
Al principio,
Solo hablaba con Cero.
Pero después,
Esa fuerza fue creciendo y empezó a decirle hola a otros compañeros.
Aunque no hablaba en grandes grupos,
Cada vez que conversaba con alguien nuevo,
Su confianza crecía y se sentía un poquito más seguro y menos tímido.
Descubrió que,
Poco a poco,
Los demás aliens se acercaban a él porque eran muy amables y comenzó entonces a ser más y más amigos.
Rubí ya no se sentía tan nervioso todo el tiempo.
Había aprendido que,
Aunque a veces sentía miedo y pena,
Tenía una fuerza dentro de él,
Una que le daba valor para conectar con los demás.
Y aunque hablar en público seguía siendo difícil,
Ya no se sentía tan avergonzado porque sabía que siempre podía empezar con un hola y luego dejar que la conversación hiciera su magio.
Así,
Rubí y Cero y sus nuevos amigos siguieron explorando este mundo maravilloso de estrellas,
Compartiendo risas,
Juegos y aventuras y haciéndose cada vez un poquito más valientes.
Rubí había encontrado su voz y con ella una amistad que brillaría más fuerte que cualquier estrella en el cielo.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Ahora,
Respira profundo y siente que esa magia que encontró Rubí dentro de él,
Esa fuerza,
También te acompaña a ti.
Y esa fuerza en nuestro corazón nos puede guiar para situaciones difíciles,
Situaciones que nos causen vergüenza o situaciones retadoras.
Y espero que tú también puedas seguir con este tip que encontró Rubí,
Empezar con un simple hola y dejar que todo lo demás fluya.
Espero que tengas unos dulces y profundos sueños.
Conoce a tu maestro
5.0 (21)
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