
Rendición
Rendirse significa soltar el control, dejar de preocuparse por todas las rocas que pueden aparecer en el río y por todas las olas que podría haber en el mar, rendirse es confiar en el viaje en sí, sea como sea, es soltar la preocupación, la densidad. Rendirse es abrazar la fluidez del río de vida y las aguas templadas y en calma del mar. Basada en las enseñanzas de Sarah Blondin.
Transcripción
Cada día ensayamos la rendición cuando llega la noche,
Y dejamos ir el día.
A veces cuesta dormirse.
Te invaden pensamientos acerca de lo que ocurrió,
Culpándote de lo que hiciste mal,
Premiándote en lo que hiciste bien o reflexionando en lo que tendrás que retomar mañana.
Montañas a escalar,
Ríos que quisieras remontar,
Lagos que quisieras atravesar o mares por surcar.
Todo en el fugaz instante del pensamiento.
Cuando dormimos nos permitimos regalarnos el descanso,
La calma mental,
El cuerpo liviano.
Y si estamos atentos,
Quizás despertemos con la conciencia al despertar de alguno de los fantásticos y misteriosos sueños nocturnos.
Y al tomar conciencia por la mañana,
Antes de levantarnos y vestirnos,
Quizás antes de abrir los ojos,
Puedo dar cuenta de cómo van emergiendo de nuevo nuestras voces.
Voces que nos invitan a sonreír,
Un susurro agradable al ver el sol.
Voces altas,
Fuertes,
Que agobian cuando critican u ordenan.
Date cuenta cómo de forma inconsciente la placidez dejada por el sueño se va olvidando y va cambiando por ideas,
Casi siempre las mismas.
Sobre lo que no tengo y me gustaría tener.
Sobre aquello que quisiera que desapareciera.
Sobre lo que esta vida debería ser y no es para mí.
Y nos vemos ansiosamente encima de la montaña,
Cuando todavía nos estamos atando los zapatos.
Y ese ansia duele.
Y si nos imaginamos llegando al otro lado del lago cuando tan solo acabamos de montar en la barca,
Entonces hay exceso de futuro.
Y nos perdemos el camino por completo.
Nos perdemos el único momento que existe.
Nos perdemos el momento presente.
Caminando el día,
Invisiblemente rodeados de todo lo que queremos controlar.
Pensando que teniendo cerca lo que nos preocupa,
Podremos manejarlo mejor.
Y al hacerlo,
En realidad estamos viviendo exactamente en el lugar que queremos evitar.
Rendirse significa renunciar.
Renunciar a algo.
Abandonar lo que no me es útil.
Agradecerlo infinitamente.
Despojarse del exceso de pasado.
Dejar ir suavemente aquello a lo que me aferro demasiado.
Soltar la culpa.
Levantar la bandera blanca.
Con los ojos cerrados.
Presente.
Conectando con el silencio.
Exhalando quietud.
Y ahora no hay nada que hacer.
Nada que conseguir.
Ningún sitio al que ir.
Rendirse significa soltar el control.
Dejar de preocuparse por todas las rocas que pueden aparecer en el río.
Por todas las olas que podría haber en el mar.
Rendirse es confiar en el viaje en sí,
Sea como sea.
Es soltar la preocupación.
La densidad.
Rendirse es abrazar la fluidez del río de la vida y las aguas templadas en calma en el mar.
Presente.
Reconectando.
Descansando la atención en tu ancla.
Reposando en tu respiración o descansando en las sensaciones en tus manos.
Descansando en algún sonido.
Inhalando.
Y a la vez con curiosidad,
Atención constante y amable.
Sintiendo la intriga de lo que nace a cada momento.
Sabiendo que cuando hay caos y falta la armonía,
Cuando me pregunto por qué a mí,
Debo dejar que todo se reordene.
Suavemente.
Con la mente en calma.
Y con cierto miedo.
Pero sabiendo que ese miedo forma parte del proceso del renacer.
Sintiendo la paz del momento que se despliega delante de ti.
Confianza.
Sabiendo que todo está a tu favor.
Confianza.
Sin renunciar a tu esencia.
Rendición.
Inhalando silencio.
Y exhalando quietud.
Presente en tu propia piel.
Sintiendo las tensiones del cuerpo.
Que son las que albergan ese dolor que debe ser soltado.
Ese temor secreto que se sostiene.
Y que al observarlo amablemente,
Puede ser un poco comprendido.
Y puede ser liberado.
Rindiéndote ahora.
Para dejar de ser tu propio obstáculo.
Rindiéndote a este momento.
Aunque sea sólo un instante.
Ríndete.
Sosténte amorosamente.
Y ve soltando los cabos.
Que te atan a esos lugares densos.
Abrazando lo nuevo.
Lo desconocido y lo misterioso.
Rindiéndote a la belleza que hay en el mundo.
Al infinito que hay fuera de ti.
Y al infinito que hay dentro de ti.
Conoce a tu maestro
4.8 (261)
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