
Déjaselo Vivir
by Marga Bauzá
Mi propia experiencia diaria, me sirve para compartirme con vosotros y expresarme de una forma muy práctica y trato de que sea sencilla. En esta ocasión reflexiono acerca del juego de visiones que tenemos del mundo y de cómo nos proyectamos y nos vemos refleajdos en el otro. ¿Me acompañas?
Transcripción
Estaba el otro día comentando con mi marido un tema personal de una de nuestras hijas con un enfoque de preocupación.
Ya sabes que la preocupación es ocuparnos antes de hora de un tema.
Preocuparte.
Pues bien,
Me estaba ocupando antes de que nadie me lo pidiese de una cuestión y sus palabras contundentes,
Las de mi marido,
Fueron «déjaselo vivir».
Hmm… «déjaselo vivir»… Y pienso… Pues sí,
Claro,
Así tiene que ser.
Una vez más me estoy proyectando en lo que no me gustaría que fuera para ella,
Porque he pasado por eso.
Su historia conecta con mi historia,
Su herida conecta con mi herida,
Y en realidad lo que pretendo es salvarla de un posible sufrimiento,
De una caída emocional o decepción.
Pero no de ella,
Sino de mí misma,
De nuevo.
Pero es que en realidad,
Tiene que ser así.
Y me repito,
«déjaselo vivir».
De nuevo,
Una vez más,
Elijo sostener mi propia emoción,
Sostener mi propia historia y herida,
Uf,
Lo que cuesta.
Proyectándome en ellas,
Solo enfatizo más mi necesidad,
Mi carencia,
Y demuestra que algo en mí continúa candente para que me resuene de esta manera como lo está haciendo.
¿Te ha pasado,
Esperador?
¿Te has dado cuenta alguna vez de la necesidad que sale de ti para ayudar al otro y salvarlo de un precipicio,
Que en realidad es sentir que te estás volviendo a caer tú?
Acompaño a personas cada día en multitud de temas personales,
Y diría que el 90% de lo que me traen los exploradores resuena con mi propia vida.
Pero mi acompañamiento es auténtico y pleno,
Porque comparto situaciones y temas que están sanados y colocados en mí.
De ahí que la vida confía en mi labor para sostener a otros,
Pero sentir la intensidad de la emoción de carencia,
De nuevo tan fuerte en mí,
Aunque me duren solo unos minutos,
Me sirve para darme cuenta de que esta herida aún está abierta.
Gracias,
Querida familia,
Por servirme de espejo,
Para reflejarme lo que aún está en mí,
Y procuro estar bien alerta para no proyectarme una y otra vez.
Y quedo a las palabras de mi marido,
Déjaselo vivir.
Y añado,
En el momento en el que yo soy capaz de colocarlo y sanarlo en mí,
Algo se estará arreglando también en ella,
Mentita sistémica que nos sitúa a todos en el lugar que necesitamos,
Como si de un tetris se tratara.
¿Cómo ayudarla mejor?
Sanándome yo,
Enfocando bien mi propio tema y quedando a su disposición para cuando ella nos necesite.
No proyectarme desde lo que me falta,
Sino desde lo que ya está resuelto.
En realidad,
No estoy viendo a mi hija como quien es,
Sino como quien soy.
Y rememoro la célebre frase que dice no vemos la vida como es,
Sino como somos.
Entonces tengo claro que no veo ni veré a mi hija como es,
Sino como soy.
Inhabitablemente hay una mezcla de visiones filtradas de mi propia vida,
Mi experiencia previa,
Mi histórico,
Mis creencias.
Tanto mi marido como yo vemos nuestras propias versiones de nuestra misma hija.
Y ella misma se verá a su manera.
Todo es así.
Así que verla a ella es verme a mí misma reflejada en ella.
Así que ver su problema es ver mi problema reflejado en ella.
Y conectar con su emoción es conectar con mi emoción,
No sanada,
Una y otra vez.
Por lo que me confirma que no es ella que tengo que ayudar,
Es a mí misma,
Sanando mi versión de ella,
Sanando mi visión de ella y sanando mi propia creencia de lo que fue en mí,
Se irá transformando mi realidad.
En cuanto a ella estoy disponible desde la máxima apertura,
Teniendo en cuenta todos mis filtros y aún así abriéndome fuertemente para no proyectarme en ella,
Ser lo más ecuánime posible e iluminar su parte amorosa y aceptación,
Luz,
Vulnerabilidad y autocompasión para que se vea su propia luz,
Para que se pueda permitir brillar.
Por el momento,
Respiro,
Observando,
Trascendiendo los pensamientos,
Abrazando mi vulnerabilidad,
Mi parte de fricción y sencillamente desde ahí prosigo.
Seguimos,
Queridos exploradores.
Feliz día de presencia.
¡Chao!
Conoce a tu maestro
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