
La Noche Que Te Sostiene
Una meditación para entregarte al descanso y al sostén profundo de la noche. Una invitación a confiar, soltar y conectar con el vació fértil donde todo se regenera en calma. Esta práctica forma parte del ciclo en el que exploramos la sabiduría de la naturaleza a través de distintos momentos del día.
Transcripción
Llegamos al último encuentro de este ciclo en el que hemos ido recorriendo los distintos momentos del día a través de la naturaleza después del amanecer después del mediodía después del atardecer llegamos a la noche La noche como un espacio de descanso,
De silencio.
De recogimiento Un momento en el que todo se apaga.
Todo se detiene.
Y sin embargo La vida sigue.
En lo invisible.
Busca una postura muy cómoda.
Sentado,
Sentada o incluso tumbado permitiendo que el cuerpo esté completamente sostenido.
Y suavemente cierra los ojos.
Vamos a tomar tres respiraciones juntas y enalamos exhalamos Inhalamos y exhalamos Una más e inhalamos.
Y exhalamos y deja que la respiración continúe.
A su ritmo con cada exhalación soltando el día.
Soltando lo que existe.
Lo que no hiciste.
Lo que quedó pendiente.
No hay nada que resolver.
Este es un momento para descansar.
Para no hacer.
Para simplemente poco a poco lleva la atención al cuerpo suaviza el entrecejo la frente,
La mandíbula.
Relaja los hombros deja que el peso del cuerpo caiga.
Afloja el abdomen los glúteos las piernas Los pies.
Permitiendo que todo el cuerpo descanse.
Y ahora vamos a introducir una respiración suave y nada.
Exhala y después de la exhalación Permanece unos instantes sin respirar.
Un pequeño vacío.
Un pequeño silencio.
Y cuando el cuerpo lo necesite Vuelve a inhalar.
Continúa a tu ritmo.
Inhalando exhalando y descansando en ese espacio.
Sin respirar.
Observa ese momento después de exhalar.
Ese instante donde no hay esfuerzo.
Donde no hay aire entrando ni saliendo.
Un pequeño vacío.
Y sin embargo un espacio.
Fin.
Tranquilo.
Silencioso.
Poco a poco deja que este ritmo te va a ir llevando hacia adentro.
Hacia un lugar más profundo.
Imagina ahora la noche.
El cielo oscuro infinito.
El silencio.
La quietud.
Quizás la luz suave de la luna o las estrellas.
Y cien.
Como esa noche.
Te envuelve.
Como un man.
Como un abrazo.
Como si estuvieras siendo sostenido,
Sostenida.
Cuidado protegir.
Puedes imaginar que descansas en los brazos de una gran presencia Una gran madre.
Que sostiene todo.
Que sostiene la vida.
Y que también te sostiene a ti.
¿A quién no tienes que hacer?
Puedes soltar completamente.
Permitiendo que el cuerpo se entregue que el sistema nervioso descanse.
Que la mente sea quieta.
En este espacio aunque parezca que no pasa nada.
Mucho está ocurriendo.
El cuerpo se regenera.
La energía se renueva.
Las emociones se integran.
Como una semilla en bajo la tierra.
Como una crisálida.
En la oscuridad la vida.
Se transforma.
Confía.
No necesitas verlo.
No necesitas entenderlo solo descansar.
Y poco a poco deja que la imagen se disuelva.
Vuelve a sentir tu cuerpo.
Tu respiración.
Observa.
¿Cómo estás ahora?
Quizás.
Más sostenida,
Sostenida.
Más en par.
Vamos a tomar tres respiraciones juntas para cerrar.
Inhalamos.
Y exhalamos Inhalamos exhalamos Una más.
Inhalamos Exhala y muy lentamente si quieres empieza a mover el cuerpo o quizás simplemente déjate quedar aquí descansar.
Puedes abrir los ojos o dejarte llevar Asia.
El sueño.
Conoce a tu maestro
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