
Aquí y Ahora - Atención a la Respiración (Meditación Guiada Completa)
Meditación Guiada Completa Aquí y Ahora: Si es la primera vez que meditas, ésta es una práctica adecuada para ti. Te explicaré la manera en que debes sentarte, además de abrir el apetito meditativo con una breve exposición de algunos de sus beneficios. Es una práctica sencilla, en la que se intenta mantener la atención mental fija en un único foco o soporte, en este caso la respiración. Es importante que cuando te sientes a meditar, lo hagas sin ninguna expectativa ni idea preconcebida.
Transcripción
Te dispones a hacer una meditación transpersonal.
Se trata de una práctica que te ayudará a regresar al aquí y ahora,
Al momento presente por medio de la atención sostenida y la respiración.
La meditación trae multitud de beneficios a nuestra vida a todos los niveles y en todas las áreas.
Produce cambios estructurales en determinadas áreas del cerebro relacionadas con la atención y con la integración de pensamientos positivos.
Es una poderosa herramienta para reducir el estrés y la ansiedad,
Para enfrentarse a la enfermedad y el dolor.
Mejora la capacidad de concentración y el rendimiento en actividades,
Tanto físicas como intelectuales.
Aporta serenidad y ecuanimidad para aceptar los sucesos que la vida nos pone delante.
Sabeduría para comprender que placer y dolor,
Luz y oscuridad,
Yin y yang son las dos caras de una misma moneda.
Son inseparables e impermanentes.
Ahora,
Ahí donde estás,
Siéntate sobre un cojín grueso y estable.
Hazlo sobre la parte delantera del cojín y bascula ligeramente la pelvis hacia adelante para respetar la curvatura lumbar natural.
Cruza las piernas de manera que un tobillo quede por delante del otro y relaja las piernas para que las rodillas desciendan hacia el suelo.
Puedes colocar cojines bajo estas para estar más cómodo.
Ahora,
Cierra los ojos y estira la espalda.
Orienta la coronilla hacia el cielo y mete ligeramente la barbilla hacia adentro.
Relaja los hombros.
Apoya las manos en los muslos o entrelaza los dedos y lleva las manos al regazo.
Siente la estabilidad de tu postura.
Acomódate en ella.
Apoya la lengua en el paladar,
Justo donde nacen los dientes.
Relaja la musculatura del rostro y esboza una ligera sonrisa como reflejo de una actitud interior de apertura.
Ahora,
Permite que tu abdomen se relaje.
Suelta la musculatura abdominal y observa cómo se produce un ligero movimiento al ritmo de tu respiración.
Cuando inhalas,
El abdomen se hincha y al exhalar se deshincha.
No trates de modificar el movimiento ni el ritmo de tu respiración.
Deja que fluya libre y natural.
Simplemente respira.
Ahora,
Quiero que lleves tu atención mental a la nariz,
Concretamente a las fosas nasales.
Siente la respiración en esa parte de tu cuerpo.
Percibe la sensación que se produce con la entrada y salida del aire por tus fosas nasales.
Siente la respiración.
Observa la respiración.
Continúa así con toda tu atención fija en tu respiración.
Cuando te des cuenta de que has perdido la atención y te has dejado llevar por cualquier pensamiento,
Simplemente lleva de nuevo tu atención a la respiración.
No te regañes ni te castigues por ello.
Es normal.
Constantemente aparecerán pensamientos que vendrán a distraerte.
No pretendas pararlos.
No se trata de eso.
Se trata de observar.
Imagina ahora un río por el que bajan troncos.
El río es tu mente.
Los troncos son los pensamientos.
Y tú eres el observador que está en la orilla viendo pasar los troncos.
No te metas en el río.
No te subas en un tronco y te dejas arrastrar por la corriente.
Pero cuando eso suceda,
Sal del río y vuelve a la posición de observador.
Poco a poco la corriente del río se ralentizará y los troncos bajarán más despacio.
Y podrás observarlos con mayor claridad y detenimiento.
Tal vez tu mente esté muy inquieta.
Si esto te sucede,
Puedes aquietarla contando exhalaciones.
Toma aire y al exhalar cuenta mentalmente uno.
Vuelve a inhalar y cuando exhales cuenta dos.
Continúa así hasta llegar a diez.
Si pierdes la cuenta,
Vuelve a empezar y sé sincero contigo mismo.
No se trata de llegar hasta diez,
Sino de permanecer en el presente,
En este preciso instante en que estás tomando esta bocanada de aire.
Todo tiene cabida en este espacio.
Mantén una actitud de total apertura ante todo proceso que se presente,
Sea sensación corporal,
Pensamiento o emoción.
No luches contra ellos.
No son tus enemigos.
También forman parte de ti.
Observalos,
Acéptalos,
Dale las gracias y déjalos partir.
Tú no eres tus pensamientos.
Tú no eres tus emociones.
No eres la ira ni el miedo.
Tampoco eres la alegría.
Estas son emociones que surgen de un pensamiento previo.
Y las emociones al igual que los pensamientos vienen y van.
Son cambiantes e impermanentes.
Pero el ser permanece.
Son como los troncos en el río.
Pasan por delante nuestro y continúan su camino río abajo.
No te subas en ellos.
No te aferres creyendo que tú también eres tronco.
Permanece en la orilla.
Eres el observador,
Océano infinito de conciencia.
Regresa a la hora.
Vuelve a la respiración.
Para terminar,
Respira ahora profundamente.
Toma conciencia de tu cuerpo y de la tierra que te sostiene,
Removiendo lentamente tus extremidades,
Desentumeciéndote poco a poco.
Cuando estés preparado o preparada,
Abre los ojos y toma conciencia del espacio en que te encuentras.
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