
Yoga Nidra Para Soltar Apegos Dejar Ir Con Compasión
Soltar no siempre llega de golpe. A veces es un proceso silencioso, gradual, que el cuerpo y el corazón saben hacer cuando encuentran el espacio adecuado para ello. Esta sesión de Yoga Nidra es ese espacio. Una guía hacia un estado de calma y paz profunda, pensada para quienes puedan verse atravesando ese proceso de dejar ir algo conocido, aunque ya no haga bien. Si notas que hay algo que llevas contigo y que, en el fondo, ya sientes que es momento de soltar, aquí estoy para acompañarte a transitarlo sin juicios y con compasión. Con unos pocos minutos, tu cuerpo y tu mente encontrarán el descanso que necesitan para que ese proceso ocurra naturalmente. Créditos de la música de fondo en ésta sesión de Yoga Nidra a: Ajit Deshpande
Transcripción
Vamos a comenzar esta sesión de Yoga Nidra.
Encuentra una posición cómoda.
Acuéstate sobre tu espalda,
Con los brazos descansando a los lados y las palmas hacia arriba.
Permite que tus pies caigan naturalmente hacia los lados.
Cierra los ojos y comienza a desconectarte del mundo exterior.
Toma una respiración profunda,
Inhalando lentamente por la nariz,
Llenando tus pulmones completamente.
Retén el aire por un momento y exhala suavemente por la boca.
Repite esta respiración dos veces más,
Permitiendo que tu cuerpo comience a soltar con cada exhalación.
En esta práctica,
En este encuentro,
No hay nada que sostener,
No hay nada que defender,
No hay nada que necesites mantener en un lugar.
Este es un espacio donde todo puede quedarse exactamente como está o puede irse,
Con la misma suavidad con la que llega y se va el viento.
Te invito a que juntos establezcamos una intención para esta práctica.
Repite después de mí esta intención mentalmente tres veces con confianza y calma,
Dejando que cada palabra resuene en lo más profundo de tu ser.
Con compasión suelto todo lo que no me pertenece ni me hace bien,
Soltando encuentro paz.
Con compasión suelto todo lo que no me pertenece ni me hace bien,
Soltando encuentro paz.
Con compasión suelto todo lo que no me pertenece ni me hace bien,
Soltando encuentro paz.
Vamos a recorrer el cuerpo llevando tu atención a cada parte,
Permitiendo que cada una de ellas se sienta profundamente.
No necesitas mover nada,
Solo enfoca tu conciencia.
Comenzaremos entonces por tu pierna derecha.
Lleva la totalidad de tu atención a los dedos del pie derecho y relájalos completamente.
Continúa llevando tu atención a cada parte de tu cuerpo,
Llevando tu atención hacia la planta del pie,
El talón,
El tobillo derecho y el empeine.
Suelta todas las cargas y relájalos completamente.
Llevaremos ahora tu atención hacia la pantorrilla de la pierna derecha.
Seguiremos subiendo con tu foco por la rodilla hasta llegar al muslo de la pierna derecha.
Siente como toda la pierna derecha se vuelve pesada,
Habiendo soltado todas las cargas y presiones aquí acumuladas.
La pierna derecha ahora está relajada.
Lleva ahora tu atención a tu pierna izquierda.
Coloca tu atención en los dedos del pie izquierdo y relájalos completamente.
Continúa hacia la planta del pie,
El talón,
El tobillo izquierdo y el empeine,
Y suelta todas las cargas aquí acumuladas,
Relajándolos completamente.
Lleva ahora el foco de tu atención a la pantorrilla de la pierna izquierda.
Mueve el foco de tu atención por la rodilla hasta llegar al muslo de la pierna izquierda.
Siente como toda la pierna izquierda se vuelve pesada,
Habiendo soltado sus cargas y todas las presiones que aquí estaban acumuladas.
Tu pierna izquierda está ahora relajada.
Mueve tu conciencia hacia la planta del pie izquierda,
A las caderas y al área pélvica.
Relájalos por completo,
Soltando tensiones,
Molestias y cargas allí acumuladas.
Lleva tu atención a la parte baja de la espalda.
Sube ahora con tu atención hacia la parte media y por último hacia la parte alta de la espalda.
Haz conciencia de sus cargas y las molestias aquí presentes.
Suéltalas,
Déjalas ir.
Y relaja todos los músculos de la espalda.
Lleva ahora tu atención al abdomen y siente como con cada exhalación se suaviza.
Lleva ahora tu conciencia al área del pecho y relaja por completo el área del corazón,
Liberando aquí las cargas,
Las tensiones que pueden estar presentes.
Lleva ahora tu atención al hombro derecho.
Una vez allí,
Relaja todos los músculos del hombro derecho.
Comenzaremos a bajar la atención,
Pasando por el brazo derecho,
El codo,
El antebrazo,
La muñeca,
La palma de la mano y los dedos.
Haz consciente todo el brazo derecho,
Empezando desde el hombro hasta la punta de los dedos y relaja todas las tensiones,
Suelta todas las cargas.
El brazo se siente relajado y pesado.
Ahora lleva tu atención al otro lado del hombro izquierdo.
Haz consciente las molestias,
Las cargas aquí presente y suéltalas y relaja las tensiones en el hombro izquierdo.
Llevaremos el foco de la atención,
Empezando por el hombro izquierdo,
Bajando por el brazo izquierdo,
Pasando por el codo,
El antebrazo,
La muñeca,
La palma de la mano y los dedos.
Haz consciente la totalidad del brazo izquierdo,
Desde el hombro hasta la punta de los dedos y suelta todas las tensiones aquí presentes y acumuladas y relájalo por completo.
Sientes ahora la totalidad del brazo izquierdo relajado y pesado.
Enfoca ahora tu atención en el cuello y la garganta.
Con mucha atención siente las cargas aquí presentes y decide sueltarlas,
Relájalas y siente la relajación en el cuello y en la garganta.
Lleva ahora tu conciencia al rostro.
Relaja la mandíbula,
Los labios,
Las mejillas,
Los pómulos,
La nariz,
Las orejas,
Los ojos,
La frente y el cuero cabelludo.
Haz consciente ahora la total relajación de tu cuerpo físico,
Desde la punta de tu manos hasta las puntas de los dedos de los pies.
Imagina ahora que te encuentras en un jardín al atardecer.
Es otoño.
La luz del sol se inclina suave y dorada sobre los árboles,
Tiñendo todo de tonos cálidos y profundos,
Rojos,
Dorados,
Ocres.
El aire es fresco y quieto.
Huele a tierra húmeda y a hojas secas.
Es un olor antiguo que habla de ciclos que se repiten desde siempre.
Frente a ti hay un árbol grande y antiguo.
Su tronco es ancho y firme.
Sus raíces se hunden profundamente en la tierra.
Lleva allí mucho más tiempo del que puedas imaginar.
Te sientas suavemente a su sombra,
Apoyando tu espalda contra su tronco.
Es sólido y cálido.
Te sostiene.
Observas las ramas sobre ti.
Están llenas de hojas de otoño,
Cada una en su propio tono de oro y rojo.
Y mientras las observas,
Una hoja se desprende.
Suavemente,
Sin resistencia,
Sin esfuerzo.
Desciende girando en el aire quieto,
Y lo hace lenta y gracialmente hasta posarse en el suelo.
El árbol no se inquieta,
No se aferra,
No intenta retenerla.
Simplemente la deja ir y permanece exactamente como era,
Firme,
Enraizado.
Completo.
Otra hoja se desprende,
Y otra,
Y una más.
Cada una de ellas encuentra su propio camino hacia el suelo,
A su propio tiempo,
Con su espalda.
El árbol sigue siendo el árbol.
Soltar no lo disminuye.
Soltar es parte de lo que lo mantiene vivo.
Permaneces aquí,
Con el cuerpo apoyado contra ese tronco firme,
Observando las hojas descender.
La luz del atardecer se vuelve más cálida.
El jardín está en paz.
¿Y tú?
Sostenido por ese árbol antiguo,
Reconoces que también en ti existe esa misma capacidad de que soltar no te disminuye,
De que soltar es parte de lo que te mantiene con vida.
Que aquello que se va,
Se va con gracia.
Que aquello que permanece,
Permanece porque le pertenece a quien eres.
Quédate aquí,
En este jardín de otoño,
Bajo ese árbol antiguo,
En completo silencio,
Simplemente siendo.
Las hojas siguen descendiendo,
Una a una,
Suaves y silenciosas,
Y tú sigues aquí,
Firme y en paz.
Es momento de volver a plantearte,
De volver a plantar la semilla de tu intención.
En este estado de profunda receptividad,
Repite mentalmente tres veces con toda la sinceridad de tu ser.
Con compasión,
Suelto todo lo que no me pertenece,
Ni me hace bien.
Soltando,
Encuentro paz.
Con compasión,
Suelto todo lo que no me pertenece,
Ni me hace bien.
Soltando,
Encuentro paz.
Con compasión,
Suelto todo lo que no me pertenece,
Ni me hace bien.
Soltando,
Encuentro paz.
Es hora de regresar.
Lentamente,
Lleva tu atención de vuelta al espacio en el que te encuentras.
Toma conciencia del piso debajo de tu cuerpo,
Del peso de tu cuerpo,
Sobre la superficie en la que encuentras estar apoyado.
Ese sostén es real.
Está aquí,
Está contigo.
Igual que el tronco del árbol que se sostuvo en el jardín.
Comienza a mover los dedos de las manos.
Y los pies.
Hazlo suavemente,
Sin apresurarte.
Toma una respiración profunda,
Inhalando con calma y exhalando con calma.
Comienza a estirar tu cuerpo suavemente,
Con atención a lo que el cuerpo te pida.
Cuando notes que el momento es el apropiado,
Comienza a abrir tus ojos.
Lenta y suavemente.
Lleva contigo la certeza de que soltar no te quita nada de lo que verdaderamente te pertenece.
Lo que es tuyo permanece.
Lo que se va abre espacio para lo que viene.
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