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Meditacuento: Olvidé la Magia

by Cindy Vanessa Parra

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Puntuación
5
Group
Actividad
Meditación
Adecuado para
Niños
Reproducciones
80

Un mago que alguna vez creyó en la magia comienza a sentirse vacío al descubrir que todos sus trucos tienen explicación. Una noche, al alejarse del escenario, se encuentra con algo distinto… silencioso, simple y profundamente asombroso. Un meditacuento para reconectar con la magia que vive en lo cotidiano y aprender a mirar con calma y curiosidad.

Transcripción

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,

Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.

Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.

Ubíquete en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derecha,

Que los hombros se alejen de las orejas,

Brazos y piernas que estén sueltos a los lados y cierra suavemente los ojitos.

Respira aquí,

Sintiendo que se abre el pecho y que todo tu cuerpo se va llenando de ese aire purificador,

Lleno de calma y relajación.

Comienza a imaginar que del cielo empieza a caer una suave lluvia,

Una lluvia de luz.

Son gotas suaves,

Llenas de brillo,

Y caen y te van llenando la cabeza,

Y se van escurriendo por el rostro,

Pasan por los ojos,

La nariz,

Las orejas,

Por todo tu cabello,

Bajan por el cuello y la espalda,

Y esa luz es especial,

Porque limpia tu cuerpo,

Limpia la mente,

Y se va llevando todo lo que ya no necesitamos o que ya no queremos en nuestra vida.

Continúa imaginando la lluvia que va bajando por todo tu pecho,

Por los hombros,

Por los brazos,

Llega hasta los dedos,

Recorre toda tu espalda,

Tu cadera,

El abdomen,

El vientre,

Sigue bajando por tus piernas,

Las rodillas,

Las panturrillas,

Los pies,

Y la lluvia llega a cualquier rincón de tu cuerpo,

Pintando todo con esa luz especial,

Llena de brillo,

Limpiando todo,

Llevándose lo que no necesitamos.

Tu cuerpo se va sintiendo ligero,

Suave,

Y tú te sientes en paz,

Lleno de calma,

De amor,

De seguridad.

La lluvia continúa limpiando cada rincón,

Y tú te sientes completamente feliz y en paz.

La lluvia se detiene,

El cielo se despeja,

Respira profundo y date cuenta de cómo está tu cuerpo ahora,

Cómo te encuentras en completa calma y relajación,

Desde los dedos,

De los pies,

Hasta la cabeza.

Conserva la luz en tu interior,

Conserva la sensación de calma y tranquilidad.

Mantén los ojos cerrados,

Trata de no moverte,

Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.

Este cuento se llama Se me olvidó la magia.

Había una vez un mago súper famoso.

Tenía una capa larga y brillante,

Un sombrero alto y elegante,

Y su escenario siempre estaba lleno de luces.

Cada noche miles de personas venían a verlo.

Le aplaudían,

Se sorprendían y abrían los ojos con mucho asombro.

¡Magia!

Gritaba la gente feliz de verlo.

Pero el mago no sonreía de verdad,

Porque él sabía un secreto.

Un secreto que lo hacía sentir cansado y un poco triste.

Y es que todos sus trucos tenían una explicación.

Nada en realidad desaparecía.

Nada aparecía de la nada.

Todo era prácticamente una técnica,

Un secreto,

Un truco.

Y el público veía la magia,

Pero él solo veía trucos.

Resulta que cuando este mago era niño,

Él soñaba con la magia.

Creía en lo imposible,

En el misterio,

En lo que no se podía explicar,

En lo que no tenía un truco.

Y por eso quiso ser mago.

Pero ahora de grande,

Sentía que todo eso se había perdido.

Resulta que una noche,

Después de su espectáculo,

Guardó su sombrero,

Dobló la capa y muy triste salió a caminar sin rumbo.

Caminó y caminó.

Se alejó de las luces del escenario,

Del ruido.

Y caminó tanto que se alejó de la ciudad y llegó a un bosque tranquilo.

Allí el aire estaba muy fresco y la noche se sentía como suave y acogedora.

Entonces decidió sentarse sobre el pasto y suspirar.

Tal vez la magia no existe,

Dijo el mago.

Y en ese momento,

Algo pequeño comenzó a brillar enfrente de él.

Era una lucecita que aparecía y desaparecía.

Y luego otra que hacía lo mismo.

Y otra más.

La noche se llenó de luciérnagas.

Flotaban en el aire como pequeñas estrellas vivas.

Y el mago las miraba en silencio.

Porque allí no había cuerdas,

No había trucos,

No había secreto.

Verdaderamente eran luces,

Luces con él.

Entonces,

Por primera vez,

Desde hace mucho tiempo,

Él se quedó ahí mirando con asombro y sin prisa.

Después de un rato siguió caminando y empezó a escuchar el sonido del viento y cómo se movían los árboles con él.

Empezó a sentir debajo de sus pies la tierra que estaba un poco humedecida.

Y vio en una rama un pequeño capullo colgando.

Se acercó,

Movido por la curiosidad de la noche.

Y se sentó ahí a esperar y observar.

Y poco a poco,

Muy poco a poco,

El capullo comenzó a abrirse.

De él salió una mariposa con alas suaves y ligeras.

Y el mago abrió los ojos como cuando era niño.

Entonces el mago se quedó ahí,

Quieto,

Asombrado,

Como miles de los niños que lo miraban a él.

Como si la noche le estuviera haciendo un show de magia.

Como si las luciérnagas estuvieran ahí para volverlo a ilusionar.

Sin prisa,

Sin trucos,

Sin explicaciones.

La mariposa libre comenzó a volar y se alejó entre los árboles.

Y el mago no dijo nada.

No le hacía falta decir nada,

Porque su mirada cambió.

Algo en ese lugar lo cambió.

Como cuando una puerta se abre sin hacer ruido.

Esa noche regresó por el mismo camino.

Pero no era exactamente el mismo camino.

Porque las hojas crujían distinto bajo sus pies.

Porque el viento parecía decir su nombre.

Porque el cielo parecía más grande,

Más lleno de magia.

Después de mucho caminar,

Llegó a su casa.

Dejó su sombrero sobre la mesa.

Colgó su capa y apagó las luces.

Durante un tiempo,

Él no volvió a hacer trucos.

Pero cuenta la leyenda que en ciertos rincones,

Cuando la noche está tranquila y el aire se siente cálido,

Aparece en pequeñas luces danzando como si alguien hubiera olvidado recogerlas.

Y hay quienes aseguran que si se quedan muy quietos y en silencio,

Se puede sentir algo invisible que les abraza y les hace sentir felicidad.

Y no se necesita entender qué es lo que pasa.

Solo se necesita recordar la magia que hay en las cosas que hay a nuestro alrededor.

En la naturaleza,

En el sol,

En las flores,

En los animales.

La magia.

Todo eso que nos hace sonreír sin saber muy bien por qué.

Y que no tiene ningún truco.

Y hasta aquí el meditat cuento de hoy.

Deseo que te haya gustado tanto como a mí y que te haya llenado el corazón de ilusión para seguir mirando todo lo que hay a nuestro alrededor con esos ojos de asombro,

Como si viéramos un truco de magia.

Identificando la verdadera magia que hay en todo lo que nos acompaña.

Una magia que no necesita trucos.

Una magia que no necesita de un mago con capa.

Una magia que está presente en cada suspiro,

En cada respiración.

Y por hoy espero que tengas dulces y mágicos sueños.

© 2026 Cindy Vanessa Parra. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

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