
Meditacuento: el Ritmo de la Amistad
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, hoy les traigo un capítulo sobre la diversidad. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de estar contigo en este nuevo capítulo para que juntos sigamos construyendo el hábito de la meditación.
Ponte cómoda o cómodo que ya vamos a comenzar.
Cierra los ojos.
Permita que todo tu cuerpo se acomode en esa postura que te resulta tranquila,
Que te resulta relajada,
Que te resulta cómoda.
Respira profundo.
Permite que todo tu cuerpo se empiece a convertir en agua.
Agua que se va derritiendo sobre el suelo o sobre la superficie sobre la que estás.
Respira profundo por tu nariz y siente como todo tu cuerpo se convierte en agua,
Todos los pies,
Las piernas y la cadera.
Deja que salga el aire lentamente por la boca.
Nuevamente toma el aire y siente como se convierte en agua todo tu tronco,
Toda la espalda y el pecho,
Los brazos,
Los dedos.
Deja que salga el aire por la boca.
Una última vez toma profundo el aire y deja que se convierta en agua todo tu rostro,
La garganta,
Todo el cabello,
Toda la cabeza.
Deja que salga el aire por la boca.
Todo tu cuerpo se ha convertido en agua.
Respira con normalidad y siente como esa agua se derrite y fluye sobre la superficie.
Sientes la tranquilidad,
La frescura y la calma con la que el agua acoge todo tu cuerpo.
Sientes también las caricias del viento.
Como el agua estás lleno de vida.
Eres capaz de cuidar la vida de los demás y de cuidar tu propia vida.
Eres capaz de regar las plantas y darles vida,
De darle vida a los animales que se acerquen a ti.
Como el agua todo tu cuerpo descansa y como el agua que ahora eres te llenas de calma y tranquilidad.
Con esa sensación escucharemos el medita cuento de hoy.
Si de pronto abriste los ojos,
Vuélvelos a cerrar.
Activa los oídos y deja volar tu imaginación.
Este cuento se llama El ritmo de la amistad.
Este cuento va dedicado especialmente para Lola Cosio y sus peques.
Claudia era una niña amorosa y simpática,
De cabello crespo y tiernas pecas en sus mejillas.
Parece una muñequita,
Decían todos los que la veían,
En especial su abuelita,
Quien amaba peinarla con muchos muñitos.
Claudia vivía con mamá,
Papá,
Su abuela y Cleo,
La tortuga.
Asistía a la escuela del pueblo y amaba los deportes,
En especial el fútbol.
Le encantaba jugar con la pelota,
Meter goles y dar pases.
Amaba el olor a pasto que tenía su cancha y disfrutaba mucho de sentirse parte de un equipo.
Y es que aunque mucha gente en el pueblo se opuso,
Incluyendo el maestro de fútbol,
Claudia había entrado al equipo y ahí era la niña más feliz del mundo.
Es que las niñas no juegan fútbol,
Es que tú eres una muñequita y tienes que jugar con muñecas,
Es que las niñas se ven feas jugando eso,
Es que es un juego muy brusco y te van a lastimar.
Esas eran algunas de las muchas frases que comenzaron a decir las personas a su alrededor cuando Claudia decidió que quería entrar al equipo de fútbol.
Por fortuna,
Claudia sabía que podía hacer lo que ella quisiera y que no existían deportes para niñas o para niños porque simplemente eran deportes.
Y pues sabía todo esto porque su abuelita y sus papás desde pequeña la habían apoyado en la búsqueda de su pasión y de sus sueños.
Reconocían además que eran muy talentosas para el fútbol.
A pesar de que su familia era el apoyo más grande,
En el equipo de fútbol los niños en un inicio le hacían el feo.
Cuando vieron que iba a entrar por primera vez,
Creían que iba a ser mala y que los iba a hacer perder.
De hecho el maestro en el primer partido demoró mucho en ponerla a jugar,
Pero todos quedaron boquiabiertos cuando vieron sus fabulosos movimientos y cómo con grandes pases llegó a meter el primer gol del partido.
Desde ese día,
El maestro y todos los niños supieron que Claudia era muy talentosa y era la que primero elegían para armar los grupos.
Claudia estableció una muy linda amistad con Pablo,
El arquero del equipo,
Quien la acompañaba siempre al terminar el entrenamiento de camino a su casa.
Un día Claudia y Pedro pasaron por un helado antes de ir a casa y se sentaron a hablar.
En medio de la conversación,
Pedro comenzó a llorar y le dijo entre lágrimas a Claudia Yo te admiro mucho,
La verdad es que mi sueño siempre ha sido bailar,
Pero me da miedo decirle a mi papá porque siempre he escuchado que dice que los niños tenemos que jugar fútbol.
Lo único que me gusta del fútbol es que puedo estar contigo,
Pero la verdad es que no me gusta correr y menos de estar parado en el arco todo el tiempo,
Quisiera ser tan valiente como tú.
Claudia quedó asombrada,
No imaginaba que su amigo,
Al que ella tanto admiraba como arquero,
No disfrutara nada del fútbol y mucho menos que no se encontraba persiguiendo su sueño.
Tenemos que hacer algo,
Pensó,
Así que se le ocurrió que la mejor forma de convencer al papá de Pablo era mostrándole su talento.
Al siguiente día habló con su maestra y le pidió organizar un show de talentos.
La maestra amó la idea y entre todos comenzaron a crear el más grande evento.
Decoraron el escenario,
Vendieron los boletos,
Inscribieron a los participantes y compraron los premios.
Por supuesto,
Corrieron a invitar a todas las familias,
En especial,
Claro está,
A los papás de Pablo.
Unas semanas después se había llegado el gran día,
Todos los niños y las niñas de la escuela se encontraban listos para salir al escenario y compartir con el público eso que les generaba pasión,
Eso que movía su corazón.
Empezaron a pasar uno a uno,
Los aplausos,
Las lágrimas y las flores no paraban,
Niño tras niño.
Cuando llegó el turno de Pablo,
El teatro por un momento se quedó en silencio.
Todos miraron con preocupación al papá de Pablo,
Quien,
Una vez terminado el baile de Pablo,
Se levantó con los ojos llenos de lágrimas y comenzó a aplaudir enérgicamente.
Acto seguido,
Todo el público se levantó y comenzó a aplaudir y celebrar ese gran talento.
Al finalizar el show,
Pablo,
Lleno de valentía y orgullo,
Y un poco contagiado por la magia de los aplausos,
Le dijo a su papá que quería ser bailarín,
Y papá,
Convencido por ese gran talento que había visto,
Le dijo que lo apoyaría en todo.
Así fue como Claudia y Pablo se convirtieron en una gran futbolista y un gran bailarín,
Demostrándole al mundo que los gustos no tienen género,
Que ser niña o ser niño no limita tus sueños.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Me encantaría saber qué piensas de esta historia y que me compartas también cuáles son esos tus más grandes sueños.
Recuerda que ni los colores,
Ni los juegos,
Ni la ropa tienen género,
O sea que no se hacen solo para niños o solo para niñas.
Puedes elegir siempre lo que vaya contigo,
Con tu personalidad,
Con tus gustos y con tus talentos.
Y recuerden que nos escuchamos en un próximo capítulo.
¡Adiós!
Conoce a tu maestro
5.0 (23)
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