
Meditacuento: Convertirse en Estrella
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, esta vez con un cuento muy especial que cree en conjunto con dos personas muy especiales: Fernanda Barradas y Guiexhooba de Gyves Un cuento para hablar de la muerte de manera natural y reconcer que todos sentimos y somos vulnerables. No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Un espacio especialmente diseñado para ti,
Para que te relajes y lo disfrutes,
Así que ponte cómodo o cómoda.
Estira todo tu cuerpo y asegúrate de estar en un espacio en el que puedas estar tranquilo o tranquila durante los próximos minutos.
Trata de que tus brazos y tus piernas no estén cruzados,
Ya sea que elijas estar sentado o acostado.
Vamos a hacer unos ejercicios de respiración que nos ayudan a activar nuestra atención y nuestra escucha.
Toma profundamente el aire por la nariz imaginando que en tu ombligo tienes un barquito de papel que se eleva cuando entra al aire y saca el aire por tu boca imaginando que ese barquito baja,
Como si fuera una ola del mar.
Nuevamente toma el aire por la nariz permitiendo que se genere otra ola para que el barco crezca,
Una ola desde tu ombligo.
Deja salir el aire por la boca.
Una última vez toma el aire por la nariz generando una ola en tu ombligo.
Deja salir el aire por tu boca y con ello que se salga cualquier tensión o preocupación.
Cierra los ojos,
Activa los oídos y disfruta de esta historia.
Hoy te traigo un cuento muy especial dedicado para Nico y Laura,
Su mamá que nos escuchan desde Madrid.
Se llama convertirse en estrella.
Era un lunes caluroso y recuerdo que había regresado de la escuela.
Habíamos jugado tanto hoy que no veía la hora de llegar a contarle todas mis aventuras a mi hamster.
Aunque hacía pocos meses había llegado a mi casa,
Para mí la realidad es que habíamos compartido la vida completa.
La verdad es que no recuerdo cómo era mi vida antes de tenerlo.
A mí era tan pequeña que cabía en los zapatos de papá.
Tenía su cabello suave color avellana con unas manchitas blancas de forma particular,
Como si alguien la hubiera salpicado de pintura cuando la estaban creando.
En fin,
A mí era mi hamster.
Y ese lunes caluroso que llegué a casa,
No la encontré.
Asustada,
Corré a buscar a mamá,
Quien sin mirarme a los ojos me dijo que a mí ahora era una estrella y me invitó a comer un pie de manzana recién horneado.
¿Una estrella?
Pregunté.
Pero mamá insistió en que comiera el pie ahora que estaba fresco y no quiso responder nada más.
Toda la tarde estuvieron cambiándome el tema.
Evadean mis preguntas y sólo decían que se había ido al cielo y que ahora en las noches me acompañaría desde allí,
Desde las estrellas.
No entendía por qué se había ido sin despedirse.
Si eso estaba en sus planes,
Ella me lo habría contado.
Además,
¿cómo llegó al cielo?
¿Tan lejos?
¿Cómo es que se convirtió en una estrella?
Eran demasiadas preguntas y yo necesitaba encontrarles una respuesta.
Esa noche busqué en todos mis libros,
Pero en ninguno había una explicación de cómo un hamster se podía convertir en una estrella.
Traté de mirar al cielo por mi ventana con la ilusión de encontrar a Ami,
Pero las estrellas estaban muy,
Muy lejos.
Y si era verdad que ella estaba ahí,
No la iba a poder distinguir.
No,
A mí no se puede ir tan lejos.
Necesito encontrarla.
¿Será que yo también puedo ir hasta allá?
A la mañana siguiente me levanté decidida a encontrar una respuesta,
A descubrir qué había pasado con Ami.
Cuando llegué a la escuela,
La maestra me abrazó.
Me abrazó de una manera particular.
Creo que me abrazó con algo de tristeza.
¿Cómo se habría enterado?
Quizás ella notó algo raro en mí.
Quizás ella notó la tristeza que yo traía.
A la hora del recreo me senté como de costumbre con mi amiga Lucy,
A quien le conté todo lo que estaba pasando y lo misterioso de esta historia.
Ella escuchó muy atenta y luego me contó que una historia sobre su abuelo se parecía a algo a la de Ami.
Se había ido a descansar,
Eso decían sus papás.
Se había ido a hacer un largo viaje del que no iba a regresar.
La maestra nos escuchó hablar y se acercó a nosotras.
Nombró una palabra que nunca había escuchado.
Muerte.
Es eso que pasa cuando nuestro corazón deja de latir,
Como cuando las plantas ya no florecen y los animales dejan de respirar.
Muerte es lo contrario de vida.
A veces le sucede a los animales y a las personas también.
Le sucede a las plantas y hasta a los árboles.
Hay muchas explicaciones de adultos,
Pero lo más importante para mí fue entender que decir que se había convertido en una estrella era una forma en que mamá me quería decir que Ami había muerto.
La muerte parece ser un tema que asusta a los adultos o una palabra que les cuesta pronunciar.
Quizás no la practicaron bien cuando estaban en la escuela.
Hoy aprendí que la muerte es un proceso propio de la vida y que aunque las personas o mascotas parece que se van de nuestro lado,
Realmente continúan acompañándonos cada que cerramos los ojos y pensamos en su cara,
En su olor,
En los chistes que nos contaba o en los juegos que nos inventábamos.
Entendí que Ami se había muerto y pude llorar y pude hablar con mi maestra de eso y también con mi mamá y mi papá.
Pude decirle que me sentía triste y que me hacía falta y vi en los ojos de ellos que también estaban tristes,
Aunque no lloraran.
Ami murió,
Pero se queda para siempre en mi corazón y en mis recuerdos.
Esa noche mamá me ayudó a despedirme de Ami.
Escribimos una carta y la enviamos en un globo al cielo.
Sé que Ami no es una estrella,
Sé que Ami continúa en mis recuerdos,
Pero me gusta pensar que Ami,
Mi hamster tan especial,
En las estrellas también tiene un lugar.
Hablar de la muerte puede ser doloroso,
Triste o un tema que nos da curiosidad,
Depende de la situación por la que estemos pasando.
Lo mejor es poder hablar con alguien en quien confiemos,
Que nos escuche y nos ayuda a resolver las dudas.
Los cuentos nos pueden ayudar a descubrir que en la vida hay situaciones difíciles que no dependen de nosotros,
Como la muerte,
Y que aunque pueda resultar tristes o dolorosas,
No estamos solos y podemos compartir y expresar lo que sentimos para ayudarnos y ayudar a otros a estar mejor.
Las personas que nos quieren son un buen refugio y compañía cuando nos sentimos así.
Con ellos podemos expresar sin miedo lo que sentimos.
Te sorprendería saber que tu papá,
Tu mamá o hasta el policía de la esquina ha sentido miedo,
Tristeza y dolor algunas veces,
Pero muchas veces no pueden compartirlo porque piensan que por ser grandes deben ser fuertes.
Tú puedes ayudarlos a que recuerden que todos los seres humanos podemos sentir todas las emociones,
Incluso aquellas que resultan un poco incómodas.
Hablar sobre eso que sentimos nos ayuda a conocernos mejor,
A querernos más y a estar más a gusto con nosotros mismos.
Así como hoy encontramos a Ami en las estrellas,
Si has perdido a alguien no olvides que no se ha ido,
Que vive en tus recuerdos y en los momentos que pasaron juntos.
Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.
¿Qué tal te pareció esta historia?
¿Cómo te sientes después de escucharla?
Te confieso que yo también he sentido la tristeza y el dolor que vienen asociadas a la muerte,
Pero otras veces ha sido tranquilidad y entender que es un proceso.
Por eso para el cuento de hoy le pedí ayuda a dos grandes personas,
A mis amigas Fer y Guie,
Para que juntas y hermosos un cuento en el que pudiéramos hablar de la muerte de una manera más natural.
Espero que hayan disfrutado tanto como yo de esta historia.
Ya saben que si quieren que una meditación o un Medita Cuento sea de un tema específico,
Me lo pueden escribir en los comentarios.
Me encanta leerlos y conocerlos un poco más.
Nos estaremos escuchando en un próximo capítulo.
¡Adiós!
Conoce a tu maestro
4.8 (97)
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