
Comprendiendo a tu mente
Hola, en esta práctica te invito a hacer algo curioso. A observar tu mente con una actitud amable y curiosa ya hacerlo tal y como es, sin esfuerzo ni juicios. Te propongo contemplar cómo aparecen pensamientos, emociones y recuerdos, entendiendo que van y vienen como nubes al cielo y que el sol, que sería como la conciencia, siempre está ahí, visible a los ojos o velada pero está ahí. Al observar el pensamiento con calma, se refuerza la idea de que no somos estos pensamientos, sino la conciencia que los percibe. En esta práctica te animo a gozar de esta claridad, de la mano de tu respiración, dejando que su ritmo aporte serenidad, calidez y presencia. Creo que es un trabajo muy bonito que te invito a hacer. Un abrazo Óscar
Transcripción
Siéntate cómodamente y hazte consciente de tu cuerpo,
De la postura que tienes en este momento,
De tu presencia en la habitación o del lugar en el que te encuentres aquí y ahora.
Y poco a poco,
Pon tu atención en la respiración,
Siguiendo la instrucción de dejar entrar en la consciencia solamente a tu respiración.
Solo tu respiración,
Percibiendo la rítmica cadencia de tu respiración,
Fijándote en ella momento a momento.
Respiración a respiración.
Es como si te pudieras decir,
Al inspirar soy consciente de la inspiración.
Al expirar soy consciente de la expiración.
Inspiro y soy todo inspiración.
Exhalo y soy todo exhalación.
Dejando que la respiración se dé en ti.
Y poco a poco te vas adentrando en la consciencia de la respiración.
Hasta que vas sintiendo que mente,
Cuerpo y respiración se encuentran en esa sintonía que produce cierta paz y serenidad.
Y en la que tanto la mente como el cuerpo se tranquilizan.
Se van calmando.
Poco a poco vamos a darle más libertad a la mente,
Cambiando la instrucción inicial.
Y le decimos,
A partir de ahora,
Puedes dejar que afloren todos los pensamientos que se te ocurran a cada momento.
Es como si soltáramos la correa de un perro que hemos sacado a pasear y le dejamos que corretee por donde quiera,
Por donde se le antoje.
Observa detenidamente y con curiosidad hacia dónde va tu mente.
Cualquier cosa que haga estará bien.
Lo importante es observarla.
No perder detalle.
A veces la mente ante esa instrucción puede quedarse quieta y,
Paradójicamente,
Tener dificultad para generar pensamientos.
Pero probablemente no aguantará mucho en el silencio inicial.
Y pronto comenzará a producir contenido mental.
Sensaciones,
Percepciones,
Recuerdos del pasado,
Planes para el futuro o fantasías.
Emociones como miedo,
Rabia.
Quizás culpa.
Tú solo observa.
Y poco a poco notarás cómo se teje la tela de araña de la actividad mental ordinaria.
Esa que nos hemos acostumbrado a soportar en nuestras cabezas durante tantas horas al día.
Como si fueran fotogramas de una película.
Los pensamientos son efímeros.
Tienen un inicio,
Una duración y un final.
Y después de haberne tenido unos cuantos,
Ya no te acuerdas de qué pensaste.
Y sabes que no se trata de juzgar ese parloteo.
Sino de observar.
Observar cómo se desarrolla y evoluciona esa narrativa interna.
A medida que aparezca un pensamiento,
Si quieres puedes nombrarlo.
Recuerdo.
Preocupación.
Emoción.
Nuestros pensamientos pueden asemejarse a las nubes.
Por un tiempo son capaces de ocultar el sol.
Pero siempre acaban marchándose.
El cielo se despeja.
Y brilla a la claridad.
Sigue observando.
Quizás eso ocurra ahora.
O pronto.
Y a medida que observas,
Madura el hecho de que tus pensamientos no son la realidad.
¿Este hecho es tan simple?
¿La realidad es una cosa?
¿Y tus pensamientos son otra?
¿No hay nada de malo en ello?
Date cuenta.
Es cuestión de percepción.
¿Y qué pensamientos tienes más arraigados y que te producen confusión con la realidad?
No tienes por qué responder ahora.
Deja que la pregunta solamente resuene en ti.
Sigue observando.
Reforzando la idea de que eres un espectador de esta película.
De la película.
Claramente distinto de lo observado.
No te apegues.
No eres tú.
Tú eres algo más.
Es como si fueras la conciencia que observa desde un poco más arriba.
Y a la vez lo eres todo.
Formas parte de un todo.
Indivisible.
Los pensamientos no son la realidad.
Tú no eres tu mente.
Y para finalizar la práctica,
Abandona los pensamientos.
Déjalos ir.
Ya hiciste un excelente trabajo.
Un trabajo brutal de la conciencia.
Déjalos ir y vuelve a tu atención a la respiración,
Reposando en ella.
Dejándote llevar por la calma y la calidez.
Inspiración tras inspiración.
Expiración tras expiración.
Que tengamos paz.
Que tengamos felicidad.
Y que nos vaya bien.
Que nos vaya bien en la vida.
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4.9 (36)
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