
Escaneo Corporal para Calmar la Ansiedad
by Maru Mutti
Esta meditación guiada te propone un escaneo corporal profundo para ayudarte a calmar la ansiedad, volver al presente y habitar tu cuerpo como un espacio seguro. Ideal para momentos de nervios, pensamientos acelerados o sobrecarga emocional, te acompaña a liberar tensiones y a descansar desde adentro, con amor y sin juicios. Música: Tratak - Jesse Gallagher
Transcripción
Bienvenido,
Bienvenida a este espacio de calma.
Hoy te invito a hacer una pausa,
A que te regales un momento solo para vos,
Para volver al cuerpo y para soltar de a poquito todo eso que pesa.
Si estás atravesando ansiedad,
Inquietud,
Nervios,
Si estás viviendo constantemente con pensamientos acelerados,
Esta práctica va a ayudarte a volver al presente y a habitar tu cuerpo,
Reconociéndolo como un lugar seguro.
No tienes que hacer nada ni cambiar nada,
Solo permitirte observar,
Solo permitirte sentir,
Solo permitirte ser.
Así que busca una posición cómoda,
Puedes recostarte o sentarte con la espalda recta pero relajada y cuando estés listo o lista,
Cierra los ojos amablemente y empeza a observar la respiración,
Sin modificarla,
Sin esperar nada,
Solo notala,
Sentila,
El aire entrando,
El aire saliendo,
Como un vaivén suave que te ancla en este momento,
En este lugar.
Lleva tu atención ahora a los pies,
Sentilos,
Están tensos,
Están relajados,
No juzgues nada,
Solo observa y si hay tensión,
Exhala profundamente e imagina que la soltas,
Como si cada exhalación fuera un suspiro de alivio,
Un suspiro de liberación.
Sube ahora las piernas,
Las pantorrillas,
Las rodillas,
Los muslos,
Hay algún punto que te llame la atención,
Alguna incomodidad,
Cosquilleo,
Vacío?
Simplemente reconoce lo que sentís,
Respirá en esa sensación.
Seguí subiendo a la zona de la pelvis,
La cadera,
Esta es una zona donde muchas veces guardamos tensión.
Te invito a imaginar que con cada inhalación llevas aire ahí y con cada exhalación soltas,
Aflojas,
Liberas.
Seguimos recorriendo tu cuerpo,
Lleva ahora tu atención al abdomen,
Está tenso,
Está expandido,
Está contraído?
No hay respuesta correcta,
Solo toma conciencia de esta área de tu cuerpo.
Respirá profundamente y sentí cómo se mueve esta zona con cada inhalación y con cada exhalación.
Subimos al pecho,
Al esternón,
Al corazón.
Sentí si hay alguna presión o sensación particular.
La ansiedad muchas veces se siente como una opresión en esta zona.
Solo abraza lo que esté y sea lo que sea que estés sintiendo,
Recordá que estás acá,
Estás a salvo.
Conecta con lo que sentís y liberate un poco más con cada exhalación.
Lleva ahora tu atención a los hombros,
Están elevados,
Tensos,
Cargados?
Relájalos con la exhalación,
Permítiles que caigan,
Soltá el peso que no te pertenece.
Y seguimos bajando por los brazos,
Los codos,
Las manos,
Hasta llegar a la punta de los dedos.
Sentí la energía que habita ahí,
Quizás un cosquilleo,
Calor,
Frío,
Todo es válido.
Incluso no sentir nada,
Es también sentir.
Inhala y exhala notándolo todo.
Ahora vamos al cuello,
La mandíbula,
El rostro.
Afloja la lengua,
Separa un poco los dientes,
Relaja la frente y el entrecejo.
Y regalate una exhalación larga,
Profunda,
Como si con un suspiro pudieras liberar todo lo que ya no necesitas sostener.
Sentí ahora tu cuerpo completo,
Desde la cima de la cabeza hasta la punta de los dedos de los pies.
Es un cuerpo que siente,
Que se expresa,
Que está vivo.
Quizás aún haya algo de ansiedad y está bien.
No se trata simplemente de eliminarla,
Sino de aprender a estar con eso desde un lugar más amable.
Respirá una vez más bien profundo y al exhalar deja que tu cuerpo descanse un poco más.
Deja que tu cuerpo se relaje,
Se permita sentir sin juicios,
Sin expectativas,
Sin resentimientos.
Observalo con amor,
Con paciencia,
Con entendimiento.
Y conectá con el ritmo natural de tu respiración.
Observa qué pasa en tu cuerpo cuando inhalas y cuando exhalas.
Observalo todo,
Sentilo todo.
Cuando estés listo,
Lista,
Puedes empezar a mover suavemente los dedos,
Estirar el cuerpo si lo necesitas y de a poquito empezar a volver al aquí y ahora,
A tu tiempo,
A tu ritmo.
Sin prisas,
Este es tu espacio,
Esta es tu vida.
Si lo sentís,
Te invito a agradecerte por este momento,
Por escucharte,
Por habitarte con más presencia.
Y cuando lo desees,
Cuando lo sientas,
Puedes abrir suavemente tus ojos.
La luz en mí ve y reconoce a la luz que hay en vos.
Gracias por compartir este espacio conmigo.
Namaste.
Conoce a tu maestro
4.9 (39)
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