
Meditacuento: Llegando a la Escuela
¡Hola! Bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, en el capítulo de hoy tenemos la historia de dos gatitos que inician la escuela y viven experiencias diferente desde sus propias personalidades Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaria escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo y nos escuchamos en un próximo capítulo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de encontrarme nuevamente contigo y que sigamos aquí juntos construyendo el hábito de la meditación.
Así que pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Vamos a preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para poder meditar.
Así que busquen una postura en la que puedan tener su espaldita recta,
El pecho despejado para poder respirar profundo,
Los brazos sueltos,
Los hombros lejos de las orejas y vamos a cerrar suavemente nuestros ojos.
Vamos a observar,
Así con los ojos cerrados,
Cómo está nuestra respiración.
A sentir si está muy rápida o muy lenta.
Y trataremos de que la respiración se vuelva cada vez más despacio,
Siempre por la nariz.
Toma el aire por la nariz,
Déjalo salir por la nariz.
Así notarás cómo tu respiración se va regulando y va calmando todo tu cuerpo.
Imagina que tienes un lápiz con el que vas a bordear toda la silueta de tu cuerpo,
Todos los rincones.
Pero este es un lápiz especial que cada rinconcito,
Cada línea que bordea,
La va relajando.
Así que comienza por los pies,
Dibujando cada detalle.
Sigue todas tus piernas,
Pasa por las rodillas,
Llega a la cadera y el vientre.
Sigue subiendo y dibujando todo tu abdomen,
La espalda,
La cintura,
Los costados,
Por donde están las costillas.
Dibuja hombros y bajamos todo por el brazo.
Sigue dibujando por el codo,
Sigue dibujando y llega a tus dedos,
A la palma de la mano.
Nuevamente vamos con el lápiz hacia arriba por todo tu brazo y ahora llegas a tu cuello,
A tu garganta,
A la boca,
La mandíbula,
A las orejas,
Tus cachetes,
La nariz,
Los ojos con sus párpados,
Las cejas,
El entrecejo,
La frente y todo tu cabello.
Dibuja cualquier detalle que te haya hecho falta.
Respira profundo.
Te encuentras listo y lista para meditar.
Continúa con los ojos cerrados,
Activa tus oídos y deja que huele tu imaginación.
Este meditacuento se llama llegando a la escuela.
Había una vez en un pequeño pueblo dos adorables gatitos llamados Luna y Sol,
Los cuales eran hermanos.
Estos dos meninos eran inseparables,
Compartían todo,
Desde sus juguetes hasta sus travesuras.
Pero cuando llegó el momento de ir a la escuela,
Descubrieron que eran muy diferentes entre sí.
Luna,
Que era el mayor,
Siempre era como muy tranquilo y hacía todo lo que le decía la maestra.
Estaba emocionado por comenzar la escuela y aprender cosas nuevas.
Sol,
Que era el más pequeño,
Era todo lo contrario.
Inquieto,
Curioso,
No podía quedarse quieto en su asiento por mucho tiempo.
Para él,
La escuela era un lugar lleno de maravillas por descubrir,
No solo quedarse en el salón de clases.
Los primeros días resultaron difíciles,
Especialmente para Sol,
Porque se distraía fácilmente,
No podía poner atención a las lecciones y constantemente quería salirse del salón para poder explorar todo el patio de la escuela.
Luna,
Que como era más grande,
Ya había vivido esa experiencia,
Entendía perfectamente lo que su hermanito estaba sintiendo,
Así que decidió ayudar.
En los descansos,
Luna comenzó a llevar a Sol a recorrer toda la escuela.
Le mostraba cada rincón,
Desde la biblioteca hasta el patio de recreo,
Explicando todo lo que veían,
Dónde podían jugar y cuáles eran los secretos que por ahí se ocultaban.
Solo estaba encantado con cada descubrimiento y poco a poco se comenzaba a sentir más cómodo en la escuela,
Pero Luna sabía que no todo se trataba de explorar.
También empezó a enseñarle a Sol técnicas para concentrarse,
Como respirar profundo cuando se sintiera muy inquieto y empezar a participar más en clase,
Además de proponerle ideas a la maestra para que las clases fueran más activas.
Juntos,
Convirtieron cada lección en una aventura y pronto y con mucho esfuerzo,
Sol comenzó a disfrutar de la escuela tanto como Luna y pudo quedarse más tiempos poniendo atención durante el salón.
Sol se convirtió en un estudiante excelente porque se esforzaba demasiado y tenía ganas,
Además era curioso y lleno de energía.
También era capaz de aprender y participar.
Luna siempre siguió a su lado,
Guiándolo con paciencia y amor,
Recordándole que juntos podían superar cualquier desafío que la vida les presentara.
Y así,
Estos dos hermanitos gatunos demostraron que con amor,
Empatía y apoyo cualquier cosa es posible,
Incluso para los corazones más inquietos.
Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.
Me encantaría saber qué te pareció esta historia y con cuál de los gatitos tú te identificas.
Espero que les haya encantado esta historia tanto como a mí y nos escuchamos en un próximo capítulo.
¡Adiós!
Conoce a tu maestro
4.9 (14)
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