
Meditacuento: la Escuela de Emociones
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, hoy te traigo un nuevo capítulo sobre la alegría. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
El Meditacuento de hoy va dedicado especialmente para Dante y su mamá Jessica que nos escuchan desde Guadalajara,
Jalisco,
Para Amalia Sánchez y para Celeste de León y Cristina Quintero que nos escuchan desde Medellín.
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos.
Yo soy Cindy y estoy muy feliz de acompañarte en un nuevo capítulo en donde juntos estamos construyendo el hábito de la meditación,
Así que ponte cómodo y cómoda.
Comencemos este capítulo poniendo nuestro cuerpo en una postura que nos permita sentirnos tranquilos,
Liberar todas las tensiones y que los brazos y las piernas nos encuentren cruzados.
Vamos a tomar profundamente el aire por la nariz preguntando cómo nos sentimos.
Deja que salga el aire lentamente por la boca.
Nuevamente toma el aire por la nariz y trata de preguntarle a todo tu cuerpo cómo se siente.
Los pies,
Las piernas,
La cadera,
El abdomen,
La espalda,
Las manos,
Todos los brazos,
Los hombros,
El cuello y todo tu rostro y tu cabello,
Cómo se siente.
Deja que salga el aire por la boca.
Una última vez toma profundamente el aire haciendo conciencia de esas emociones y sensaciones que te acompañan hoy.
Deja salir profundamente el aire por la boca y concéntrate hoy en reconocer cómo te sientes y ponerle una intención a este capítulo,
Quizás sea adquirir un sueño profundo rápidamente,
Sentirte mejor,
Más cómodo o trabajar en esa sensación incómoda,
Si es que de pronto sientes algo de tristeza,
De miedo,
De dolor,
Respira profundo,
Cierra los ojos,
Activa tus oídos y deja volar tu imaginación.
Este cuento se llama La Escuela de Emociones.
Érase una vez un país en el que habitaban todas las emociones existentes,
De hecho allí mismo nacían y eran educadas para saber en qué momentos de la vida y ante qué situaciones debían aparecer.
Todas estas emociones asistían a la escuela,
Donde la maestra Ami les enseñaba anatomía,
Les explicaba las funciones del cerebro,
Incluso las conexiones que tenían con otros órganos.
Allí,
La tristeza aprendía a manejar las lágrimas,
La ira a controlar los músculos de los brazos,
De las piernas y de la boca,
El miedo y el enamoramiento por ejemplo aprendían a manejar el estómago y la alegría aprendía a manejar los abrazos.
Todas las emociones nacían como un impulso que para tomar forma tenían que pasar por la escuela de la maestra Ami,
De otro modo fácilmente se perdían en ese gran país.
Resulta que un día la maestra decidió organizar un concurso de carros alegóricos,
Cada una de las emociones tendría que diseñar y construir el suyo,
Claro poniéndole toda la decoración a su gusto,
Eran libres de diseñar todo lo que pudieran imaginar.
Todas por supuesto que estaban muy emocionadas y querían participar,
Pues les habían dicho que quien ganara recibiría un espectacular viaje a conocer el país de las hormonas.
¡Guau!
Dijo la alegría,
Siempre he soñado con conocer una hormona,
Yo quisiera casarme con una de ellas,
Dijo el enamoramiento,
Yo no estoy muy seguro pero si quiero ganar,
Dijo el miedo,
Y así todas las emociones comenzaron a trabajar imaginando y diseñando el mejor de los carros alegóricos.
La alegría tenía una personalidad muy particular,
Como te lo puedes imaginar se la pasaba sonriendo y cantando,
Veía posibilidades en todo y parecía tener la magia de eliminar los problemas,
Y en efecto estaba tan llena de energía que comenzó a trabajar en su concurso,
Diseñando un carro lleno de colores brillantes y llamativos.
Su emoción crecía y crecía cada que imaginaba la posibilidad de ganar y viajar al país de las hormonas.
Se podía decir que la alegría ya estaba en un punto de euforia,
Cuando se llegó el día del concurso,
El carro de la alegría era una verdadera obra maestra.
En sus marcas,
Listos,
¡fuera!
,
Gritó la maestra Ami,
Y todas las emociones se pusieron en marcha con sus carros alegóricos,
La alegría se desbordaba en euforia y gritaba agitando los brazos,
Saludaba a todo el pueblo a medida que avanzaba,
Su entusiasmo era tan abrumador que todo el pueblo no podía evitar verla y sonreír.
A medida que avanzaban,
La alegría aumentaba,
Aumentaba y se desbordaba en euforia,
Comenzó a cantar a todo pulmón y a reír a carcajadas,
Sin embargo,
Su exuberancia comenzó a molestar las demás emociones,
Algunos incluso estaban quejándose porque era tal el ruido que no las dejaba concentrar.
La alegría en medio de toda su euforia no notaba esto,
Así que siguió aumentando y aumentando hasta llegar al punto de que comenzó a lanzar fuegos pirotécnicos en todas las direcciones,
A esparcir confeti y hasta globos llenos de agua.
De su carro salían luces,
Música y papelillos brillantes,
Era tanto el alboroto que el resto de los carros tuvo que disminuir su velocidad para alejarse porque eso ya representaba un peligro,
Incluso los asistentes del desfile se comenzaron a alejar y la maestra Abby tuvo que ponerle fin a esto,
Detuvo el desfile.
Cuando la alegría se bajó de su carro,
Asustada porque no entendía qué había pasado,
Miró hasta atrás y pudo ver todo el desastre que había ocasionado,
Uno de los fuegos artificiales había caído en un árbol provocando un incendio,
El suelo estaba completamente sucio y había llenado el pueblo de agua y confeti,
Una muy mala combinación,
¿quién iba a limpiar todo esto?
Las demás emociones se encontraban muy alteradas,
Incluso la serenidad que era la maestra de la calma estaba al borde de un colapso,
Nadie le quería hablar y mucho menos ayudarle a limpiar,
La maestra Abby tuvo que intervenir y aprovechar ese momento de caos para darles una importante lección a todas las emociones.
Mis queridos alumnos,
Hoy es un día importante para hablar del equilibrio y los límites,
Cada uno de nosotros estamos aprendiendo a conocernos y descubrir todo nuestro poder,
Es fabuloso sentir la capacidad de acción y movimiento que tenemos,
Para eso nacimos,
Sin embargo toda acción debe tener un límite,
En especial cuando se trata de las demás,
Hoy la alegría se desbordó en euforia y todos vimos las consecuencias,
Aunque se dice que ella es una de las emociones más inofensivas,
Hoy pudimos ver cómo inclusive la alegría necesita un poco de límites,
Pero lo importante aquí es que por eso venimos a la escuela,
Para equivocarnos y seguir aprendiendo,
Todas juntas limpiaron el desastre y así fue como la maestra decidió que todas viajarían al país de las hormonas,
Para que siguieran conociendo y aprendiendo más de cada una y su manifestación en los cuerpos humanos.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy,
Primero me gustaría que respires profundo y nuevamente te preguntes cómo te sientes,
¿cambió algo con relación al inicio?
¿quizás te sientes más tranquilo?
¿más feliz?
¿más cómodo?
Me encantaría saber cómo te sientes y espero me lo puedas dejar en los comentarios,
Esta divertida historia que escuchamos el día de hoy nos trae un importante pensamiento y es que solemos creer que la alegría es la mejor de las emociones y que no hay posibilidad de que nos haga daño,
Pero de hecho como dice la maestra Ami,
Todas las emociones deben de tener un límite,
Porque incluso en medio de nuestra euforia podemos llegar a incomodar o lastimar a las personas que nos rodean,
Espero que esta historia te haya gustado tanto como a mí,
Recuerda que todos los viernes sale un nuevo vídeo a través del canal de youtube y los lunes y los miércoles un nuevo meditacuento en spotify,
Te mando un gran abrazo y nos escuchamos en un próximo capítulo,
Adiós.
Conoce a tu maestro
4.7 (31)
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