
Meditacuento: Astro y el Gran Cometa
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de los meditacuentos. Hoy te traigo una historia sobre Astro, una pequeña estrella impaciente que titilaba sin parar. Ansiosa esperando que llegara el gran cometa, se perdía de todo lo que sucedía en el espacio. Acompáñame a averiguar cómo aprende a esperar.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditacuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda.
En la que puedas tener la espaldita derecha.
Que alejes hombros de las orejas girándolos un poco hacia atrás y hacia abajo.
Que los brazos y las piernas puedan estar sueltos y relajados.
Si te sirve puedes sacudirlas un poco y luego dejarlas quietas.
Y despacito vas a cerrar tus ojos.
Con los ojos cerrados vas a comenzar a sentir cómo está tu cuerpo el día de hoy.
Cómo se sienten todas las partes de tu cuerpo.
Las piernas,
Los brazos,
El tronco,
La cabeza Trata de hacer un recorrido de todo tu cuerpo para darte cuenta en qué posiciones está.
Con qué objetos o con qué superficies tiene contacto.
Por ejemplo,
Si es que te encuentras acostada o acostado.
¿Qué partes de tu cuerpo están siendo sostenidas por la cama?
Por el suelo por la colchoneta ¿Qué partes de tu cuerpo se sienten calientitas por la cobija o la pijama?
Y también en qué parte de tu cuerpo se siente el aire fresco.
Toma una respiración profunda por tu nariz.
Dejando que el aire salga por tu boca Empieza a hacer conciencia de tu respiración,
Inhalando y exhalando por la nariz.
Y comienza a imaginar que con cada respiración se enciende una pequeña lucecita en tu corazón Inhala y exhala y la luz empieza desde el centro de tu pecho.
Y comienza a crecer iluminando todo tu pecho iluminando también tu estómago,
Todo el abdomen.
Sigue respirando y la luz crece a iluminar toda la espalda y toda la columna vertebral.
Continúa respirando para que la luz crezca y baje iluminando las caderas y el vientre todas las piernas y que llegue hasta cada uno de los deditos de los pies.
Pero el aire también va en distintas direcciones,
Así que esa respiración lleva también la luz hacia la parte de arriba de tu cuerpo.
Pasando por los hombros,
Bajando por todos los brazos,
Los codos,
Los antebrazos,
Las muñecas.
Por cada uno de los dedos de las manos.
Sigue respirando y que el aire suba por tu cuello por tu garganta.
Y con el aire va la luz que ilumina todo tu rostro.
Ilumina los ojos la nariz los cachetes,
Las orejas y la boca iluminar también tu frente y tu cabello Sigue respirando y siente como esa luz.
Cubre por completo tu cuerpo.
Llenándolo de calma y tranquilidad.
Gelándolo de una paz inigual ¿Te puedes creer así?
Completamente quieto,
Quieto relajado,
Relajada por completo.
No necesitas mover ni un solo dedo.
Vas a continuar con los ojos cerrados Activa los oídos.
Y conservando la calma Deja que vuele tu imaginación.
Este meditacuento se llama Astro y el Gran Cometa.
Había una vez.
.
.
En una esquinita muy azul del gran espacio.
Una estrella pequeñita que se llamaba Astro.
Era una estrella muy impaciente.
Su luz no brillaba de forma constante.
Sino que parpadeaba rapidísimo.
Siempre estaba pensando en lo que iba a pasar después.
Si era de noche,
Se preguntaba a qué hora saldría el sol.
Si pasaba una nube,
Se preguntaba a qué hora se iba a ir.
Que aburrido esperar.
.
.
Se queja bastro.
Y temblaba porque siempre andaba prisa.
Quiero que todo pase ya.
Vivía con tanta prisa.
Que se perdía de todo lo que realmente pasaba a su alrededor.
No disfrutaba de los juegos pensando cuándo se iban a acabar.
No disfrutaba de las formas que hacían las estrellas que estaban a su alrededor,
Porque le daba mucha impaciencia quedarse mirando hacia el cielo.
Tampoco disfrutaba de la magia que ocurría en general en todo el espacio.
Resulta que por esas fechas.
.
.
Empezaron a hablar que ocurriría un gran evento.
Y todos estaban muy emocionados,
Todos en el espacio hablaban de eso.
Nadie se lo quería perder.
Y por supuesto que Astro era uno de los más emocionados.
Se la pasaba de aquí para allá,
Preguntando a todos a qué horas pasaría ese gran cometa.
Pregunto y pregunto.
Preguntó tanto que ya nadie le ponía atención.
Todos optaron por ignorarlo porque ya los tenía hartos.
Todos.
Todos menos la Abuela Nebulosa,
Una nube gigante de colores pastel y mucha sabiduría que comenzó a notar el desespero que tenía Astro,
Así que se acercó a contarle un secreto.
Ya sabes que pronto.
.
.
Va a pasar por aquí el gran cometa.
Es un abuelo viajero con una barba brillante hecha de hielo.
Pero para verlo tienes que tener mucha paciencia.
El camino que él va dejando es un óvalo,
Un óvalo tan grande que tarda casi 100 años en dar una sola vuelta.
¡Astro!
Estaba emocionadísimo.
Y empezó a mirar hacia la oscuridad.
Parpadeaba más rápido que nunca.
El desesperado quería que pasara.
Pasó un mes.
Y nada.
Pasó un año y nada.
Y Astro,
Mientras tanto,
Se desesperaba,
Suspiraba,
Caminaba,
Parpadeaba.
Ya me cansé.
Mejor me voy a dormir y que alguien me despierte cuando pase.
Pero entonces la abuela lo acarició.
Empezó con ese vientecito que traía ella suave.
Si solo piensas en el cometa.
En que no ha llegado,
Te estás perdiendo de todos los meteoritos que están bailando hoy en frente de ti.
Te estás perdiendo del silencio que hace el día de hoy.
¿El cometa llegará?
Cuando tenga.
Para ayudarlo,
La abuela comenzó a acariciarle la espalda con un suave viento.
Y empezó a respirar hondo para que la imitara.
Poco a poco,
Astro dejó de parpadear tan rápido.
Y empezó.
.
.
A disfrutar de ese masaje.
Fue descubriendo que el oscuro espacio se llenaba de vida para quienes miraban con atención.
Que en todos los rincones algo estaba pasando,
Algo emocionante.
Y empezó a disfrutar de simplemente estar ahí.
Muchísimo tiempo después.
.
.
Cuando Astro ya estaba hiper relajado Empecé a sentir un calorcito.
Resulta que desde la oscuridad más profunda apareció el gran cometa.
Y no hacía ruido.
Viajaba despacio,
Majestuoso y cuando se acercaba el sol,
Su cuerpo de hielo se fue derritiendo suavemente.
Creando una estela brillante.
Una cola larga y mágica de polvo de estrellas que iluminaba todo a su alrededor.
¡Por fin!
Astro estaba muy,
Muy maravillado.
¡Ven a jugar conmigo!
Le pidió Astro a ese abuelo viajero,
Al Gran Cometa.
Y éste le sonrió.
No puedo detenerme,
Pequeño astro.
Mi camino siempre va hacia adelante.
No puedo retroceder ni puedo saltarme.
Solo pude estar aquí,
En este preciso segundo.
Pasando enfrente de ti.
Astro sintió un poquito de tristeza.
Había esperado demasiado y el cometa ya se iba tan rápido.
Pero entonces el cometa le guiñó un ojo.
Por eso pequeño niño.
No gastes este momento pensando cuando me iré.
Sólo mírame.
Disfruta de mi luz ahora.
El presente es el único regalo que tenemos.
Y así lo hizo Astro.
Por un momento no se quedó pensando en todo el tiempo que había esperado ni en lo rápido que se iba a ir.
Simplemente abrió bien los ojos y disfrutó cada segundo del paso del cometa por el cielo,
Sintiendo su calor,
Viendo sus colores.
Y cuando el cometa por fin desapareció en la oscuridad,
Y empezó un nuevo largo viaje de 100 años.
Astro no lloró.
¿Se sintió feliz?
Estaba lleno de paz.
Y no estaba parpadeando con prisa.
Simplemente estaba brillando suavemente.
Lento y constante.
Había entendido que esperar no era tan aburrido si es que lograbas disfrutar del momento en el que estás.
Y hasta aquí,
El meditacuento de hoy.
Cuéntame si tú sabías esto sobre los cometas.
Pasan tanto tiempo viajando que a veces nuestros abuelos dicen que lo vieron cuando eran pequeños,
Pero no los vuelven a ver sino hasta que ya están muy grandes.
Cómo le pasó a Astro.
Y también los cometas pasan la mayor parte de su tiempo viajando en las zonas más oscuras y frías del gran espacio.
Y yo deseo que hayas disfrutado tanto este cuento como yo,
Que no pienses en que ya terminó o cuanto falta para el siguiente,
Sino que como hizo Astro,
Lo disfrutes de principio a fin.
Pensando en que como el cometa,
La vida siempre va hacia el frente y solo podemos disfrutar del momento presente.
Y por supuesto que hoy te deseo que todas las estrellas y los astros que hay en el cielo te acompañen para dormir y te regalen dulces sueños.
Conoce a tu maestro
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