
Meditación Concentrada Contando Respiraciones (Nivel Avanzado)
En esta práctica te propongo un método de recuento de respiraciones que proviene de la tradición Zen. Lo interesante de este método es que te obliga, a diferencia del conteo lineal, a subir y bajar de nivel y a mantener tres niveles de atención: el de las respiraciones, el de los pétalos y el de las flores. En cada momento, te encuentras que estás en una respiración determinada, en un pétalo determinado y construyendo una flor concreto. Òscar Carrera
Transcripción
Sentándote de forma cómoda en tu postura de meditación,
Cerrando suavemente los ojos,
Ve transitando desde la experiencia externa a la experiencia interna,
Con un par de respiraciones lentas y profundas,
Permitiendo que las tensiones vayan aflojando con cada exhalación,
Permitiendo que esas tensiones abandonen el cuerpo.
Y observando la respiración,
Cómo fluye el suave vaivén de tu cuerpo moviéndose al son de la respiración,
Tu cuerpo respirando,
Con la intención de no modificar,
Solamente observar.
Y poco a poco ve centrándote en el espacio que hay entre el final de la expiración y el inicio de la siguiente inhalación.
Explorando ese espacio,
Ese espacio de máximo soltar,
Centrando el foco de la atención en el final de la exhalación,
Y en cómo el aire cambia de sentido,
Dando lugar a una nueva inhalación.
¿Cómo es ese espacio?
Para mantener la atención de una forma constante existe la opción de contar respiraciones.
El recuento actúa como una muleta,
Como un soporte que ayuda a prestar más atención,
Ya que supone tener que llevar la cuenta de las respiraciones.
Así que la propuesta es ir contando cada respiración al final de la exhalación,
Manteniendo el recuerdo de qué respiración es esta,
De manera que en la próxima respiración puedas acordarte del número en que estabas para poder sumarle uno y mentalmente decirte el nuevo número.
Así que durante la inspiración ve prestando atención a la experiencia de inspirar,
Y en la expiración prestando atención a la experiencia de expirar,
Y entonces justo en ese momento cuenta.
Es sólo en ese preciso instante que realizas el proceso cognitivo de acordarte del número,
Sumarle uno y decírtelo,
Para justo a continuación olvidarlo.
Hasta la siguiente respiración confía en que te vas a acordar.
Así que al final de la expiración puedes decirte mentalmente uno,
Y continuar así hasta contar cinco respiraciones completas.
Al final de la quinta respiración te dices cinco y uno,
Como agrupando las cinco respiraciones en un pétalo al que llamas uno.
Sigues inspirando y expirando,
Y al final de la quinta expiración,
Del segundo ciclo,
Te llamas mentalmente cinco y dos,
Y así vas construyendo pétalos,
Llegando al final del tercer ciclo para decirte cinco y tres.
Al final del cuarto ciclo ya tienes cuatro pétalos,
Hasta que llegas al final del quinto ciclo de cinco respiraciones,
En el que te dices mentalmente cinco,
Cinco y una.
Es decir,
Agrupas los cinco pétalos,
Formados por cinco respiraciones cada uno,
En una flor,
A la que llamas una.
Hasta aquí has prestado atención a veinticinco respiraciones seguidas.
Veinticinco respiraciones es una flor.
Repitiendo este proceso conseguirás una segunda flor,
Formada también por cinco pétalos de cinco respiraciones cada uno.
Después vas hacia la tercera flor,
Después a la cuarta,
Y finalmente,
Cuando hayas terminado la quinta flor,
Habrás conseguido un ramillete con cinco flores,
Es decir,
Ciento veinticinco respiraciones.
Lo interesante de este método es que te obliga,
A diferencia del recuento lineal,
A subir y bajar de nivel,
Y mantener tres niveles de atención,
El de las respiraciones,
El de los pétalos y el de las flores.
En cada momento te encuentras que estás en una respiración determinada,
En un pétalo determinado y construyendo una flor en concreto.
La atención para sostener este método debe ser aguda y constante.
Cuando llegues a las cinco flores,
Es decir,
Las ciento veinticinco respiraciones,
Vuelves a empezar.
Y recuerda que si en algún momento te pierdes,
Comienza de nuevo por la primera respiración,
De forma amable y agradeciendo el haberte dado cuenta.
Y sosteniendo la experiencia con el recuento de respiraciones,
Es posible que llegues a un momento en que tengas como una experiencia de conexión o contacto directo con la respiración,
Como si te fundieras con ella,
Intimando con ella.
En ese momento,
Es como si la respiración y tú fuerais la misma cosa,
Como si estuvieras en la puerta de entrada al estado del aquietamiento mental.
Podemos verlo también como la experiencia en que la atención se funde completamente con el proceso respiratorio.
Y a partir de ese momento ya no hay un yo tratando de prestar atención a la respiración,
O un yo que se vaya diciendo a sí mismo que está respirando.
Es como si el yo desapareciera,
Y sólo quedara una respiración consciente,
Como si el cuerpo fuese respirado.
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4.7 (140)
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