
Conectando con la Naturaleza
En esta meditación, recordaremos que antes que todo, somos naturaleza pura. No es algo a lo que se pueda llegar con palabras. Es algo que hay que vivenciar. Sumérgete en la sensación de estar en la naturaleza y conecta con tu parte más pura y ecuánime.
Transcripción
Bienvenidas a una nueva semana de yoga en casa.
Vamos a meditar así que te recomiendo que encuentres una postura sentada preferiblemente con la espalda erguida puede ser en el suelo en el piso con altura bajo tu cadera o quizá en una silla.
Encuentra el material que necesites para estar cómoda y comenzamos.
Comprueba que tus piernas están en una postura que te permita no distraerte durante la meditación.
Haz cualquier ajuste que necesites ahora y una vez comprobado esto pasamos a revisar la cadera.
Date cuenta de que tus esquiones están bien apoyados lo cual te permite que la lumbar esté erguida,
Larga y el abdomen ligeramente absorbido para sostener tu postura.
Todo ello con comodidad.
La parte del pecho y la parte dorsal igualmente están relajadas.
El pecho observa que esté en una postura neutra,
Que no te vengas hacia adelante,
Que tus hombros no se cierren.
Tampoco quieres forzar el abrirlo.
Encuentra ese equilibrio de forma que puedas respirar con mayor facilidad.
Relaja tus hombros y permite que la respiración se expanda,
Se contraiga con naturalidad.
Ahora relaja tus hombros.
Si quieres los puedes mover un poco antes de dejarlos en quietud y así poder relajarlos más fácilmente.
Tus brazos descansan con tus manos apoyadas bien en las rodillas,
Bien en la base de tu tronco,
Con las palmas preferiblemente hacia arriba,
Quizá la una sobre la otra.
Si dejas tus manos en las rodillas las puedes dejar boca abajo o boca arriba,
Lo que más fácil y cómodo te resulte.
Llegamos al cuello.
El cuello está ligeramente hacia atrás,
Largo,
Lo cual hace que tu barbilla baje mínimamente.
Tu cara,
Tu cuello relajados.
Observa que tus cuerdas vocales estén relajadas,
Tus mandíbulas,
Tu lengua,
Mejillas,
Tu nariz,
Tus fosas nasales,
Tus párpados pesan,
Tus ojos descansan,
Tu entrecejo y tu frente están lisas y toda tu cabeza está con total comodidad.
Y una vez que nuestra postura es la adecuada,
Vamos a llevar la atención a nuestra respiración.
Como bien sabes,
Es nuestro puente para atraer la atención hacia el interior,
Así que observa el flujo que ésta lleva a través de los orificios nasales hacia el interior del cuerpo.
Observa cómo al entrar el aire llega hasta tu abdomen y éste se expande y al exhalar cómo hace el camino contrario.
El abdomen se vacía y el aire sale con la calidez de tu cuerpo a través de tu nariz.
Ahora lleva la atención en tu próxima inhalación al centro del cerebro y vas a visualizar cómo es.
Obsérvalo como si fuera una habitación y quizá en esa habitación todavía quedan restos de pensamientos los cuales puedes visualizar con forma,
Con color,
Con olor incluso a veces con sonido.
Sitúate en el centro de esa habitación que es tu cerebro.
Párate y en total quietud espera a que los elementos de tu cerebro se vayan difuminando y se vayan borrando.
No reacciones ante las cosas que puedas ver.
Con total pasividad observas sin reacción.
A continuación vamos a imaginar que de repente ese espacio de nuestra habitación cambia y aparecemos en un lugar de la naturaleza,
Un bosque que te guste especialmente.
Si no tienes uno en concreto que te guste,
Algún rincón,
Puedes imaginarlo.
En este bosque te puedes imaginar ahora caminando o sentada como prefieras.
Hagas lo que hagas con mucha tranquilidad y observación y siente en ese bosque los sonidos que te rodean,
Los pájaros,
El roce de las ramas.
También siente la temperatura y la humedad,
Los olores y la sensación que te produce estar rodeada de naturaleza.
Entre las ramas te llegan los rayos de sol cálidos en tu piel.
¿Cómo te sientes?
Respira en este bosque y bañate de naturaleza.
Recuerda que tú eres parte de ella.
Deja que la sabiduría del bosque absorba aquello que ha hecho que tu semana tenga ratos de mayor estrés,
De colores grises,
Quizá algún enfado,
Algún día de tristeza,
De preocupación,
Ansiedad.
Todo está bien.
Es parte de tu naturaleza.
Todo ocurre como parte de un ciclo para permitirte evolucionar.
Abraza todo aquello que hay dentro de ti.
Quédate con lo que te sirva y lo que no.
Lo dejarás en el bosque.
Vamos a empezar a volver de nuestro paseo.
Así que lentamente llevarás la atención de nuevo a tu respiración.
Puedes estirarte,
Hacer cualquier movimiento que necesites.
Quizá te puedes dejar mecer hacia un lado y hacia otro,
Como si fueras un árbol,
Retomando el contacto con el movimiento.
Cuando quieras,
Juntarás las palmas de tus manos,
Las llevarás al centro del pecho y te repetirás la frase,
Todo está bien.
Es parte de mi naturaleza.
Todo está bien.
Que tengas muy,
Muy buena semana.
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4.7 (32)
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