
Meditación De La Mañana Comienza El Día Agradeciendo [#21]
Empieza tu día con esta meditación de la mañana para atraer calma, confianza y pensamientos positivos. Un espacio para respirar, soltar el estrés, conectar con la gratitud y recordar que cada mañana es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo. Escúchala al despertar para cultivar paz interior, amor propio, bienestar emocional y una actitud más positiva ante la vida.
Transcripción
Muy buenos días.
Antes de entrar en el ruido del mundo.
Quédate unos minutos aquí.
No mires todavía todo lo que tienes que hacer.
No repases tus problemas.
No abras mentalmente las puertas del ayer.
Primero vuelve a ti.
Te invito a respirar despacio.
Y nada.
Y ahora suelta el aire.
Deja que esta primera respiración consiente.
Sea una forma de decirte.
Estoy aquí.
La vida vuelve a comenzar en mí.
Hoy quiero invitarte a empezar la mañana.
De una manera diferente.
No preguntándote.
Que debes conseguir.
No preguntándote.
Que falta.
No preguntándote quién espera algo de ti.
Pregúntate ¿Cómo quiero sentirme?
Mientras vivo este día.
Tal vez quiera sentir paz.
Tal vez ligereza.
Tal vez confianza.
Tal vez simplemente quieras dejar de luchar contigo.
Y eso ya es un maravilloso comienzo.
Porque muchas veces creemos que la paz Llegará cuando todo esté resuelto.
Cuando aquella persona cambie.
Cuando tengas más dinero.
Cuando recibamos la noticia que esperamos.
Cuando desaparezca aquello que nos preocupa.
¿Pero la paz verdadera?
Comienza de otra manera.
Comienza cuando dejas de exigirle al mundo que sea perfecto para.
.
.
Permitirte respirar.
Respira otra vez.
Que durante estos minutos.
Nada necesita ser distinto.
Respira.
Tú no necesitas ser distinto.
Distinto.
No tienes que corregirte.
No tienes que demostrar nada.
No tienes que convertirte en alguien más digno de amor.
Ya puedes tratarte con amor ahora.
Dite suavemente.
Hoy dejo de pelear conmigo.
Hoy me recibo tal como soy.
¿Me permito comenzar este día?
Sin condenarme por el pasado.
Quizá ayer cometiste algún error.
Quizá dijiste algo que ahora cambiarías.
Quizá perdiste la paciencia.
Quizá no cumpliste aquello que te habías prometido.
Míralo sin castigarte.
¿Hay una enorme diferencia entre aprender de algo y castigarte por ello.
El castigo te deja atado al pasado.
La comprensión te permite avanzar.
Hoy puedes mirar a la persona que fuiste ayer y decirle Hiciste lo que pudiste con el estado de conciencia que tenías.
En ese momento.
Ahora sabes un poco más.
Ahora puedes elegir otra vez.
Y eso basta.
No eres tus errores.
No eres tus días difíciles.
No eres las palabras que alguien dijo sobre ti hace años.
No eres las veces que te rechazaron.
No eres.
Aquello que salió mal.
¿Hay algo dentro de ti?
Que permanece intacto.
Detrás de todas esas historias.
Un espacio tranquilo.
Una parte de ti que todavía sabe amar.
Todavía sabe comenzar.
Que todavía sabe reconocer la belleza.
Ve hacia ese lugar.
Y respira.
Respira.
Imagina que dentro de tu pecho.
Existe una pequeña luz cálida.
No necesitas verla perfectamente.
Solo imagina su presencia.
Con cada respiración.
Esa luz se hace un poco más amplia.
No viene de fuera.
No tienes que ganártela.
Siempre estuvo contigo.
Es tu capacidad de amar.
Capacidad de comprender.
Tu capacidad de elegir nuevamente la paz.
Deja que es la luz.
¿Llegue ahora?
A aquello que más te preocupa.
No para obligar a que desaparezca.
Solo para mirarlo.
De otra manera.
Porque cuando observamos nuestros problemas desde el miedo Todo parece más grande.
Pero cuando los miramos desde la calma.
.
.
Comenzamos a ver caminos.
Que antes estaban ocultos.
Dite.
No necesito resolver toda mi vida esta mañana.
Sólo necesito dar con amor el siguiente paso.
Quizá hoy aparezca algo.
Que no esperabas.
¿Un retraso?
¿Un cambio de planes?
¿Una palabra incómoda?
Una pequeña decepción.
Cuando suceda.
Recuerda esta mañana.
Antes de reaccionar.
Respira.
Antes de interpretar.
Espera.
Antes de creer que algo terrible está ocurriendo.
Pregúntate.
¿Puedo mirar esto de una manera más amable?
Tal vez no conozcas toda la historia.
Tal vez aquella persona.
Que parece distante.
Simplemente esté atravesando su propia lucha.
Tal vez aquello que hoy parece un obstáculo.
Terminé llevándote hacia otro camino.
No lo sabemos.
Y no saber también puede ser una forma de libertad.
No necesitas tener.
Una opinión inmediata sobre todo lo que sucede.
Puedes dejar espacio.
Puedes observar.
Puedes esperar.
Puedes confiar un poco más.
Ahora piensa en las personas.
Que forman parte de tu vida.
No necesitas pensar solamente.
En quienes amas fácilmente.
Piensa también si quieres.
En alguna persona con la que exista tensión.
No justifiques lo que te hizo daño.
No tienes que negar tus límites.
Simplemente imagina que.
.
.
Durante unos segundos.
Dejar de luchar mentalmente.
Con ella.
No necesitas llevar a nadie dentro de tu cabeza.
Durante todo el día.
Para demostrar que tenías razón.
Puedes soltar.
Puedes decir.
Te liberó de mi mente.
Y me libero a mí.
No necesito continuar esta batalla dentro de mí.
Eliripad.
Dirige esas mismas palabras hacia ti.
Porque quizá haya una persona en la que todavía.
.
.
No has perdonado completamente.
Tú mismo.
Tú misma.
Por decisiones antiguas?
Por oportunidades que dejaste pasar.
Por haber confiado en alguien.
Por haber tenido miedo.
Por no haber sabido lo que sabes ahora.
Coloca una mano sobre el pecho si te resulta cómodo.
Me perdono por no haber sabido hacerlo mejor.
Estoy aprendiendo.
Estoy creciendo.
Hoy me doy otra oportunidad.
Siente estas palabras.
No tienes que convertirte en una persona nueva.
Quizás solo necesitas dejar de cargar algunas versiones antiguas.
La vida no te está pidiendo perfección.
Te está ofreciendo otra mañana.
Otro día.
.
.
Otra oportunidad para amar mejor.
Para pensar de otra manera?
Para escuchar más.
Para estar más presente.
Ahora respira profundamente.
Y cuando sueltes el aire.
.
.
¿imagina que entregas a esta mañana?
El peso que ya no quieres llevar.
Suelta el peso.
El miedo a equivocarte.
Suelta la necesidad de agradar a todos.
La comparación.
La presa.
La idea de que vas tarde en la vida.
Déjalos a leer.
Suelta el aire.
Y ahora repite lentamente.
No voy tarde.
Estoy exactamente en el punto desde el que puedo comenzar.
Hoy camino sin castigarme.
Hoy dejo que la paz vaya delante de mí.
Hoy elijo mirar con amor?
Lo que antes miraba con miedo.
Y permanece?
Unos instantes aquí respirando.
Respira.
Porque este día todavía.
.
.
No ha decidido lo que será.
Y quizá una de las cosas más hermosas que puedes hacer esta mañana.
Es no decidir de antemano que será difícil.
Deja que esta mañana te sorprenda.
Déjate sorprender.
Ahora imagina.
Que delante de ti.
Aparece el día que comienza.
Todavía está vacío.
¿Todavía no sabes qué conversaciones tendrás?
¿Qué noticias llegarán?
¿Qué decisiones tomarás?
Y qué pequeños regalos pueden aparecer en tu camino.
No intentes adelantar.
No escribas el día antes de vivirlo.
Muchas veces sufrimos por situaciones.
Que todavía no existen.
Imaginamos respuestas.
Ensayamos discusiones.
Anticipamos problemas.
Y nuestro cuerpo termina viviendo como real.
Algo que únicamente está ocurriendo dentro de nuestra mente.
Hoy puedes hacerlo diferente.
Cuando tu mente quiera correr hacia el futuro?
Vuelve suavemente a este instante.
Respira.
Ahora mismo estoy aquí.
Ahora mismo estoy a salvo en este momento.
No necesito vivir todo el día.
Antes de que llegue.
Deja que el día venga hacia ti paso a paso.
Hay una sabiduría especial en vivir de esta manera.
Cuando no estás intentando controlar cada detalle.
Puedes escuchar mejor.
Puedes reconocer oportunidades.
Que antes pasaban inadvertidas.
Puedes percibir cuándo avanzar.
Y cuándo esperar.
Puedes descubrir que la vida también sabe encontrar caminos hacia ti.
Hoy no salgas al mundo.
Preguntándote únicamente.
Que puedo obtener.
Pregúntate también.
Que puedo aportar.
Quizá una palabra amable.
Quizá paciencia.
Quizá de escuchar.
Realmente a alguien.
Quizá agradecer algo que normalmente no.
Das por hecho.
Quizá ayudar sin esperar reconocimiento.
No necesitas hacer algo extraordinario.
Para llevar más amor al mundo.
A veces basta con mirar a una persona de verdad.
Hablarle con respeto.
No responder con dureza.
Un pequeño error.
Dejar pasar una ofensa que no merece convertirse.
En una batalla.
Y algo curioso sucede cuando comenzamos a vivir así.
Aquello que ofrecemos también empieza a transformarnos.
Cuando das paz.
Experimentas paz.
Cuando comprendes.
Tu corazón se vuelve más ligero.
¿Cuándo dejar de juzgar?
Constantemente.
También disminuye el miedo a ser juzgado.
Cuando deseas sinceramente el bien para otros.
¿Algo dentro de ti comienza a recordar?
Kelvin.
También puede llegar a tu vida.
Antes de levantarte.
Piensa en las personas en las que hoy puedas encontrarte.
Imagina que las miras más allá de su apariencia.
Cada una carga historias que desconoces.
Heridas.
Esperanzas.
Miedos.
Sueños.
Personas que aman.
Personas que han perdido.
Batallas que quizá nunca contarán.
Recuerda esto cuando alguien no actúe como esperabas.
No necesitas aceptarlo.
Un mal comportamiento.
Pero puedes evitar añadir más dolor al dolor.
Puedes mantener tus límites sin odio.
Puedes alejarte sin desear daño.
Puedes decir no.
Y continuar teniendo paz en el corazón.
Repite.
Hoy elijo responder.
Desde mi centro.
No necesito devolver dureza por dureza.
Puedo proteger mi paz.
Sin cerrar mi corazón.
Ahora piensa en aquello que deseas para tu vida.
Haya un sueño que llevas guardando mucho tiempo.
¿Un cambio que quieres hacer?
Una nueva etapa.
Un proyecto?
Una relación más sana.
Más prosperidad.
Más libertad.
Más serenidad.
¿no mires ese deseo pensando únicamente?
En todo lo que falta.
Como una semilla.
Una semilla no necesita conocer el árbol entero.
Para comenzar a crecer.
Solo necesitas recibir aquello.
Que corresponde hoy.
¿Los?
Tiempo.
Tú tampoco necesitas saber cómo se resolverá todo.
Pregúntate.
¡Qué pequeño paso!
Puedo dar hoy.
Quizás sea una llamada.
¿Una conversación?
Media hora dedicada a algo importante.
Descansar.
Pedir ayuda.
Decir que no.
Empezar algo que llevas meses posponiendo.
Un pequeño paso realizado con presencia.
Puede tener más poder que cien planes que nunca comienzan.
Estoy dispuesto o dispuesto.
A avanzar.
Sin conocer todo el camino.
La claridad aparece mientras camino.
Confío en mi capacidad para reconocer el siguiente paso.
Si hoy algo no sale como esperabas.
Recuerda que un rechazo,
Una demora.
O una puerta cerrada?
No definen tu valor ni tu futuro.
No puedes controlar todo lo que sucede.
Pero sí puedes elegir cómo caminar.
Con miedo o confianza.
Con resentimiento o libertad.
Compresa.
Presencia.
Respira profundamente.
Y repite.
La vida no está contra mí.
Me abro a reconocer el bien.
¿Merezco tratarme con ternura?
Y vivir en paz conmigo.
Imagina una luz naciendo en tu pecho.
Y acompañándote a cada lugar al que vayas hoy.
Que donde yo vaya.
Pueda llevar un poco más de paz.
Y recuerda que también puedes recibir amor.
Ayuda.
Oportunidades,
Descanso.
Abundancia y alegría.
Estoy dispuesto,
Dispuesta.
A recibir el bien sin sentir culpa.
Puedo crecer desde la alegría.
Y avanzar en paz.
Antes de abrir los ojos.
Repite.
Hoy comienza una nueva oportunidad.
El pasado.
Ya no dirige mis pasos.
Confío en que sabré afrontar aquello que llegue.
Me perdono.
Y me permito disfrutar de mi vida.
Conoce a tu maestro
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