
Meditación De La Mañana Comienza El Día Agradeciendo [#19]
Bienvenido a esta meditación de la mañana número 19, creada para ayudarte a comenzar el día con calma, confianza y pensamientos positivos. A través de la respiración consciente y una visualización profunda, podrás soltar las preocupaciones de ayer, conectar con tu paz interior y abrirte a las nuevas posibilidades que este día guarda para ti. Ponte cómodo, cierra suavemente los ojos y permite que estas palabras despierten en tu interior una energía más serena, luminosa y esperanzadora.
Transcripción
Un nuevo día acaba de abrir sus puertas para ti.
Buenos días.
Todavía no necesitas levantarte.
Todavía no necesitas recordar todo lo que debes hacer.
Responder mensajes.
Y organizar las próximas horas.
Durante unos minutos.
Permite que el mundo espere.
En este pequeño instante suspendido entre el sueño y la mañana.
Cierra los ojos.
¿si los habías abierto?
Y toma una respiración profunda.
Inhala lentamente por la nariz.
Siente como el aire fresco entra en ti.
Y ahora exhala por la boca.
Como si dejaras escapar la última sombra de la noche.
Respira de nuevo.
Al inhalar recibe la mañana.
Y ahora exhala y suelta el día de ayer.
No necesitas llevar contigo cada pensamiento que tuviste.
Cada preocupación.
Cada palabra que no salió como deseabas.
Ayer.
Ya terminó.
Hoy la vida te entrega.
Una página limpia.
Tal vez aún quedan marcas en tu corazón.
Tal vez existe algo que no se resolvió.
O una pregunta que continúa buscando respuesta.
No necesitas rechazarlo.
Solo reconoce.
Que está ahí.
Y dile con ternura.
Ahora no tengo que solucionarlo todo.
Ahora solo necesito respirar.
Siente el peso de tu cuerpo.
Sobre la cama.
Observa.
Como la superficie te sostiene.
Sin pedirte nada a cambio.
No tienes que esforzarte para ser sostenido,
Sostenida.
Permite que esta idea entre lentamente en tu interior.
Yes.
La vida también sabe sostenerme.
Aunque a veces no comprenda el camino.
Aunque todavía no vea la salida.
Aunque mi mente Quiera conocer todas las respuestas.
La vida continúa respirando.
Dentro de mí.
Lleva tu atención.
Hacia el centro de tu pecho.
¿Imagina qué hay allí?
Existe una pequeña luz.
Tal vez al principio apenas sea.
Punto Dorado como la primera estrella.
Que aparece en el cielo al anochecer.
Con cada respiración.
Esa luz se vuelve más cálida.
Y nala.
Y la luz crece.
Ahora exhala.
Y la luz se expande.
Poco a poco.
Comienza a iluminar tu corazón.
Después se extiende hacia tus hombros.
Descendiendo por tus brazos.
Hasta llegar a tus manos.
Siente como tus manos se relajan.
No tienen que aferrarse a nada.
No tienen que sostener todo el peso del mundo.
Tus manos pueden abrirse.
Puedes soltar.
Lo que ya no te corresponde cargar.
La luz continúa descendiendo.
Hacia tu abdomen.
Allí donde a veces se esconden los nervios.
La incertidumbre.
Y las emociones que no has podido expresar.
Respira hacia esa zona.
No intentes cambiar.
Lo que sientes.
Sólo ofrece espacio.
Dile a tu cuerpo.
Puedes relajarte.
En este momento estás a salvo.
No hay ningún lugar al que debas llegar ahora.
No hay ninguna persona.
A la que tengas que demostrarle tu valor.
Tu valor ya vive en ti.
No depende de cuántas cosas hagas hoy.
No depende de la aprobación que recibas.
No depende de que todo.
Salga perfecto.
Eres valioso,
Valiosa por estar aquí.
Por respirar.
Por sentir.
Por continuar caminando.
Incluso después de los días en los que pensaste.
Que no podrías hacerlo.
Permite que estas palabras descansen dentro de ti.
No tienes que convencerte de nada.
Solo dejar que tu corazón las escuche.
Ahora imagina.
¿que la mañana comienza a entrar?
En tu habitación.
Una luz delicada atraviesa las ventanas.
Y acaricia las paredes.
La oscuridad no lucha contra ella.
Simplemente se retira.
Así también puede suceder dentro de ti.
No tienes que combatir todos tus pensamientos oscuros.
Puedes permitir que una nueva luz los vaya reemplazando.
Una idea amable puede iluminar.
Una preocupación.
Una respiración consciente.
Puede abrir espacio dentro del miedo.
Una decisión tomada desde el amor.
Puede cambiar el rumbo de todo un día.
Como deseo sentirme hoy.
¿No piensas todavía en lo que debes conseguir?
Piensa en cómo deseas habitar este día.
Tal vez quieras sentir paz.
Tal vez.
Quieras recuperar la ilusión.
Tal vez necesitas caminar con más confianza.
Paciencia o ligereza.
Elige una palabra.
La primera que aparezca en tu interior.
Confianza.
Alegría.
Claridad.
Amor.
Fortaleza.
¿Esa palabra será tu compañía durante este día?
Repítela mentalmente.
Tres veces ahora.
Deja que descienda desde tu mente hasta tu corazón.
No es sólo una palabra.
Es una dirección.
¿Es la forma en que eliges regresar a ti cada vez?
Que el ruido exterior intente.
Alejarte de tu centro.
Ahora di en tu interior hoy elijo caminar con calma.
No permitiré que la prisa decida por mí.
Hoy escucharé mi voz interior.
Me daré tiempo para respirar antes de reaccionar.
Hoy recordaré que no todos mis pensamientos son la verdad.
Puedo observarlos y dejarlos pasar.
Hoy no alimentaré historias que me hagan daño.
Elegiré pensamientos que me ayuden a crecer.
Imagina ahora que tu mente es un cielo amplio.
Cielo azul.
Los pensamientos son nubes.
Que aparecen y desaparecen en ese cielo.
Algunas son ligeras.
Otras parecen oscuras y pesadas.
Pero ninguna nube permanece para siempre.
El cielo no persigue las nubes.
Ni intentar tenerlas.
Sólo les permite pasar.
Tú eres.
Ese cielo.
Y siempre lo ha sido.
Eres mucho más grande que cualquier preocupación que aparezca en tu mente.
Eres el espacio que puede observarla.
Eres la conciencia tranquila.
Permanece detrás del ruido.
¿Respira ahora?
Profundamente.
Y ahora mientras exhalas deja que se aleje una preocupación.
No necesitas ponerle nombre.
Imagínala alejándose como una nube empujada.
Suavemente por el viento.
Observa cómo se hace más pequeña.
Cómo pierde fuerza.
Como termina desapareciendo en la distancia.
Ahora repite.
Hoy no cargaré con problemas que todavía no existan.
Hoy viviré cada momento cuando llegue.
Tendré la fuerza necesaria?
Para aquello que deba afrontar.
Y también tendré permiso para disfrutar.
De lo bueno.
Porque hoy no sólo pueden ocurrir dificultades.
También pueden llegar noticias agradables.
Encuentros inesperados.
Pequeñas respuestas.
Instantes de belleza que todavía no conoces.
Deja una puerta abierta para la sorpresa.
Deja una ventana abierta para la alegría.
No decidas al comenzar la mañana que este será un día difícil.
Permite que el día se revele ante ti.
Paso a paso.
Respira una vez más.
Inhala la posibilidad de algo nuevo.
Exhala las antiguas expectativas.
Inhala confianza.
Exhala control.
Inhala vida.
Y al exhalar.
Susurra dentro de ti?
Estoy dispuesto,
Dispuesta a recibir este día.
Siente como estas palabras.
Van descendiendo dentro de ti.
Como gotas de lluvia sobre una tierra.
Que lleva tiempo esperando.
No tienes que apresurar el cambio.
¿Las semillas no se abren de inmediato?
Cuando reciben la luz.
Primero descansan bajo la tierra.
Después en silencio.
.
.
Comienzan a transformarse.
También dentro de ti hay algo nuevo.
Que están haciendo.
Tal vez todavía no puedas verlo.
Tal vez aún no sepas ponerle un nombre.
Pero puedes confiar en que cada pensamiento amable cada respiración consciente.
Y cada decisión tomada desde el amor.
Están preparando un nuevo camino.
Lleva ahora una mano hacia el corazón.
Siente su movimiento.
Ese latido te recuerda que la vida.
.
.
Continúa eligiendo.
Una y otra vez.
A pesar del cansancio.
A pesar de las dudas.
A pesar de todas las ocasiones en las que pensaste.
Que estabas perdido,
Perdida.
Sigues aquí.
Y mientras sigas aquí.
Siempre habrá una nueva posibilidad.
Repite lentamente.
Estoy abierto a la vida.
Estoy abierto al amor.
Estoy abierto a recibir aquello que sea bueno para mí.
Hoy no perseguiré lo que necesita alejarse.
Hoy no forzaré las puertas que deben permanecer cerradas.
¿confiaré en que es lo que me corresponde?
Encontrará el modo de llegar hasta mí.
¿y tendré el valor de caminar hacia ello?
Cuando aparezca.
Imagina ahora.
¿Te encuentras delante de un río iluminado?
Por la primera luz de la mañana.
El agua avanza sin detenerse.
No intenta regresar al lugar.
Por el que ya pasó?
No se pregunta constantemente.
Que encontrará más adelante.
Simplemente fluye.
Permite que tu vida también fluya hoy.
No regreses una y otra vez.
A conversaciones que ya terminaron.
No revivas errores.
Que ya te enseñaron lo que necesitabas aprender.
No intentes retener aquello que es la vida.
Está tratando de liberar.
Hoy puedes avanzar un poco más ligero.
Respira.
Profundamente.
Y al exhalar.
¿Imagina que depositas en ese río?
Todo aquello que ya no deseas cargar.
La preocupación.
La necesidad de agradar a todos.
¿El miedo a equivocarte?
¿Observa cómo el agua se lo lleva suavemente.
Y ahora repite.
Me perdono.
Me libero.
Me permito comenzar de nuevo.
Confío en el ritmo de mi vida.
NOVOITARDE Estoy exactamente donde necesito estar.
Para dar mi siguiente paso.
Siente.
Como la mañana despierta también en tu cuerpo.
Mueve los dedos de las manos.
Mueve los pies.
Estira tus brazos.
Y permite que una nueva energía Recorra cada parte de ti.
Antes de abrir los ojos.
Recuerda la palabra que elegiste y repetiste tres veces.
Repítela una vez más.
Haz de ella tu refugio durante este día.
Cuando aparezca la prisa.
Vuelve a esa palabra.
Cuando surge el miedo vuelve a tu respiración.
Cuando olvides tu valor.
Vuelve a tu corazón.
Hoy camino en paz.
Hoy confío en mí.
Hoy permito que la vida me sorprenda.
Estoy preparado para recibir lo bueno.
Estoy preparado para vivir este día.
Ahora poco a poco.
Abre los ojos.
Y permite que la luz de la mañana entre en ellos.
Con tranquilidad.
Como que comienza una nueva historia.
Que hoy encuentres calma en medio del ruido.
Que reconozcas el amor en los pequeños detalles.
Y que al finalizar el día.
.
.
¿Puedas mirar atrás?
Y descubrir que la vida te regaló algo hermoso que esta mañana todavía.
No podías imaginar.
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