
Bondad Contigo Mismo
Es fácil ser duros con nosotos mismos: tendemos a hacerlo mucho, mucho más de lo que pensamos. Pero, ¿y si hubiera una mejor manera? Cuando reconocemos nuestra propia bondad y cuando nos perdonamos, aceptamos nuestros defectos percibidos y nos mostramos amables, estamos practicando la autocompasión. Parece díficil pero con las técnicas adecuadas, podemos aprender a convertirlo en un hábito que se mantiene. Para comenzar, te invito a escuchar esta meditación.
Transcripción
Gracias por permitir que mi voz te llene esta meditación.
Siéntate cómodamente,
Revisa que tu espalda esté recta,
Tus hombros relajados,
Acomoda tus manos sobre tus piernas y haz una respiración profunda,
Inhalando y exhalando por la nariz.
Cierra los ojos o baja tu mirada.
Respira naturalmente y ponte en conexión con tu cuerpo.
Siente tu postura,
El contacto de tus caderas con el asiento de la silla,
Tus pies sobre el suelo,
La sensación de frío o calor en tus manos.
Nuevamente vas a respirar lento y profundo,
Inhalando y exhalando por la nariz por un par de veces más.
Inhala,
Exhala,
Inhala,
Exhala.
Continúa respirando lento y profundo,
Notando como el aire entra y sale por tu nariz.
Si tu mente comienza a divagar,
Nótalo y gentilmente,
Sin juzgarte,
Vuelve tu atención a la respiración,
Notando como inhalas y exhalas por la nariz.
Continúa respirando,
Inhalando y exhalando por la nariz por un par de veces más.
Para iniciar con esta práctica de bondad amorosa hacia uno mismo,
Comenzarás por reconocer tu propia bondad.
Trae a tu mente las cosas buenas que has hecho de corazón.
No tiene que ser algo grande,
Porque los detalles también cuentan.
Quizá le diste el paso a alguien,
Escuchaste y diste aliento a un amigo,
Diste las gracias,
Ayudaste a alguien que lo necesitaba o compartiste algo.
Simplemente trae a tu mente sus recuerdos,
Aprécialos y también reconoce la bondad que todos compartimos.
Ahora repite en silencio frases que reflejen lo que más deseas para ti.
Algunas frases podrían ser Puedo vivir sintiéndome seguro Puedo tener paz y calma Puedo estar saludable O quizá otro tipo de frases como Soy libre de dejar de lado los juicios de los demás Es seguro para mí mostrarme amabilidad conmigo mismo Me perdono y acepto mis defectos porque nadie es perfecto No soy la primera persona que se siente así y no seré la última,
Pero estoy creciendo y aprendiendo.
Por un par de veces más repite las frases que tú quieras con suficiente espacio y silencio entre ellas para que te permita sentirlas en el cuerpo.
Dirige tu atención a una frase a la vez.
No tienes que decir las frases perfectamente,
Eso también está bien.
Recuerda,
Cada vez que notes que tu atención se ha desviado,
Sé amable contigo y deja de lado la distracción.
Vuelve a repetir las frases sin juzgarte.
Deja ir las frases y ahora visualízate en el centro de un círculo de personas que han sido especialmente amables contigo o que te han inspirado por su bondad.
Visualízate dentro de ese círculo rodeado de esas personas.
Quizá los hayas conocido o hayas leído sobre ellos.
Tal vez viven ahora o tal vez no,
O han existido históricamente o incluso míticamente.
Mientras te visualizas en el centro del círculo rodeado de estas personas que no te juzgan,
Nuevamente,
Por un par de veces más,
Repite suavemente las frases de bondad para ti.
No tienen que ser frases perfectas,
Simplemente es algo que deseas para ti.
Deja ir la visualización y simplemente continúa repitiendo las frases durante un par de veces más.
Cada vez que repites las frases estás transformando tu antigua relación contigo mismo y estás avanzando,
Sostenido por la fuerza de tu propia bondad.
Continúa repitiendo las frases.
Para cerrar esta meditación,
Toma tres respiraciones lentas y profundas por la nariz.
Inhala,
Exhala.
Inhala,
Exhala.
Por última vez,
Inhala,
Exhala.
Hemos terminado la práctica.
Un abrazo.
Conoce a tu maestro
4.5 (61)
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