
Meditacuento: Ir Más Rápido
Marvin es una pequeña oruga que se frustra por moverse tan lento. Mientras observa a otros insectos correr, saltar y volar, descubrirá que su cuerpo tiene un ritmo y un propósito especial. Un meditacuento infantil sobre la paciencia, la naturaleza y la maravillosa transformación que ocurre cuando aprendemos a confiar en nuestro propio proceso.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Meditas Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener la espaldita derecha,
Que los hombros se alejen de las orejas,
Brazos y piernas que estén sueltos y relajados y en la que puedas ir cerrando los ojitos.
Vamos a comenzar a sentir cómo está nuestro cuerpo el día de hoy,
Tomando el aire por la nariz,
Sacando el aire por la nariz.
Toma el aire y haz que la salida del aire sea más larga.
Una vez más toma el aire y saca el aire despacio.
Comienza a imaginar que te encuentras acostada o acostado sobre una nube.
Siente lo blandito y esponjoso de la nube.
Y el peso de tu cuerpo te va hundiendo despacio entre la nube.
Sientes tus piernas,
Tus pies,
Tus caderas,
Todas metidas dentro de la nube.
Es una sensación de calma y seguridad.
Todo está pachoncito y suave.
Y también todo tu tronco,
Tu espalda y tu pecho están sumergidos sobre esa nube.
Los brazos,
Los codos,
Las muñecas y los dedos de las manos también están sumergidas en la nube.
Todo se siente suave,
Pachoncito,
Cómodo,
Como si te estuvieran dando un gran abrazo.
Y también tu cara,
Tu cabeza,
Todo el rostro está sumergido en la nube.
Y respiras con total calma y tranquilidad,
Sintiéndote protegida,
Protegido por la nube.
Arrullado por ese movimiento de la nube que va despacio con el viento,
Totalmente en calma.
Siente que el cuerpo se relaja por completo.
Y se va volviendo uno con la nube.
Te sientes ligero.
Vas moviéndote con el viento por el cielo.
Sientes que todo está en paz,
En calma.
Y la nube pasa debajo de un gran arco iris.
Y todos sus colores te bañan,
Te llenan de vida,
De amor.
Imagina cómo llega el color rojo,
El naranja,
El amarillo,
El verde,
El azul,
El morado.
Todos los colores pasan a acariciarte.
Van desde la punta de los dedos hasta la cabeza.
Ayudándote a soltar cualquier cosa que no necesites.
A relajarte por completo,
A quitar cualquier tensión o dolor.
Y la nube en la que estás va regresando despacio a tu habitación.
Y vas sintiendo cómo se va disolviendo.
Cómo lentamente vas volviendo a tu cuerpo,
Tus pies,
Tus piernas.
Tu tronco,
Los brazos,
Las manos,
El cuello y la cabeza.
La nube ha desaparecido por completo.
Pero la sensación de calma y tranquilidad sigue en tu corazón.
La sensación de paz que te dieron todos los colores del arco iris siguen contigo.
Conserva esta sensación,
La quietud del cuerpo.
Mantén los ojos cerrados.
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditacuento se llama Ir Más Rápido.
En una hoja verde y suave de un árbol de un gran jardín vivía una pequeña oruga llamada Marvin.
Marvin era curioso,
Inteligente,
Pero también muy,
Muy ansioso.
Todas las mañanas despertaba con un pensamiento en su cabecita.
Hoy sí me moveré más rápido.
Pero cuando empezaba a avanzar ocurría lo mismo de siempre.
Primero levantaba la parte de adelante de su cuerpo.
Luego se estiraba un poquito y después juntaba la parte de atrás.
Y así,
Encoger,
Estirar,
Encoger,
Estirar.
Avanzaba muy,
Muy despacio.
Marvin suspiraba.
Esto es desesperante.
Las arañas corren,
Los grillos saltan,
Las moscas vuelan y yo,
Yo solo me arrastro,
Decía con angustia.
Mira qué rápido voy,
Dijo la araña.
Tengo ocho patas y pasó corriendo.
Marvin miró su cuerpo,
Largo y blandito.
Yo también tengo muchas patas,
Pero ninguna me hace rápido,
Pensó.
Siguió caminando y más tarde se encontró con un grillo.
Crí,
Crí,
Crí,
Crí.
Hola Marvin,
Dijo saltando.
Marvin lo miró con envidia.
Ojalá yo pudiera saltar.
El grillo se rió.
Cada cuerpo tiene su forma de moverse,
Dijo y saltándose fue.
Marvin no estaba convencido.
Un poco después pasó una mosca volando.
Qué maravilla,
Dijo Marvin.
Volar,
Eso sí que sería divertido.
La mosca se dio una vuelta en el aire.
Bueno,
Yo tengo alas,
Le dijo a Marvin.
Y él suspiró otra vez.
Yo solo tengo esto.
Mirando su cuerpo,
Gordito y largo.
Entonces,
Desde una rama cercana,
Una vieja mariposa,
Que había observado todo el día a Marvin,
Decidió acercarse.
Marvin,
Dijo una voz suave.
¿Sabes por qué te mueves así?
Marvin negó con la cabeza.
Porque eres una oruga.
Eso ya lo sé,
Dijo Marvin.
Entonces,
La mariposa sonrió.
Pero es que tal vez no sabes cómo funciona tu cuerpo.
Marvin entonces se sentó para escuchar.
Las orugas tienen un cuerpo muy especial,
Explicó la mariposa.
Tienen tres pares de patas cerca a la cabeza,
Como los insectos.
Pero además,
Tienen unas patitas suaves en la barriga llamadas propatas.
Entonces Marvin miró su pancita.
¡Ah,
Estas!
Sí,
Esas patitas se agarran a las hojas.
Primero te sostienes de adelante,
Luego acercas la parte de atrás,
Y después vuelves a estirar el cuerpo.
Entonces,
La mariposa trató de imitarlo.
Por eso es que avanzas encogiéndote y estirándote.
No es un error.
Es exactamente la forma en la que se mueven las orugas.
Entonces Marvin se quedó pensando.
Entonces,
¿no es que yo estoy mal hecho?
Para nada,
Dijo la mariposa.
Tu cuerpo está diseñado para algo muy importante.
¿Para qué?
Para crecer mucho.
Entonces Marvin levantó las antenitas.
¿Crecer?
Sí,
Dijo la mariposa.
Las orugas comen hojas,
Muchas hojas.
Así guardan energía para una de las transformaciones más increíbles de la naturaleza.
Entonces Marvin abrió mucho los ojos.
¿Transformación?
La mariposa se acercó un poco más.
Un día,
Cuando hayas crecido lo suficiente,
Sentirás ganas de quedarte quieto en una rama.
¿Quedarme quieto?
Marvin dijo sorprendido.
Sí,
Continuó la mariposa.
Entonces formarás una crisálida.
¿Una qué?
Preguntó Marvin confundido.
Una especie de casita que tu cuerpo crea alrededor de ti.
Y dentro de ella ocurrirá algo extraordinario.
Marvin estaba fascinado escuchando.
Dentro de la crisálida,
Continuó la mariposa,
Tu cuerpo cambiará.
Algunas partes se van a reorganizar y otras se transforman.
Y poco a poco aparecerán alas.
¿Alas?
Sí,
Alas,
Dijo la mariposa.
¿Como las de la mosca?
Preguntó Marvin.
Más grandes y más hermosas.
¿Pero cómo con mi cuerpo gordito soy lento?
La mariposa sonrió.
Por ahora.
El viento movió suavemente las hojas de los árboles.
Y Marvin siguió avanzando,
Encoger,
Estirar,
Encoger,
Estirar.
Pero esta vez no parecía tan frustrado.
Y mientras avanzaba,
Pensaba.
Tal vez yo no necesito correr como una araña.
Ni saltar como un grillo.
Ni volar como una bosca.
Tal vez solo necesito seguir siendo una oruga.
Por ahora.
Y así,
Con cada hoja que comía y cada pequeño paso que daba,
Marvin se acercaba,
Sin saberlo,
A uno de los cambios más maravillosos del mundo.
Porque a veces,
Lo que hoy parece lento,
Es solo el comienzo de algo que algún día podrá volar.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Espero que te haya gustado tanto como a mí.
Y que te puedas sentir asombrado,
Igual que Marvin,
Con las transformaciones de la naturaleza.
Cuéntame si tú ya sabías este proceso tan hermoso que hacen las orugas.
Pero también es una invitación para reconocer lo valioso de nuestro cuerpo.
Lo valioso de cada paso que damos.
Y de saber esperar.
Recuerda que primero empezamos gateando,
Antes de caminar y luego correr.
Y así sucede con todas las cosas en la vida.
Con todos los aprendizajes que tenemos,
Que son pasito a pasito.
Yo deseo que por este momento,
Tú te puedas ir a dormir feliz,
Soñando en que todos los pasitos que dan hoy,
Algún día se convertirán en grandes eventos,
Como los de Marvin,
Que algún día se transformará en mariposa.
Y por supuesto,
Deseo que hoy tengas dulces sueños.
Conoce a tu maestro
5.0 (10)
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