
El gato soñador
¡Hola! bienvenido a otro capĂtulo de los meditacuentos, el dĂa de hoy te traigo un cuento el gato soñador escrito por Maria Bautista. Una mágica historia que nos invita a soñar y creer en nosotros y en todo lo que podemos lograr. Espero que lo disfrutes, gracias por meditar conmigo Un abrazo
TranscripciĂłn
Hola,
Bienvenida a otro meditacuento.
Este es un espacio para ti,
AsĂ que ponte cĂłmodo,
Sentado o acostado como tu cuerpo te lo pida.
No cruces brazos ni piernas.
Toma profundamente el aire por tu nariz,
Sintiendo cĂłmo se infla tu estĂłmago,
Y deja que el aire salga lentamente por tu boca.
Toma nuevamente el aire por la nariz y deja que salga por tu boca.
Siente cĂłmo en esa exhalaciĂłn o cada vez que sacas el aire,
Se relaja todo tu cuerpo,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Cierra los ojos y disfruta de esta historia.
El gato soñador.
HabĂa una vez un pueblo pequeño,
Con casadas de piedra,
Calles retorcidas y muchos,
Muchos,
Pero muchos gatos.
Los gatos vivĂan allĂ,
Muy felices,
De casa en casa durante el dĂa,
De tejado en tejado durante la noche.
La convivencia entre las personas y los gatos era perfecta.
Los humanos les dejaban campar a sus anchas por sus casas,
Los acariciaban,
Les tocaban sus lomitos y les daban de comer.
A cambio,
Los felinos perseguĂan a todos los ratones,
Cuando estos trataban de invadir las casas de las personas,
Y les regalaban su compañĂa en las tardes de lluvia.
No habĂan quejas,
Hasta que un dĂa llegĂł MisifĂş.
Al principio,
Este gato de pelaje blanco y largos,
Largos bigotes hizo exactamente lo mismo que el resto.
ComenzĂł a merodear los tejados,
Luego empezĂł a perseguir ratones,
Se dejĂł acariciar por las tardes,
Especialmente esas en las que llovĂa mucho.
Pero pronto MisifĂş se aburriĂł.
ComenzĂł a cansarle a hacer siempre lo mismo.
Se comenzĂł a cansar de que la vida gatuna en aquel pueblo de piedra se limitara a esa rutina,
Y decidiĂł dejar de salir a la calle a cazar ratones.
ComenzĂł a pasarse las noches mirando a la luna.
Te vas a quedar tonto de mirarla,
Le decĂan sus amigos,
Pero MisifĂş no querĂa escucharlos.
No era la luna la que lo tenĂa enganchado,
Sino aquel aire de magia que tenĂan las noches en los que su luz invadĂa todos los rincones.
¿No ves que no conseguirás nada?
¿Para qué más la miras?
La luna no bajará a estar contigo,
Le decĂan los demás gatos.
Pero MisifĂş no querĂa que ella viniera a hacerle compañĂa.
A Ă©l le valĂa consentir la dulzura con la que impregnaba el cielo cuando brillaba con todo su esplendor.
Porque aunque nadie parecĂa entenderlo,
Al gato MisifĂş le gustaba lo que esa luna redonda y plateada le hacĂa sentir,
Lo que le hacĂa pensar,
Lo que le hacĂa soñar.
Mira la luna,
Es grande,
Brillante y está tan lejos.
¿No podremos llegar nosotros hasta donde está ella?
ÂżNo podremos salir de aquĂ,
Ir más allá?
PreguntĂł MisifĂş a su amiga Ranina.
Ranina se estiraba con elegancia y le lanzaba un gruñido.
¡Miu!
Hay que ver,
MisifĂş,
Cuántos pájaros tienes en la cabeza.
Pero MisifĂş no tenĂa pájaros,
Sino que tenĂa muchos sueños y querĂa cumplirlos todos.
TendrĂamos que viajar,
Conocer otros lugares,
Perseguir otros animales y otras vidas.
ÂżEs que nuestra existencia va a ser sĂłlo esto?
Se preguntaba MisifĂş.
Muy pronto los gatos de aquel pueblo dejaron de hacerle caso.
Hasta su amiga Ranina se cansĂł de escucharlo suspirar.
Tal vez por esto,
Tal vez porque la luna le dio la clave,
El gato MisifĂş desapareciĂł un dĂa del pueblo de piedra.
Nadie consiguiĂł encontrarle.
Se ha marchado en busca de sus sueños.
¿Habrá llegado hasta la luna?
Se preguntaba con curiosidad su amiga Ranina.
Nunca más se supo del gato Misifú,
Pero algunas noches de luna llena hay quien mira hacia el cielo y puede distinguir entre las manchas oscuras de la luna unos bigotes muy alargados.
No todos pueden verlo,
Sólo los soñadores son capaces.
ÂżEres tĂş capaz?
Este cuento nos enseña el poder de los sueños y cómo hay que perseguirlos con toda nuestra fuerza.
Asà que atrévete desde hoy a soñar eso que quieres hacer mañana y ya sabes que si lo puedes soñar lo puedes crear.
Y hasta aquĂ este cuento de hoy.
Espero que lo hayas disfrutado y nos vemos en un prĂłximo Medita Cuento.
Conoce a tu maestro
4.8 (90)
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