
Barrido Corporal
Éste es el Barrido Corporal incluido en el Programa de Meditación: Calma y Plenitud. El Barrido Corporal es una técnica muy potente para establecerse en la Consciencia Plena. Es una de las prácticas con más peso en los programas de mindfulness, siendo reconocida por algunos meditadores como la práctica genuina de meditación que transmitió Gautama el Buda. Consiste en prestar atención a las diferentes partes del cuerpo experimentando las sensaciones que emanan de éstas hasta cubrirlo completamente. Con la práctica se puede llegar a sentir el flujo libre de una sensación muy sutil y uniforme por todo el cuerpo.
Transcripción
Siendo consciente de tus movimientos,
Acomódate en tu postura de meditación.
Una vez inmóvil,
Percibe cómo tu mente también tiende a quietarse.
Toma conciencia de la respiración y observa el efecto que tiene en tu cuerpo.
Quizás notas un agradable vaivén en el pecho y el vientre,
Hinchándose con cada inspiración y desinflándose con cada exhalación.
Percibe el efecto de la gravedad en tu cuerpo y abandónate al flujo constante de la experiencia.
Vamos a comenzar enfocándonos sobre los dedos del pie izquierdo.
Respiramos a través de ellos,
Cubriéndolos con nuestras respiraciones.
Avanzamos por la planta del pie,
Cubriéndola con nuestra atención y respirando a través de ella.
Pasamos al talón.
Podemos sentir cualquier tipo de sensación.
Bien puede ser calor,
Frío,
El roce de la ropa,
Picor,
Hormigueo o cualquier otra.
Si no sentimos nada,
También esto es una sensación.
No buscamos ninguna en concreto,
Simplemente la conciencia de nuestra percepción.
Continuamos a lo largo del empeine,
Hasta cubrir el pie izquierdo por completo.
Avanzamos hacia el tobillo y continuaremos hasta cubrir la espinilla y el gemelo izquierdo.
A continuación,
Posamos nuestra atención sobre la rodilla.
Con cada respiración vamos alumbrando esta articulación,
Hasta que la hayamos cubierto completamente.
Ascendemos hacia el muslo y vamos cubriendo toda su superficie con nuestra atención.
A continuación,
Nos centramos en la totalidad de la pierna izquierda.
Respira a través de ella.
Puedes sentir sensaciones muy sutiles,
O quizás no sientes nada.
Sea cual sea tu experiencia,
Es la adecuada.
Pasamos nuestra atención a los dedos del pie derecho y comenzamos a respirar a través de ellos,
Con total apertura a las impresiones que nos producen.
Quizás podemos diferenciar los dedos,
O al menos el dedo gordo de los demás.
Continuamos desplegando nuestra atención por la planta del pie,
Hasta cubrir el talón derecho.
Finalmente,
Percibe el empeine con ayuda de tu respiración,
Hasta cubrir el pie derecho por completo.
Posa tu atención sobre el tobillo,
Para luego continuar cubriendo la espinilla y el gemelo derecho con tu consciencia.
Avanza ahora por la rodilla.
Finalmente,
Explora el muslo derecho,
Cubriéndolo con ayuda de tus respiraciones.
Expande tu atención incluyendo la totalidad de la pierna derecha.
Integra también la pierna izquierda.
Nota cómo tu respiración te ayuda a percibir con nitidez tus extremidades inferiores.
Posamos ahora nuestra atención sobre las nalgas,
Experimentando el contacto de éstas con la superficie que las sostiene.
Llevamos la respiración a la zona genital y las caderas.
Es posible que puedas percibir sensaciones cada vez más sutiles.
Dale la bienvenida a las diferentes sensaciones que van surgiendo a cada momento.
Enfócate en la zona lumbar.
Explora minuciosamente toda la zona baja de la espalda.
Continúa avanzando por la zona dorsal.
Percibe las sensaciones de cada punto de la zona superior de la espalda.
Nota tu respiración en la zona del abdomen.
Respira a través de éste hasta cubrirlo completamente.
Quizás notes calor,
El roce de la ropa o percepciones más profundas y sutiles.
Una vez cubierta la zona abdominal,
Trasladamos nuestra atención hacia la zona pectoral,
Recorriendo la caja torácica.
Quizás puedes notar el latido del corazón,
El centro de nuestro pecho es un lugar relacionado con nuestra verdadera capacidad de amar.
Percibe la gratitud y el gozo que residen en el centro de tu pecho.
Una vez cubierto todo el pecho,
Respiramos a través del tronco al completo,
Saboreando la sensación que se desprende de esta zona.
Y si detectamos zonas en blanco,
Procuramos integrarlas de nuevo con ayuda de nuestra respiración.
Seguimos con la determinación de vivenciar este barrido en toda su plenitud.
Desliza tu atención hacia los dedos de la mano izquierda y percibe las yemas de los diferentes dedos.
Continuamos explorando la palma de la mano.
Respira a través del dorso de la mano izquierda,
Incluyendo las uñas.
Una vez cubierta la mano izquierda en su totalidad,
Desliza tu atención hacia la muñeca.
Asciende por el antebrazo,
Cubriéndolo con tu respiración,
Dándole la bienvenida a las sensaciones que percibes a cada momento a lo largo de esta zona.
Continúa alumbrando con la luz de tu conciencia las diferentes zonas del codo y el brazo,
Hasta completar el hombro izquierdo.
Una vez que hayas recorrido el brazo izquierdo,
Observa si puedes abarcar sus sensaciones como un todo.
Deslizamos nuestra atención hacia los dedos de la mano derecha.
Comenzamos percibiendo las yemas de cada dedo y continuamos respirando a través de la palma.
A continuación,
Barremos el dorso de la mano y las uñas.
Cubierta la mano derecha al completo,
Posamos nuestra atención en la muñeca,
Respirando a través de ella.
Asciende por el antebrazo,
Bárrelo con tus respiraciones,
Prestando una atención relajada a las sensaciones que percibes a cada momento a lo largo de esta zona.
Continúa descubriendo las sensaciones que se generan a lo largo y ancho del codo,
Brazo y hombro derechos.
Una vez que hayas recorrido el brazo derecho,
Observa si puedes abarcar sus sensaciones como un todo.
Incluye ahora en tu conciencia el tronco y el brazo izquierdo.
Vivencia todo el resto del cuerpo hasta los pies.
Percibe la armonía que desprende tu cuerpo,
Desde tus hombros hasta los dedos de los pies.
Si hay alguna zona en blanco,
Procura cubrirla respirando a través de ella,
Promoviendo una percepción aguda y penetrante.
Continúa esta meditación con total fluidez y calma,
Disfrutando de tu rol de observador en la distancia.
Enfócate ahora en el cuello.
Rodéalo con tu respiración.
Avanza hacia las sensaciones que se desprenden de la barbilla.
Afloja tu mandíbula al tiempo que experimentas las sensaciones que emanan de ella.
Adéntrate ahora en tu boca.
Percibe tus dientes.
Siente tu lengua,
Dejando que ésta ocupe todo el espacio que necesite.
Siente tu paladar.
Respira a través de toda la cavidad bucal.
Es posible que percibas sensaciones muy sutiles,
Que normalmente te pasan desapercibidas.
Continúa explorando tus labios.
Enfócate ahora en la nariz y expande tu atención paulatinamente hacia los mofletes.
Continúa cubriendo las sienes,
La frente y las orejas.
Barre ahora la cuenca de los ojos,
Los párpados y los propios ojos.
Partiendo de las respiraciones a través de los ojos,
Haz que tu foco se vaya ampliando hasta abarcar toda la cara.
Permite que cada respiración limpie y refresque tu rostro.
Por último,
Deslizamos nuestra atención hacia la zona del cuero cabelludo y vamos respirando a través de ella,
Zona por zona,
Hasta que la cubrimos completamente.
Respira a través de toda la cabeza,
Facilitando que la calma se establezca un poco más en ti.
Con las próximas respiraciones vas incluyendo el cuello,
El tronco y las extremidades superiores.
Finalmente,
Disfruta de una respiración a través de todo tu cuerpo,
Desde la cabeza hasta los pies.
El aire penetra por toda la superficie de tu cuerpo y se difumina hacia todos lados,
Sensibilizando las zonas que pudieran estar en blanco.
Quizás percibes una sensación agradable y uniforme a través de todo el cuerpo.
Nos percibimos como una unidad,
En el ámbito corporal y con nuestro entorno.
Permanece unos segundos más en el estado en el que estás.
Familiarízate con él.
Codifícalo.
Aceptando este momento tal y como es,
En toda su plenitud,
Ve abriendo los ojos.
Mantente abierta,
Abierto a la estimulación visual y a los suaves movimientos que vas realizando.
Deseo que estés un poco más cerca de tu estado original de calma y plenitud.
Recuerda que está siempre disponible para ti.
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