
Meditacuento: Sombras
¡Hola! bienvenido a otro capítulo de los meditacuentos, hoy te propongo que hablemos sobre el miedo a la oscuridad. Espero que lo disfrutes, ¡gracias por meditar conmigo! No olvides comentarme que te pareció y si te gustaría escuchar un meditacuento de algún tema en especial Un abrazo
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos.
Yo soy Cindy y me hace muy feliz que podamos estar aquí compartiendo en un nuevo capítulo para que sigamos juntos construyendo el hábito de la meditación.
Ya sabes,
Ponte cómodo o cómoda que vamos a comenzar a preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para meditar.
Deja que todo tu cuerpo descanse sobre el espacio en el que estés,
Relajando los brazos,
Relajando las piernas,
Estírate y acomódate.
Toma profundamente el aire por la nariz y siente que tu cuerpo se expande y crece como si fuera un globo que se infla.
Deja que salga el aire por la boca mientras el globo se desinfla.
Nuevamente toma el aire y permite que ese globo se llene de calma y tranquilidad.
Deja que salga el aire por la boca.
Una última vez respira profundo sintiendo como la calma y la relajación llegan a cada rincón de tu cuerpo.
Deja que salga el aire por la boca.
Todo tu cuerpo se encuentra preparado para relajarse y meditar.
Todo tu cuerpo se encuentra lleno de calma,
Desde los dedos de los pies hasta la cabeza.
Cierra los ojos,
Activa los oídos y deja volar tu imaginación.
Este cuento se llama Sombras.
Este medita cuento va dedicado especialmente para Martina y su mamá Silvana que nos escuchan desde Rosario,
Argentina.
Eran las seis de la tarde.
El sol comenzaba a despedirse y a esconderse entre las montañas,
Y a medida que se ocultaban los rayos del sol,
Aumentaba el miedo en Camila,
Porque cada noche la ida del sol solo representaba la llegada de la oscuridad.
Camila era una niña de cabello rizado y ojos oscuros que nació con miedo a la oscuridad.
No había pasado ni un solo día de su corta vida en el que el miedo no viniera a visitarla por las noches.
Ya casi se podría decir que ella y el miedo eran mejores amigos porque,
Después de tantos años juntos,
¿qué más se puede esperar?
Así pasaba cada noche.
Se iba el sol,
Llegaba la oscuridad de la mano con el miedo y acompañaban a Camila toda la noche.
Camila no conocía que era dormir tranquilamente,
Ni mucho menos que se sentía apagar la luz de la habitación sin tener que correr a esconderse bajo las cobijas.
Pero un día todo cambió.
Camila se encontraba en la escuela cuando su maestra comenzó a explicarles cómo es que funcionaba la luz.
Al principio era una explicación un poco confusa,
Pero luego la maestra tomó una linterna y comenzó a explicarles lo que sucedía cuando un objeto se atravesaba en la dirección en la que iba la luz.
Toda esa información resultaba muy emocionante hasta que… Apaguemos la luz,
Dijo la maestra.
Esas palabras bastaron para que Camila comenzara a sudar.
Su corazón se puso a toda marcha y los pelitos se le pusieron de punta.
Que no apaguen la luz,
Por favor,
Pensaba Camila mientras cruzaba los dedos.
Por fortuna,
La maestra observó en los ojos de Camila que algo no andaba bien,
Que el miedo la estaba acompañando.
Así que antes de apagar la luz,
Se acercó a ella y le preguntó qué pasaba,
Pues su cara expresaba que algo estaba mal.
Camila,
Con mucho esfuerzo y una voz muy bajita,
Le dijo,
Me da miedo la oscuridad.
La maestra,
Con sus manos amorosas,
Abrazó a Camila y la invitó a pasar al frente.
Le dio la linterna y le dijo que juntas iban a enfrentar la oscuridad.
Apagaron la luz y Camila,
Aferrada de la mano de la maestra y de la linterna,
Respiró profundo.
Cerró los ojos.
La maestra comenzó a explicar que las sombras era eso que pasaba cuando un objeto se atravesaba en la luz y le pidió a Camila que abriera los ojos.
Con mucho esfuerzo,
Fue abriendo primero uno y luego otro y observó cómo en la pared la maestra comenzaba a hacer formas de animales con sus propias manos.
Eran sombras y no daban miedo.
¿Será que se podía disfrutar de la oscuridad?
Poco a poco,
Camila,
Al igual que todos los niños del salón,
Comenzaron a jugar con sus manos y la luz,
Creando divertidas formas de animales y objetos en la pared.
Estaban jugando con la oscuridad,
Con la temida oscuridad.
Camila de repente miró al lado y vio a su amigo,
Su amigo el miedo,
Haciéndose chiquitito.
Esa misma noche,
Cuando se escondió el sol,
Por primera vez Camila estaba emocionada de que llegara la oscuridad,
Pues había encontrado una nueva forma de estar con ella,
De jugar con ella y sobre todo,
De no temerle.
Y hasta aquí el Medita Cuento de hoy.
Me encantaría saber qué te pareció esta historia y por favor déjame saber en los comentarios si tú también has sentido el miedo a la oscuridad y qué es eso que te ha funcionado.
La verdad es un miedo bastante común que todos hemos tenido,
Así que no te avergüences por sentirlo.
Siempre puedes buscar estrategias como tener una linterna cerca a tu cama,
Dormir con una luz chiquitita o incluso como esta,
Comenzar a jugar con la oscuridad.
Te invito a que intentes explorar nuevas formas de estar en la oscuridad para que se sienta cómodo y no nos de miedo.
Te mando un abrazo muy muy grande para acompañarte en esos momentos de miedo.
Recuerda que la respiración siempre es una buena compañía.
Espero que hayas disfrutado tanto de esta historia como yo.
Nos escuchamos en un próximo capítulo.
Adiós.
Conoce a tu maestro
5.0 (16)
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