
Meditacuento: Nace el Agua
Acompaña a Lía, una pequeña gotita de agua, en un viaje suave y fascinante a través del tiempo y la naturaleza. En este meditacuento, los niños descubrirán cómo el agua viaja desde el cielo hasta la tierra, pasando por nubes, lluvia, ríos y océanos, en una historia que combina imaginación, calma y aprendizaje. Narrado con un ritmo tranquilo y envolvente, este cuento invita a soltar el cuerpo, relajar la mente y dejarse llevar, como una gotita que fluye sin prisa. Ideal para antes de dormir o para momentos de pausa, este audio ayuda a los niños a conectar con la calma interior mientras exploran, de forma sutil, el ciclo del agua. Recomendado para niños a partir de 4 años.
Transcripción
Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de Los Medita Cuentos,
Donde un cuento y una meditación arrullan tu imaginación.
Pónganse cómodos y cómodas que vamos a comenzar.
Ubícate en una postura cómoda en la que puedas tener tu espaldita derecha,
El pecho libre para respirar profundo,
Aleja los hombros de las orejas,
Deja que los brazos estén sueltos y relajados a los lados igual que las piernas y cierra con mucha suavidad tus ojitos.
Comienza primero sintiendo tu respiración.
Inhala y exhala profundo por la nariz y luego deja que la respiración vaya tomando su propio ritmo.
Más suave y pausada,
Sin ninguna prisa,
Que sea como tenga que ser en estos momentos.
Comienza a imaginar que estás acostado o acostada en una gran montaña.
Sobre un pasto verde,
Frondoso y pachoncito.
Siente el olor del pasto como recorre todo tu cuerpo.
Te está sosteniendo la cabeza,
Sostiene toda tu espalda,
Los brazos,
Sostiene tus caderas y tus piernas.
Y siente que en esa hermosa montaña,
Ahí donde te encuentras acostado o acostada,
Comienza a salir el sol,
El sol de la mañana.
Es un solecito muy suave,
Cariñoso,
Un sol que te da su saludo a través de sus rayos que van abrigando tu cuerpo.
Imagina cómo se va moviendo el sol y cada vez se pone más en el firmamento a medida que va calentando todo tu cuerpo.
Hace ese recorrido imaginario desde los dedos de los pies hasta la cabeza,
Llenándote de la energía del sol.
Sigues respirando,
Sintiéndose el aire calientito,
Que llena todo tu cuerpo.
A medida que tu cuerpo se va llenando de sol,
Ves que el sol se va escondiendo también entre las montañas y empieza un atardecer.
Todo el paisaje comienza a cambiar,
Suenan los grillos con más fuerza,
Dejan de cantar las aves,
Sale la luna y las estrellas.
Y asimismo tu cuerpo que se llenó de esa vitalidad del sol,
Va entrando ahora en sintonía con la energía del sueño.
Sintiendo completamente relajado tus piernas y tus brazos,
Tu tronco,
Tu cuello,
Todo tu rostro,
Toda tu cabeza.
Sientes la energía de la luna,
La energía de la calma y el descanso.
Mantén todo tu cuerpo así,
Continúa con los ojos cerrados,
Respirando suave.
Activa los oídos y deja que vuele tu imaginación.
Este meditat cuento se llama Nace el agua.
Había una vez una pequeña gotita llamada Lía,
Resulta que Lía no siempre fue una gota.
Hace muchísimo,
Muchísimo tiempo,
Cuando la tierra aún era muy joven y muy caliente,
Lía era un vapor,
Un vapor invisible,
Ligero que flotaba en el aire.
Resulta que por aquellos días,
Grandes volcanes respiraban humo y vapor y lo mandaban al centro del cielo.
Todo estaba muy tibio,
Brillante y en constante movimiento.
Lía entonces viajaba sin forma,
Como un vapor,
Simplemente dejándose llevar por el aire.
Poco a poco empezó a cambiar y el aire empezó a ponerse un poquito más frío.
Entonces Lía comenzó a juntarse con otras partes de sí misma y se sentía un poquito más apretada,
Partes que llegaban a abrazarla y a juntarse para no despegarse.
Tanto fue así,
Se juntó con tantas partes y se abrazó tan fuerte que un día terminó redondita y brillante.
¡Soy una gota!
Exclamó muy sorprendida.
Y justo en ese instante que supo que era una gota en el cielo,
Cayó.
Cayó durante mucho tiempo,
Junto a millones y millones de gotitas como ella.
Y empezó a aparecer en las lluvias,
En lluvias que parecía que nunca fueran a terminar.
Y esas lluvias comenzaron a formar caminos,
Caminos que luego fueron grandes ríos,
Que luego fueron lagos,
Y que finalmente se juntaron para llenar el océano enorme e inmenso.
Entonces Lía allí descansó,
Siendo una gotita en medio de un mar,
En medio de un océano gigante.
Y Lía subía y bajaba con las olas,
Escuchaba el murmullo del agua y se sentía parte de algo inmensamente grande.
Resulta que así fue pasando el tiempo,
Hasta que el sol llegó a visitarla,
Y con su calor comenzó a tocarla,
Y poco a poco la hizo sentir más ligera,
Más suave,
Hasta que sin darse cuenta estaba volviendo a subir,
Volviendo a cambiar de forma.
—¡Estoy volando!
—dijo mientras volvía a convertirse en vapor.
Y subió,
Subió alto,
Alto muy alto,
A un aire fresco y tranquilo.
Y allí se encontró con otras gotitas que ahora también formaban un vapor.
Y todos esos vapores formaron una nube esponjosa que viajaba despacito,
Muy despacio por el cielo,
Siendo empujada por el viento.
Pero entonces el aire se puso más frío,
Tan frío que Lía sintió como su cuerpo empezó a tiritar y volvió a abrazarse y a unirse y a tomar forma de gota.
—¡Hola otra vez!
—le susurró a su cuerpo de gota.
Y entonces se repitió,
Y volvió y cayó.
Pero esta vez cayó sobre la cima de una montaña,
Y empezó a rodar entre las rocas,
Se deslizó entre la tierra,
Y se unió a un pequeño hilo de agua que comenzó a correr.
Ese pequeño hilo se convirtió en un río,
Y el río la llevó por una aventura llena de giros y salpicaduras,
Saltos y sonidos.
Pasó junto a los árboles,
Estuvo con peces muy curiosos,
Esquivó y chocó con unas cuantas piedras,
Pero siguió su camino sin detenerse.
Pero un día,
Un día le tocó volver a cambiar,
Pero esta vez no se convirtió en un vapor.
Llegó,
Por casualidad,
A un pequeño vaso de agua,
Y ese vaso lo tomaba un niño con ambas manos.
Y el mundo entero se quedó quieto por un segundo,
Porque Lía en silencio simplemente cambió de forma y continuó su viaje.
Y hasta aquí el meditacuento de hoy.
Deseo que te haya gustado tanto como a mí,
Y que hoy te conviertas en Lía,
En esa gotita que a través de tu respiración va cambiando de forma y viviendo las más grandes aventuras.
Una gotita que fue feliz y que ahora descansa tranquila dentro de ti.
Y que esta sea una invitación para que todos los días te dejes maravillar con todas las formas que tiene el agua que tenemos cerca de nosotros.
Y un recordatorio para que cuidemos los ríos,
Los mares,
Los lagos,
Y todas las fuentes de agua que tenemos.
Que valoremos cada gota que nos llena de vida.
Y por supuesto,
Te deseo que tengas dulces sueños.
Conoce a tu maestro
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