
Aprendiendo A Observar El Pensamiento
Vivimos gran parte de nuestra vida inmersos en pensamientos que aparecen y desaparecen sin descanso. A veces nos identificamos tanto con ellos que olvidamos algo esencial: no todo lo que pensamos define quiénes somos, ni todo pensamiento refleja la realidad tal como es. Esta meditación es una invitación a detenernos y mirar hacia dentro con una actitud serena, curiosa y compasiva. No se trata de luchar contra la mente ni de intentar vaciarla, sino de aprender a observar su movimiento natural, como quien contempla el paso de las nubes en el cielo. A través de la respiración y de la atención consciente, iremos creando un espacio interior desde el que reconocer pensamientos, emociones y recuerdos sin quedar atrapados en ellos. Poco a poco, descubrirás que detrás del ruido mental existe una presencia silenciosa y estable: la conciencia que observa. Permítete vivir esta experiencia sin expectativas, simplemente estando presente, respiración a respiración, instante a instante
Transcripción
Siéntate cómodamente y hazte consciente de tu cuerpo,
De la postura que tienes en este momento,
De tu presencia en la habitación o del lugar en el que te encuentres aquí y ahora.
Y poco a poco pon tu atención en la respiración.
Sigue la instrucción de dejar entrar en la consciencia solo a la respiración.
Percibe la rítmica cadencia de tu respiración y fíjate en ella momento a momento,
Respiración a respiración.
Al inspirar soy consciente de la inspiración.
Al expirar soy consciente de la expiración.
Al inspirar soy consciente de mi inspiración.
Al expirar soy consciente de mi expiración.
Y poco a poco te vas adentrando en la conciencia de la respiración hasta que sientas que la mente,
El cuerpo y la respiración se encuentran en esa sintonía que produce paz y serenidad,
En la que tanto la mente como el cuerpo se tranquilizan.
Poco a poco vamos a darle más libertad a la mente.
Cambiamos la instrucción inicial y le decimos a partir de ahora puedes dejar que afloren todos los pensamientos,
Todos los que se te ocurran a cada momento.
Es como si soltáramos la correa de un perro que hemos sacado a pasear y le dejamos que corretee por donde se le antoje.
Observa detenidamente y con curiosidad qué hace la mente.
Y cualquier cosa que haga estará bien,
Pero es importante observarla,
No perder detalle.
A veces la mente ante esa instrucción puede quedarse quieta y,
Paradójicamente,
Tener dificultad para generar pensamientos,
Pero probablemente no aguantará mucho el silencio inicial y pronto comenzará a producir contenido mental,
Sensaciones,
Percepciones,
Recuerdos del pasado,
Planes del futuro,
Fantasías,
Emociones como miedo,
Rabia,
Envidia o culpa.
Sigue observando.
Poco a poco notarás como se teje la tela de araña de la actividad mental ordinaria,
Eso que nos hemos acostumbrado a soportar en nuestras cabezas durante tantas horas al día.
Como si fueran fotogramas de una película,
Los pensamientos son efímeros.
Siempre tienen un inicio,
Una duración y un final.
Trata de no juzgar ese parloteo o película,
Solo observar.
Observar cómo se desarrolla y evoluciona esa narrativa interna y puedes etiquetar ese diálogo interior.
A medida que aparezca un pensamiento,
Nómbralo,
Recuerdo,
Emoción,
Pensamiento,
Preocupación.
Sigue observando.
Los pensamientos pueden asemejarse a las nubes.
Por un tiempo son capaces de ocultar al sol,
Pero siempre acaban marchándose.
El cielo se destapa y brilla la claridad.
Y a medida que observas,
Madura el hecho que tus pensamientos no son la realidad.
Aunque con frecuencia los confundas con ella y te creas esa narrativa interior,
Recuerda este hecho tan simple.
La realidad es una cosa,
Los pensamientos son otra.
Y te puedes preguntar ¿qué pensamientos tienes más arraigados y te producen confusión con la realidad?
No tienes por qué responder ahora,
Deja que esa pregunta resuene en ti.
Sigue observando,
Reforzando la idea que eres un espectador de esa película,
Claramente distinto de lo observado.
No te apegues,
No eres tú,
Tú eres algo más,
Eres la conciencia que observa.
La conciencia detrás del pensamiento.
Los pensamientos no son la realidad,
Tú no eres la mente.
Para finalizar,
Abandona los pensamientos,
Déjalos ir y vuelve a poner tu atención en la respiración y déjate llevar por su calma y su calidez.
Con la atención puesta en cada respiración,
A cada exhalación.
Conoce a tu maestro
4.9 (8)
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