
Tu Niño Interior
Esta práctica nos ayuda cultivar una relación amable y tierna con nuestro niño interior. Es una práctica que puede resultar retadora sobre todo a las personas que han sufrido abusos en la infancia. Por favor, si empiezas a experimentar emociones intensas, es mejor abandonar la práctica y ofrecerte un momento de autocuidado. Por lo además espero que disfrutéis de esta práctica profundamente sanadora.
Transcripción
Te doy una cálida bienvenida a esta práctica en la que cultivaremos una relación amable y tierna con nuestro niño interior.
De pequeñas a veces pasamos por algunas situaciones en las que quizás nos sentimos un poco solas o incluso abandonadas.
Y a veces los niños al no saber cómo interpretarlo piensan que es porque son malos.
Y a lo largo de los años esta idea de que somos malos y no merecemos ser queridos puede que nos vaya acompañando de una manera inconsciente.
Para ser realmente una persona plena y feliz deberíamos dar a entender a nuestro niño interior que es merecedor de ser querido.
Y si en algún momento se sintió solo o abandonado no es porque sea una mala persona sino que simplemente otras personas a veces actúan así.
Esta práctica puede ser un tanto retadora sobre todo para aquellas personas que quizás han sufrido abuso en la infancia.
Te invito a ir paso a paso observando en cada momento cómo te sientes.
Si ves que empiezas a sentirte mal y no puedes sostenerlo es mejor que abandones la práctica.
Te ofrezcas un momento de autocuidado.
Poco a poco busca una postura cómoda y cierra los ojos.
Empezamos como siempre tomando algunas respiraciones lentas y profundas.
Con cada exhalación dejando atrás todo lo que estabas haciendo soltando cualquier pensamiento o preocupación por lo que tienes que hacer después.
Simplemente aterrizándote en esta práctica y en el momento presente.
Si te sientes cómodo con este ritmo suave,
Profundo de tu respiración permite que te acompañe toda la práctica.
Y si no,
Deja que la respiración encuentre su ritmo natural.
Recuerda en cualquier momento puedes volver a tu respiración.
Es tu lugar seguro,
Tu refugio de paz.
Te invito a traer a tu mente imagen de algún niño a quien quizás conoces o puedes simplemente imaginarlo.
Que no seas tú mismo de pequeño,
Sino otro niño y que despierte en ti una sonrisa.
Así que sientes ternura,
Cariño.
Simplemente imagina a este niño como si estuvieras ahora mismo delante de él.
Y disfruta y saborea cualquier sensación de ternura,
Cariño.
Quizás notando alguna sensación de calor,
Placer,
Hormigueo en la región del pecho.
Y desde tu corazón dirígete a este niño con algunos deseos.
¿Qué te gustaría desearle?
Quizás diciéndole que puedas ser feliz.
Que puedas crecer sano y fuerte.
Que tengas muchos amigos.
Añadiendo cualquier otra frase que te apetezca.
Disfrutando de cualquier sensación que acompaña este momento.
Sensación de ternura,
Apertura,
Calidez.
Y ahora imagina al lado de este niño a ti mismo cuando eras pequeño.
Imagina a estos dos niños juntos.
Y desde tu corazón envíales tus deseos.
Diciéndoles quizás que podáis ser felices.
Que crezcáis sanos y fuertes.
Que tengáis muchos amigos.
Saboreando de nuevo cualquier sensación placentera.
Si notas que hay alguna resistencia,
Mira a ver si puedes simplemente permanecer con ella.
Sin rechazar,
Sin intentar huir.
Y poco a poco deja que desaparezca la imagen del primer niño.
Y quédate solo con la imagen de ti mismo cuando eras pequeño.
Si te apetece imagina que le das un abrazo.
Y le digas,
Te quiero.
A lo mejor diciéndole también,
Sé que en algunos momentos te sentiste solo.
A lo mejor incluso abandonado,
Triste.
Y quizás pensaste que eras malo y por eso te dejaron solo.
Pero no es verdad,
No eres malo.
Simplemente a veces las personas actúan así,
Sin querer.
Te deseo que puedas ser feliz.
Dejándote llevar por cualquier sensación que surja.
Añadiendo cualquier otra frase que te apetezca.
Y si sientes en estos momentos algo de tristeza.
O quizás alguna resistencia.
Mira a ver si puedes simplemente permanecer con estos sentimientos.
Dejándolos estar.
Poco a poco despídete de esta imagen.
Vuelve a tu respiración.
Inhala lento y profundo.
Exhala todo el aire si te apetece por la boca.
Y agradece por esta práctica.
Por cultivar una relación amable,
Cariñosa y tierna con tu niño interior.
Recuerda,
Como todas las prácticas.
Para poder sentir realmente sus beneficios.
No vale hacerlo solo una vez.
Es importante paciencia y repetición.
Muchas gracias.
Namaste.
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