
Neuro-Desintoxicación de Cortisol + Reparación Sist Nervioso
Esta noche no necesitas forzar el sueño. No necesitas pelear con tus pensamientos. No necesitas obligar a tu cuerpo a relajarse. Solo necesitas enviarle una señal clara, suave y profunda: ya no hay peligro ahora. Durante el día, tu sistema nervioso puede acumular tensión sin que te des cuenta. Cada preocupación, cada prisa, cada emoción contenida, cada pensamiento repetido, puede dejar una huella en el cuerpo. Y cuando llega la noche, aunque todo esté en silencio, una parte de ti puede seguir despierta. Vigilando. Anticipando. Intentando protegerte. Entonces el cortisol puede permanecer activo. Y cuando el cortisol no baja, el cuerpo no entra completamente en reparación. Pero esta noche vamos a hacer algo distinto.
Transcripción
Suavemente los ojos.
Permite que los párpados caigan sin esfuerzo.
Como si por fin pudieras dejar de mirar.
Hacia afuera.
El día ha terminado.
Las tareas pueden esperar.
Las respuestas pueden esperar.
Preocupaciones pueden esperar.
Ahora estás aquí.
Siento.
El peso de tu cuerpo sobre la cama.
La espalda sostenida.
Los hombros descansando.
Las piernas entregándose.
Alcolchón.
Los brazos sueltos.
Sin tener que sostener nada.
No corrijas demasiado el cuerpo.
Solo deja.
.
.
Que encuentre su propia forma de descanso.
Ahora inhala lentamente por la nariz.
Y exhala despacio por la boca.
Otra vez,
Y nada.
Y exhala soltando un poco más el día.
¿No necesitas saber exactamente?
Que estás soltando.
Solo permite que algo se afloje.
Algo que ya no necesitas cargar.
Esta noche.
Cada exhalación.
Es una señal para tu sistema nervioso.
Una señal que dice.
Estoy a salvo.
Ahora.
Puedo descansar ahora.
No tengo que resolver nada ahora.
Lleva tu atención?
Siente cómo se eleva al inhalar.
Como desciende.
Al exhalar.
Este movimiento lento y natural.
Le habla al cuerpo.
En un idioma que conoce bien.
Cuando el abdomen respira.
Cuerpo empieza a comprender.
Que no hay amenaza inmediata.
Y cuando el cuerpo se siente seguro,
El cortisol puede comenzar.
A descender.
No tienes que empujar el estrés fuera de ti.
No tienes que luchar contra la tensión.
¿Sólo deja de alimentarla con más control?
Respira.
Ahora imagina.
Que con cada exhalación.
.
.
Una niebla densa se disuelve dentro de ti.
Esa niebla representa la presión del día.
La exigencia.
La vigilancia.
El cansancio emocional.
Los pensamientos que se repiten.
Y al inhalar.
Entra una luz suave.
Y nala.
Imagina esa luz suave.
Es una luz azulada.
Tranquila.
Es una luz serena.
Una luz que no exige nada.
Nada de nuevo.
Y deja entrar.
Esa luz.
Una luz que solo recuerda al cuerpo.
Puede volver al equilibrio.
Exhala tensión.
Muy bien.
Ahora lleva la atención.
Al pecho.
Siente el espacio del corazón.
No intentes provocar.
Ninguna emoción especial.
Sólo siente.
El corazón ha trabajado por ti.
Todo el día.
Ha seguido latiendo incluso.
Cuando estabas preocupado.
Preocupada.
Incluso cuando tu mente no paraba.
Incluso cuando tu cuerpo Estaba cansado.
Ahora permite que el corazón recibo una señal de descanso.
Imagina que en el centro del pecho.
Se enciende una pequeña luz cálida.
Como una lámpara encendida.
En una habitación oscura.
Esa luz.
Es una presencia que no juzga.
No recuerda tus errores.
No te exige que seas diferente.
Sólo está ahí presente.
Silenciosa.
Amorosa.
Y desde esa luz tu sistema nervioso.
Empieza a reparar.
Como si dentro de ti hubiera una inteligencia profunda.
Que sabe exactamente qué hacer.
Cuando tú dejas de interferir.
El cuerpo empieza a cambiar de modo.
De alerta.
Tensión.
Te llanta.
De supervivencia.
Reparación.
Siente cómo los hombros pueden bajar.
Poco más.
La mandíbula se afloja.
La lengua descansa.
Dentro de la boca.
El entrecejo.
Se calma.
Los ojos detrás de los párpados.
Dejan de buscar.
La paz que necesitas no está lejos.
No está en otro lugar.
No está en mañana.
Debajo del ruido.
Está debajo del ruido.
La paz está.
Debajo del ruido de tu mente.
Siempre estuvo ahí.
Y esta noche.
Poco a poco.
El ruido comienza a apagarse.
Si aparece un pensamiento.
Déjalo pasar.
No lo sigas.
No lo corrijas.
No lo conviertas en una historia.
Es solo un pensamiento.
Es solo una nube.
Un pensamiento no es una orden.
Un pensamiento no es verdad completa.
Un pensamiento es solo una imagen.
Moviéndose en la mente.
Tú eres.
Algo más profundo que eso.
Tú eres el espacio tranquilo.
Donde ese pensamiento aparece.
Y desaparece.
Respira.
Con la siguiente idea.
No soy miedo.
No soy mi preocupación.
No soy la tensión de hoy.
Soy la calma que observa.
Soy la presencia que permanece.
Soy la paz que no necesita defenderse.
Muy bien.
Ahora lleva la atención a la garganta.
La garganta guarda muchas cosas.
Palabras.
Que no dijiste.
Emociones que contuviste.
Explicaciones que quisiste dar.
Cansancio que no pudiste expresar.
Pero esta noche no tienes que explicarte ante nadie.
No tienes que justificar tu descanso.
No tienes que demostrarlo.
Que mereces paz.
No tienes que ganarte.
El derecho a dormir.
El descanso se permite.
Exhala lentamente.
Y deja que la garganta sea blanda.
Como si todo lo no dicho pudiera descansar también.
Ahora siente la nuca.
La base de la cabeza.
Parte del cuerpo que muchas veces sostiene vigilancia.
Control.
Y pensamientos repetidos.
Imagina que desde la nuca desciende una corriente.
Por toda la columna.
Baja por las cervicales.
Por la parte alta de la espalda.
Por el centro de la columna.
Por la zona lumbar.
Cada vértebra recibe un mensaje.
Puedes soltar.
Puedes descansar.
Ya no tienes que protegerte.
Esta noche.
Imagina que dentro de tu sistema nervioso.
Se apagan pequeñas luces de alerta.
Una luz en la mente.
Se apaga.
Una luz en el pecho.
Se apaga.
Una luz en el abdomen.
Se apaga.
Una luz en los hombros.
Se apaga.
Y en su lugar aparece una red luminosa de calma.
Una red azul.
Y dorada.
Que recorre tu cuerpo desde la cabeza.
Hasta los pies.
Esa red representa reparación.
No una reparación forzada.
Una lucha contra ti.
Sino un regreso.
Natural al equilibrio.
Siente los brazos pesados.
Los codos sueltos.
Las muñecas blandas.
Los dedos descansando.
Tus manos no tienen que alargar.
Siente las piernas.
Muslos soltándose.
Las rodillas sin tensión.
Las pantorrillas descansando.
Los pies.
Entregándose a la cama.
Todo tu cuerpo recibe el siguiente mensaje.
Ya no hay peligro ahora.
El cortisol puede descender.
El sistema nervioso puede repararse.
La noche puede cuidar de mí.
Permite que la respiración continúe por sí sola.
Maslen.
Más suave.
Ahora ya no necesitas.
Escuchar con esfuerzo.
Puedes dejar que mis palabras pasen como una música tranquila.
Cuerpo entiende.
Tu sistema nervioso entiende.
Piénsate más profunda e entiende.
La sanación.
Ocurre cuando luchas.
Ocurre cuando dejas de luchar.
La paz no llega cuando controlas todo.
Llega cuando recuerdas.
Que no eres el miedo que aparece.
En tu mente.
Eres algo más amplio.
Más verdadero.
Y ver de esa verdad.
El cuerpo puede descansar.
Siente como te hundes un poco más en la cama.
Como si la noche te recibiera.
Como si el colchón te sostuviera con más profundidad.
Como si la vida por esta noche te dijera.
.
.
Suelto.
Ya te sostén.
Muy bien.
Permanece aquí.
Respirando.
Soltán.
Descendiendo.
El modo supervivencia comienza a apagarse.
El cuerpo entra en reparación.
La mente pierde velocidad.
Y dentro de ti.
Una calma antigua.
Empieza a despertar.
Estás a salvo.
Puedes dormir.
Puedes sanar el corazón.
No puedes dejar que esta noche.
.
.
Haga su trabajo en ti.
Ahora permite que el cuerpo descienda un poco más.
Ya no necesitas seguir la respiración.
Tanta tensión.
Ya no necesitas escuchar.
Cada palabra.
Como si tuvieras que entenderla.
Puedes dejar que mi voz sea sólo una presencia.
Un murmullo tranquilo.
Una corriente de calma.
Que acompaña tu descanso.
Su cuerpo ya ha recibido el mensaje principal de.
.
.
No hay peligro ahora.
Y cuando el cuerpo escucha esa señal,
Una y otra vez.
Algo profundo comienza a cambiar.
La mente deja de vigilar.
El pecho deja de apretarse.
Y el abdomen deja de protegerse.
Los músculos dejan de prepararse.
Para responder.
Poco a poco el sistema nervioso Empieza a reparar todo tu cuerpo.
Ahora imagina que sobre ti desciende una sensación de quietud profunda.
Como una noche tibia.
Que envuelve lentamente cada parte de tu cuerpo.
No tienes que hacer nada para recibirla.
Sólo permitir que se calma.
Te cubre.
Por completo.
Como si el descanso mismo estuviera abrazando.
Esa luz no fuerza nada.
No empuja nada.
No combate nada.
Solo ordena.
Solo calma.
Sólo recuerda.
Recuerda al cuerpo cómo era sentirse seguro.
Recuerda la mente como era.
Descansar sin defenderse.
¿Recuerda a cada célula que ya puede volver?
A su ritmo natural.
Mientras esta calma se expande.
El corte sol continúa descendiendo.
No como una lucha contra el estrés.
Sino como una consecuencia natural.
De la seguridad.
Porque cuando el cuerpo se siente seguro ya no necesita producir tanta alarma.
Cuando el cuerpo se siente seguro.
La respiración se vuelve.
.
.
Más profunda.
El corazón encuentre equilibrio.
Los pensamientos pierden fuerza.
La noche empieza a reparar.
Lo que el día desgastó.
Siente ahora la cabeza.
Imagina que dentro de tu mente se apaga lentamente una pantalla llena de imágenes.
Una preocupación.
Se apaga.
Se apaga.
Una conversación pendiente se apaga.
¿Una exigencia?
Se apaga.
Y detrás de todo eso aparece un silencio amplio.
No un silencio vacío.
Un silencio lleno de paz.
Ese silencio no tienes que crearlo.
Ya estaba ahí.
Solo estaba cubierto por pensamientos.
Ahora permite que los pensamientos pasen.
Como nubes lejanas.
No los persigas.
No los analices.
No intentes cambiarlos.
Pensamiento puede aparecer.
Y tú puedes seguir descansando.
Una emoción puede moverse.
Tú puedes seguir en paz.
Una imagen puede cruzar la mente.
Tú puedes dejarla ir.
No eres lo que pasa por tu mente.
Eres el espacio tranquilo.
Que lo observa.
Respira.
Y permite que la siguiente verdad Baje al cuerpo.
No tengo que creer cada pensamiento.
No tengo que defenderme de mi propia mente.
Puedo elegir la paz ahora.
Muy bien.
Imagina que el corazón se vuelve más luminoso.
Cada respiración.
Tal vez hubo momentos de tensión en tu día.
Tal vez hubo pensamientos difíciles.
Tal vez hubo cansancio.
Dudas o miedo.
Pero esta noche no vamos a castigarnos por nada.
Esta noche soltamos.
No porque todo haya sido perfecto.
Sino porque tu paz vale más.
Que seguir repitiendo la carga.
Permite ahora que el corazón perdón el día.
Perdono las presas.
Perdono las preocupaciones.
Perdono lo que no salió como esperaba.
Perdono incluso la dificultad.
Para descansar.
No tienes que hacerlo con esfuerzo.
¿Sólo permite que algo dentro de ti diga?
Suelto esto ahora.
Suelto es.
Ahora.
No necesito llevarlo al sueño.
Puedo descansar.
Y al soltar.
El sistema nervioso recibe una señal.
Más profundo.
La de que ya no hay guerra interna.
Ya no hay lucha contra ti.
Contra el exterior.
Ya no hay necesidad de resolverlo todo.
Antes de dormir.
El cuerpo se vuelve más pesado.
Ahora repite internamente.
O escucha.
Como si cada frase fuera una semilla.
Entrando en tu descanso.
Yo soy calma.
Conoce a tu maestro
5.0 (2)
Reseñas Recientes
More from Elías Berntsson
Meditaciones Relacionadas
Profesores Relacionados
Trusted by 36 million people. It's free.

Get the app
