
Meditación De La Mañana Comienza El Día Agradeciendo [#17]
Comienza el día con esta meditación de la mañana diseñada para calmar la mente, elevar tu energía y ayudarte a conectar con pensamientos positivos desde el momento en que despiertas. A través de la respiración consciente, la gratitud y afirmaciones de amor propio, podrás liberar la tensión, recuperar la confianza y prepararte para vivir un día más sereno, abundante y lleno de posibilidades. Regálate estos minutos antes de comenzar tus actividades y permite que la paz guíe cada uno de tus pasos.
Transcripción
Buenos días.
La mañana acaba de abrir una nueva puerta para ti.
Durante unos instantes deja fuera todo lo que vendrá después.
Las tareas pueden esperar.
Las decisiones llegarán a su debido tiempo.
Y el mundo continuará girando mientras tú vuelves serenamente a tu interior.
Siente cómo la quietud de este momento te envuelve.
Permite que los músculos de tu rostro se relajen.
Que tus hombros desciendan.
Y que el peso de tu cuerpo se entregue por completo al lugar que lo sostiene.
Ahora no tienes que llegar a ninguna parte.
No necesitas encontrar respuestas ni prepararte para lo que pueda suceder.
Este instante no te exige nada.
Simplemente.
Permite que la respiración te encuentre.
Inhala lentamente por la nariz.
Y deja que el aire llegue hasta lo más profundo de ti.
Exhala despacio.
Como si con ese aire pudieras soltar el peso de la noche.
Los pensamientos repetidos.
Cualquier emoción que todavía permanezca en tu interior.
Mientras inhalas.
Recibe la vida.
Mientras exhalas.
Deja ir lo que ya no necesitas llevar contigo.
Hoy comienza un día nuevo.
Aunque visites los mismos lugares,
Hables con las mismas personas o realices las mismas tareas.
Tú puedes contemplarlo todo desde una conciencia diferente.
Este día todavía está abierto.
Todavía no ha sido escrito.
Y tus primeros pensamientos son como samillas que depositas en la tierra de tu mente.
Por eso.
Elige ahora pensamientos amables.
Repite interiormente.
Hoy elijo tratarme con paciencia.
Hoy no necesito exigirme para sentir que valgo.
Hoy permito que la vida me sorprenda de una manera hermosa.
Hoy camino acompañado por una sabiduría que ve más allá de lo que yo puedo ver.
Siente cómo estas palabras entran en ti sin esfuerzo.
No necesitas obligarte a creerlas.
Solo permite que encuentren un pequeño espacio en tu corazón.
Quizá ayer cometiste algún error.
Tal vez te sentiste cansado,
Inseguro o desanimado.
Pero ayer ya terminó.
No necesitas castigarte para aprender.
No necesitas hablarte con dureza para cambiar.
El amor también enseña.
La paciencia también transforma.
El perdón también abre caminos.
Dí en silencio.
Me perdono por no haber sabido hacerlo mejor.
Me perdono por haber tenido miedo.
Me perdono por haber dudado de mí.
Me perdono por haber olvidado por un momento.
La luz que vive en mi interior.
Ahora imagina que una luz cálida comienza a nacer en el centro de tu pecho.
Es suave,
Silenciosa y serena.
Con cada respiración se expande un poco más.
La luz llega a tus hombros y afloja la tensión que has cargado.
Desciende por tus brazos y llega hasta tus manos.
Relaja tu abdomen.
Suaviza tu espalda.
Recorre tus piernas y alcanza tus pies.
Todo tu cuerpo recibe este mensaje.
Puedes descansar.
Estás a salvo en este instante.
No tienes que controlar cada detalle para estar protegido.
Existe una inteligencia amorosa obrando dentro de ti.
Esa inteligencia hace latir tu corazón.
Dirige tu respiración.
Y sostiene tu cuerpo incluso mientras duermes.
No tienes que recordarle lo que debe hacer.
La vida sabe vivir dentro de ti.
Y así como tu cuerpo posee una sabiduría silenciosa,
También tu camino puede revelarse paso a paso.
No necesitas conocer hoy todas las respuestas.
Solo necesitas recibir el siguiente paso.
Quizá ese paso sea una llamada.
Quizá sea una decisión sencilla.
Quizás sea descansar.
Quizás sea comenzar algo que llevas tiempo posponiendo.
Quizás sea dejar de luchar contra aquello que ya no puedes cambiar.
Repite.
No necesito ver todo el camino.
Confío en el paso que hoy se muestra ante mí.
La vida no me pide perfección.
Me pide presencia.
Estoy dispuesto a escuchar.
Estoy dispuesto a recibir.
Ahora lleva tu atención a las cosas que ya existen en tu vida.
Y que muchas veces pasan desapercibidas.
Agradece la cama que sostuvo tu cuerpo durante la noche.
Agradece el techo que te protege.
Agradece el aire que entra en tus pulmones.
Agradece el agua que podrás beber.
Agradece la luz que comienza a iluminar el mundo.
Agradece tus manos.
Que pueden tocar,
Crear y ayudar.
Agradece tus ojos.
Porque te permiten contemplar formas,
Colores y rostros.
Agradece tus oídos.
Que pueden escuchar una voz.
Una melodía.
El viento o el silencio.
Agradece tus pies que te han llevado por tantos caminos.
No necesitas sentir una gratitud perfecta.
Basta con reconocer que hay algo sosteniéndote ahora.
Tal vez atraviesas una etapa difícil.
Agradecer no significa negar lo que duele.
Significa recordar que el dolor no es lo único que existe.
También hay ayuda.
También hay belleza.
También hay pequeños milagros sucediendo sin hacer ruido.
Hay una fuerza en ti que ha superado días que parecían imposibles.
Hay una parte de ti que todavía espera.
Hay una parte de ti que todavía ama.
Hay una parte de ti que sabe que puedes comenzar de nuevo.
Coloca una mano sobre el corazón y di Gracias por este nuevo día.
Gracias por otra oportunidad.
Gracias por la vida que respira en mí.
Gracias por lo que comprendo.
Y también por aquello que todavía no comprendo.
Confío en que incluso lo que hoy parece confuso puede conducirme hacia una mayor claridad.
Respira profundamente.
Y mientras el aire entra,
Imagina que recibes paz.
Mientras el aire sale entrega la preocupación.
No necesitas llevar al futuro el peso del pasado.
Este momento es nuevo.
Y desde aquí puedes elegir de nuevo.
Permanece unos instantes respirando lentamente.
Siente que no tienes que correr para alcanzar la vida.
La vida ya está aquí.
Latiendo dentro de ti.
Invitándote a participar en este nuevo día con una mirada más serena.
Ahora piensa en las personas con las que quizá te encuentres hoy.
Puede que algunas despierten en ti alegría y ternura.
Otras tal vez.
Activen viejas heridas,
Impaciencia o temor.
No necesitas saber cómo se comportarán.
No puedes controlar sus palabras ni sus decisiones.
Pero sí puedes elegir la energía con la que te presentarás ante ellas.
Imagina que una luz de paz sale de tu corazón y viaja delante de ti.
Envía esa luz a tu hogar.
Envíala a tu lugar de trabajo.
Envíala a las calles que recorrerás.
Envíala a cada conversación,
Reunión o situación que te espere.
Repite interiormente.
Hoy llevo paz allá donde voy.
Mi presencia puede ser amable sin dejar de ser firme.
Puedo escuchar a los demás sin abandonarme a mí mismo.
Puedo decir que no cuando lo necesito.
Puedo expresar lo que siento con respeto y tranquilidad.
No necesito entrar en todas las discusiones.
No necesito demostrar que tengo razón para conservar mi paz.
Hoy elijo responder desde la calma.
Si aparece una situación difícil,
Recuerda que puedes detenerte y respirar antes de reaccionar.
Una sola respiración consciente puede abrir un espacio entre lo que sucede y la respuesta que eliges dar.
En ese espacio vive tu libertad.
No eres prisionero de tus antiguas reacciones.
No tienes que repetir siempre la misma historia.
Cada instante te ofrece la posibilidad de elegir de nuevo.
Dí en silencio.
Hoy me libero de la necesidad de controlar a los demás.
Permito que cada persona recorra su propio camino.
Me ocupo con amor de aquello que sí depende de mí.
Cuido mis pensamientos.
Cuido mis palabras.
Cuido la manera en que me trato.
Ahora piensa en tus responsabilidades.
Tal vez tengas mucho que hacer.
Quizá tu mente ya esté creando listas,
Anticipando problemas o imaginando que no tendrás tiempo suficiente.
Respira.
No necesitas hacerlo todo al mismo tiempo.
Cada tarea puede realizarse paso a paso.
Cada momento contiene únicamente lo que corresponde a ese momento.
Repite.
Tengo tiempo para lo verdaderamente importante.
Mi mente está despejada.
Mis decisiones son tranquilas y acertadas.
Las ideas adecuadas llegan a mí en el momento oportuno.
Trabajo con concentración,
Pero también respeto mis límites.
Merezco descansar.
Merezco disfrutar.
Merezco vivir sin sentir que siempre estoy llegando tarde.
Permite que estas palabras suavicen tu relación con el día.
Tu valor no depende de cuántas cosas consigas terminar.
No eres una máquina creada para producir sin descanso.
Eres un ser humano digno de amor.
Incluso cuando te detienes.
Incluso cuando dudas.
Incluso cuando necesitas comenzar de nuevo.
Coloca de nuevo tu mano sobre el corazón.
Repite.
Me acepto tal como soy en este momento.
No necesito ser perfecto para ser amado.
Estoy aprendiendo.
Estoy creciendo.
Estoy haciendo lo mejor que puedo con la conciencia que tengo hoy.
Me hablo con respeto.
Me miro con compasión.
Me apruebo.
Me acepto.
Confío en mí.
Ahora lleva tu atención hacia aquello que deseas recibir.
Salud,
Amor,
Oportunidades,
Abundancia,
Inspiración o paz.
En lugar de perseguirlo con miedo,
Imagina que abres las manos para recibirlo.
La abundancia no siempre llega de la manera que esperas.
Puede aparecer como una idea.
Una conversación.
Una puerta que se cierra a tiempo o una dirección nueva que antes no habías considerado.
De interiormente.
Estoy abierto a recibir el bien.
Merezco relaciones sanas y sinceras.
Merezco oportunidades que respeten quién soy.
Merezco prosperar haciendo aquello que aporta valor y amor.
Recibo con gratitud.
Comparto con alegría.
Confío en que lo que verdaderamente necesito encuentra el camino hacia mí.
No tienes que forzar aquello que pertenece a tu vida.
Haz tu parte con dedicación y permite que el resto se ordene a su debido tiempo.
Hoy no caminarás solo.
Una presencia amorosa te acompaña,
Incluso cuando no puedes verla.
Esa presencia no te juzga ni te abandona.
Permanece silenciosamente a tu lado.
Recordándote que,
Bajo el miedo,
Sigue existiendo la paz.
Cuando olvides esta verdad.
Vuelve a respirar.
Cuando tu mente se acelere,
Vuelve al corazón.
Cuando algo no ocurra como esperabas,
Repite.
Tal vez exista otra manera de contemplar esto.
Estoy dispuesto a recibir una visión más amorosa.
No sé para qué sirve todavía.
Pero confío en que la claridad llegará.
Respira profundamente una vez más.
Siente la energía recorriendo todo tu cuerpo.
Mueve lentamente los dedos de tus manos.
Mueve los pies.
Estira los brazos y las piernas con suavidad.
Cuando estés preparado.
Abre los ojos.
Mira este día como si fuera una puerta que se abre ante ti.
Hoy eliges la paz.
Hoy eliges respetarte.
Hoy eliges confiar.
Este es tu día.
Un día nuevo.
Un día lleno de posibilidades.
Levántate sabiendo que no necesitas tenerlo todo resuelto.
Solo necesitas dar el siguiente paso con amor.
Conoce a tu maestro
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