00:30
00:30

Otoño Y Movimiento Tu Esencia Encuentra Su Hogar

by Andrés Curcio

Actividad
Meditación
Adecuado para
Todos

En ésta sesión te propongo un descanso profundo diseñado para quienes tienen una naturaleza de movimiento rápido, un cuerpo ligero que se enfría fácilmente, una sensibilidad intensa que capta todo lo que occura a su alrededor y una creatividad desbordante. Si reconoces estas cualidades en ti y te encuentras atravesando el otoño, esta sesión de Yoga Nidra está hecha pensando específicamente en ti, para que sea tu refugio. La Medicina Ayurvédica enseña que durante el otoño tales cualidades pueden amplificarse, por lo que mi intención es ayudarte a que puedas encontrar el anclaje que necesitas sin perder tu esencia. Aún así, puedes volver a ésta práctica en cualquier momento del año en el que sientas y tengas la necesidad de contar con un acompañamiento suave y gentil guiándote de vuelta a tu esencia. Disfruté mucho creando ésta sesión para ti, espero que tú también la puedas disfrutar.

Transcripción

Te doy la bienvenida.

Soy Andrés.

Esta sesión está diseñada específicamente para ti,

Para quien tiene una mente rápida y creativa,

Un cuerpo ligero que se enfría fácilmente y una sensibilidad profunda que capta todo lo que ocurre alrededor.

Si reconoces estas cualidades en ti y te encuentras atravesando el otoño.

Esta práctica es tu refugio.

El otoño no es una estación cualquiera para ti.

Es tu estación.

El viento,

La irregularidad,

La ligereza del aire,

Todo eso que caracteriza a esta época del año,

Resuena profundamente con tu esencia.

Pero esa afinidad también trae una vulnerabilidad.

Cuando el mundo exterior se vuelve más irregular y móvil,

Tu propia naturaleza puede amplificarse hasta perder el equilibrio.

El objetivo de esta práctica.

No es corregir tu naturaleza.

Eso sería un error fundamental.

Tu sensibilidad,

Tu creatividad,

Tu capacidad de moverte con ligereza por la vida son dones.

Esta práctica está aquí para ayudarte a anclar esos dones en tierra profunda.

Para que puedas atravesar el otoño sin que el viento te desarraille.

Durante los próximos minutos vas a descansar.

Vas a enraizarte.

Y vas a recordar que tu naturaleza cuando encuentra su equilibrio es sabiduría pura.

Comencemos.

Encuentra una posición cómoda.

La postura tradicional es recostándote sobre tu espalda.

En una superficie firme que sostenga.

Puede ser en el suelo o sobre tu cama.

Con los brazos ligeramente separados del cuerpo y las palmas hacia arriba.

Los pies caen naturalmente hacia los lados,

Sin esfuerzo.

Si esta postura en algún punto no te resulta cómoda,

Ajusta lo necesario.

Puedes colocar una manta enrollada bajo las rodillas.

Una almohada bajo la cabeza.

Lo importante es que tu cuerpo pueda soltar.

Cierra los ojos.

Ahora vamos a sembrar una intención.

Una frase corta,

Positiva,

Que va a germinar en lo más profundo de tu ser.

Esta intención no es un deseo superficial.

Es una verdad presente dentro de ti.

Pero que necesita ser recordada,

Reconocida,

Honrada.

Repite mentalmente con plena convicción.

Estas palabras.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Una vez más,

Con más profundidad.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Una tercera vez sintiendo estas palabras grabándose en tu cuerpo,

En tu mente y en tu ser completo.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Muy bien,

Vamos a comenzar ahora un recorrido por el cuerpo.

No necesitas mover nada,

Solo llevar tu atención.

Tu conciencia a cada parte que menciona y al hacerlo siente el peso de esa parte de tu cuerpo,

Su conexión con el suelo y la gravedad que la sostiene.

Lleva tu atención.

Al pie derecho.

Siente el pie derecho completo.

Su peso.

El contacto con el suelo o la superficie que lo sostiene.

El talón derecho.

¿Lo sientes pesado?

Conectado y relajado.

Lleva ahora tu atención.

A la planta del pie derecho.

Ancha.

Lleva ahora tu atención a los dedos del pie derecho,

Uno por uno,

Desde el dedo gordo hasta el miñique.

Siente como se relaja.

Siente su peso.

Lleva ahora tu atención al tobillo derecho.

Siente su solidez.

Relájalo y suelta las tensiones.

La pantorrilla derecha,

Ahora los músculos de la pierna.

Pesados,

Relajados.

Subimos pasando por la rodilla.

Abandona cualquier tensión que esté allí presente.

Deja que la rodilla descanse completamente.

Sigue subiendo ahora hasta el muslo derecho.

Toda la pierna.

Desde la punta de los pies,

Pasando por la rodilla,

Hasta el muslo.

Se siente pesada y relajada.

Lleva ahora tu atención.

Al pickear.

Siente el pie izquierdo completo.

Su peso y su conexión con la Tierra.

El talón izquierdo lo sientes pesado,

Conectado y relajado.

La planta del pie izquierdo,

Ancha y firme.

Lleva ahora tu atención.

A los dedos del pie izquierdo.

Ve uno por uno desde el dedo gordo hasta el meñique.

Relájalos,

Siente su peso.

Siéntelos ahora ligeros y livianos.

Lleva ahora tu atención hacia el tobillo izquierdo.

Solio firme.

Sube con tu atención ahora hasta la pantorrilla izquierda.

Pesada,

Conectada,

Relajada.

Sube ahora hacia las rodillas izquierdas.

Suelta las tensiones aquí presentes sin esfuerzo y relaja.

Continúa subiendo con el foco de tu atención hacia el muslo izquierdo.

Haz consciente la relajación de toda la pierna.

Desde la punta de los dedos de los pies,

Del pie izquierdo,

Pasando por la rodilla.

Hasta la pierna.

Concentra ahora el foco de tu atención.

En la pelvis.

Caderas.

Del sacro.

En toda la base de tu cuerpo.

Siente como esta área descansa sobre el suelo.

¿Esta área de tu cuerpo es tu raíz?

Mueve ahora tu atención.

Hacia la parte baja de la espalda.

La zona lumbar permite que las tensiones que estén aquí presentes Se suavizan.

Que se ablande contra el suelo y se relaje.

Lleva ahora tu atención hacia la parte media de la espalda.

Entre los homóplatos.

Descansa.

No necesitas sostener nada.

Muévete ahora hacia la parte alta de la espalda.

Los hombros.

Deja que el peso de los hombros se hunda en el suelo.

Abandona cualquier tensión.

Muévete ahora hacia el abdomen.

Siente cómo se eleva suavemente con cada inhalación.

Y desciende con cada exhalación.

No controles.

Solo observa.

Mueve ahora el foco de tu atención hacia el pecho.

Hacia el área del corazón.

Amplia,

Abierta.

Y en pleno descanso.

Lleva tu atención.

Hacia el brazo derecho en su totalidad.

El hombro derecho,

¿Lo sientes pesado?

Relajado.

El brazo superior derecho,

Desde el hombro hasta el codo.

¿Se siente también pesado?

Y relajado.

El codo derecho Sientes una relajación y suavidad.

El antebrazo derecho,

Desde el codo hasta la muñeca.

También se siente relajado,

Suave.

Lleva ahora tu atención hacia la muñeca derecha.

Hace la palma de la mano derecha.

Hacia los dedos de la mano derecha.

Uno por uno,

Desde el pulgar hasta el meñique.

Todo tu brazo derecho está ahora profundamente relajado.

Chua ahora.

Tu atención.

Hacia el brazo izquierdo completo.

Haz foco.

Con tu atención.

En el hombro izquierdo.

Pesado,

Relajado.

Pon el foco de tu atención ahora.

En el brazo superior izquierdo.

Desde el hombro hasta el codo.

Siente su peso.

Suelta las cargas.

Y siente como se relaja progresivamente.

Una hora el foco de tu atención.

En el código izquierdo.

Se siente suave y relajado.

Lleva ahora la atención hacia el antebrazo izquierdo,

Desde el codo hasta la muñeca.

La muñeca izquierda la palma de la mano izquierda.

Los dedos de la mano izquierda.

Uno por uno.

Desde el pulgar hasta el meñique.

Se sienten ligeros,

Relajados.

Suaves y en calma.

Haz consciente ahora cómo tu brazo izquierdo y tu brazo derecho están ambos completamente relajados.

Lleva ahora tu atención al cuello.

La garganta.

Y suelta cualquier tensión allí presente.

El cuello no necesita sostener nada en este momento.

Subimos con nuestra atención hacia la zona del rostro.

Y comenzamos a poner el foco de nuestra atención.

En la mandíbula.

Permite que se alivianen.

Se aligera.

Que suelte cualquier tensión que pueda estar allí presente.

Lleva ahora tu atención.

Hacia los labios.

Siéntelo suave y sin tensión.

Sube hasta las mejillas.

Que están ahora relajadas.

Lleva el foco de tu atención hacia la nariz,

Hacia el puente de la nariz y hacia las fosas nasales.

Percibe,

Nota y siente la relajación completa.

Ahora tu atención se enfocará en los ojos.

Que están profundamente cerrados.

Y sin ningún esfuerzo.

Los párpados descansando.

Tu frente la sientes amplia.

Lisa.

Relajado.

El cuero cabelludo.

Desde la frente hasta la nuca.

Sientes como se relaja en su totalidad.

Todo tu cuerpo está ahora en un estado de relajación profunda.

Desde la corona de tu cabeza hasta la punta de los dedos de los pies,

Cada parte de tu cuerpo descansa.

Cada parte tiene peso.

Cada parte está conectada con la tierra.

Ahora lleva tu atención a la respiración.

No la controles,

No la modifiques,

Solo obsérvala.

Nota cómo entra el aire y cómo sale.

El ritmo natural de tu cuerpo.

La inteligencia innata que respira por ti,

Sin que tengas que hacer nada.

Siente dónde ocurre la respiración en tu cuerpo.

Quizás en las fosas nasales.

Quizás en el pecho.

Quizás,

El abdomen.

No importa donde la sientas.

Sólo nota que está ahí.

Vamos a contar.

Once respiraciones hacia atrás.

Con cada número Tu relajación se profundiza.

No necesitas esforzarte.

Sólo seguir el conteo de mi voz.

11 diez.

9 8 7 6 Sing.

Cuatro 3.

Dos.

Ahora,

Deja ir el conteo.

Permite que la respiración vuelva a ser solo respiración.

Sin números.

Sin observación intensa.

Solo el fluir natural.

Ahora vamos a explorar pares de sensaciones opuestas.

Aquí no es necesario que fuerces nada.

Solo invitar suavemente cada sensación.

Y notar que ocurre.

Comienza explorando la sensación de pesadez.

Siente como tu cuerpo se vuelve pesado.

Dense.

Como si se hundiera en el suelo.

Ahora experimenta la sensación opuesta.

Ligereza.

Como si pudieras flotar.

Sin peso.

Con total liviandad.

Vuelve ahora a la pesadez.

A la densidad.

A la solidez.

En conexión con la Tierra.

Y ahora de nuevo vuelve a la ligereza.

En suspensión.

Sin esfuerzo.

En libertad.

Ahora explora la sensación de calor.

Siente como una calidez suave,

Agradable,

Se expande por todo tu cuerpo.

Y ahora la sensación es de frescura.

Un aire fresco que refresca cada parte de ti.

Regresa al calor.

Tibio,

Nutrido,

Envuelto en calidez.

Y una vez más la frescura.

Limpia,

Refrescante,

Vivificante.

Deja ahora ir ambas sensaciones.

Vuelve al estado natural de tu cuerpo.

Sin calor ni frío.

Sin pesadez ni ligereza.

Sólo tu cuerpo,

Tal como es.

En este momento con tu cuerpo profundamente relajado y anclado.

Vamos a trabajar con una imagen.

Imagina que eres un árbol.

No un árbol cualquiera,

Sino uno antiguo.

Y tronco fuerte.

Que ha crecido durante muchos años en un lugar específico.

Un árbol que conoce su tierra.

Que ha hundido sus raíces profundamente en el suelo.

Siente las raíces.

Son gruesas,

Largas,

Poderosas.

Descienden desde tu base,

Desde tu pelvis.

De tus piernas.

Y se hunden en la tierra oscura,

Húmeda,

Pesada.

Cada raíz se ramifica en raíces más pequeñas y esas raíces más pequeñas se ramifican aún más.

Creando una red extensa.

Profunda.

Inquebrantable.

Esas raíces te sostienen.

Sin importar lo que ocurra en la superficie,

Tú estás anclado.

La Tierra te abraza.

Te nutre.

Te da peso.

Ahora siente el tronco.

Es tu columna vertebral.

Es fuerte,

Pero también flexible.

No rígido.

Capaz de moverse.

De ceder cuando es necesario,

Pero sin quebrarse.

El tronco conecta las raíces profundas con las ramas que se extienden hacia el cielo.

Y ahora siente las ramas.

Brazos.

Tu cabeza.

Las ramas se extienden hacia arriba y hacia los lados.

Son ligeras sensibles al movimiento del aire.

Es otoño.

Y el viento sopla,

Y tus ramas se mueven.

Se balancean y danzan con el viento.

Las hojas,

Lo que queda de ellas,

Susurran,

Se agitan,

Algunas se sueltan y caen.

El viento es fuerte.

Irregular.

Cambia de dirección sin aviso.

Pero tú no tienes miedo,

Porque tus raíces son profundas.

Están enterradas en un lugar que no cambia.

Mientras el viento mueve tus ramas,

Tus raíces permanecen firmes.

Siente esa dualidad.

Arriba movimiento.

Ligereza Respuesta al viento.

Sensibilidad.

Abajo,

Estabilidad.

Conexión inquebrantable con la Tierra.

Esta es tu naturaleza en equilibrio.

Eres capaz de moverte,

De adaptarte,

De responder con rapidez y creatividad a lo que el mundo te trae.

Por ese movimiento.

No te desarraiga,

Porque tus raíces son profundas.

Tu sensibilidad no te agota porque tienes un lugar al que siempre puedes regresar.

El otoño es tu estación.

El viento es tu elemento.

Pero tú no eres sólo viento.

También eres tierra.

También eres raíz.

Permanece en esta imagen unos momentos más.

El árbol que baila con el viento del otoño.

Pero que nunca puede ser arrancado porque sus raíces son más profundas que cualquier tormenta.

En este momento.

Vamos a reafirmar.

Con mayor profundidad.

La misma intención del inicio.

Repite mentalmente.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Una vez más.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Una tercera vez,

Sintiendo como esta intención se graba en lo más profundo de tu ser.

Me enraizo en mi naturaleza.

Mi sensibilidad es sabiduría.

Nos preparamos para regresar.

Lentamente.

Sin prisa.

Comienza a traer tu atención de vuelta al espacio en el que te encuentras.

Siente el peso de tu cuerpo sobre el suelo.

La temperatura del aire.

Los sonidos que te rodean.

Comienza a mover los dedos de las manos.

Los dedos de los pies.

Haz movimientos pequeños.

Suaves.

Estira los brazos.

Por encima de la cabeza si lo necesitas.

Dobla las rodillas.

Y de ser necesario,

Llévalas hacia el pecho.

Haz los ajustes que tu cuerpo te pida.

Cuando sientas que es el momento.

Gira hacia un lado.

El que tú prefieras.

Permanece allí unos segundos.

Acunado por la tierra.

Y desde allí.

.

.

Cuando sientas que es el momento.

Incorpórate lentamente hasta sentarte.

Tómate un momento antes de abrir los ojos.

Interioriza.

Lo que ha cambiado.

La cualidad de tu presencia.

El anclaje.

Y cuando abras los ojos,

Hazlo suavemente.

Como si estuvieras viendo el mundo por primera vez.

Después de un largo descanso.

Que esta práctica te acompañe durante el otoño.

Y en cualquier otro momento que así decidas usarlo.

Que tus raíces se hundan más profundo cada día.

Que tu sensibilidad se convierta en sabiduría.

Y que ese viento que te mueve Nunca te desarraigues.

Gracias por tu presencia aquí.

Gracias por honrar tu naturaleza.

Gracias por hacer el trabajo interior que el mundo necesita que hagamos.

Que la paz que has encontrado en esta práctica,

Te acompañe en cada paso de tu camino.

© 2026 Andrés Curcio. All rights reserved. All copyright in this work remains with the original creator. No part of this material may be reproduced, distributed, or transmitted in any form or by any means, without the prior written permission of the copyright owner.

Trusted by 36 million people. It's free.

Insight Timer

Get the app

How can we help?

Sleep better
Reduce stress or anxiety
Meditation
Spirituality
Something else