
Calmar la Mente
Cuando mueras, tus pensamientos cesarán. Si el destino quiere que caigas en coma, supongo que también. Y cada noche te regalará unas horas de paz. No obstante, mientras estés despierta tus pensamientos te acompañarán. Más te vale que te reconcilies con ellos. La meditación no borrará las nubes, pero sí que hará su tránsito más fácil. Te enseñará a dejarlas pasar sin ansiedad. Sufrirás un poco menos cuando haya tormenta. No te amargarás por un día nublado. Y disfrutarás más de los días de cielo limpio y puro. El objetivo no es dejar la mente en blanco, sino cultivar la calma mental y la ecuanimidad.
Transcripción
Comencemos con la intención de desacelerar y aflojar nuestro ritmo.
Encontraremos una postura cómoda,
Ya sea sentados en una silla o taburete,
O en el suelo sobre un cojín y con las piernas cruzadas.
Encontremos una posición en que el cuerpo pueda mantenerse equilibrado,
Firme y cómodo por media hora.
Empecemos con dirigir nuestra atención hacia adentro,
Reflexivamente hacia el cuerpo.
Antes que nada,
Tomemos un momento para notar cómo se siente el cuerpo,
Cuál es su estado de ánimo.
¿Se siente pesado?
¿Tenso?
¿Con frío?
¿Libre de dolor?
¿Incómodo?
No existe una forma correcta o incorrecta en cuanto al estado del cuerpo.
Sea lo que sea,
Nuestra meta es familiarizarnos con él y su estado actual para llegar a saber con qué materia prima estamos trabajando.
Prestemos atención a la espina dorsal.
Permitamos que el cuerpo se yerga sin tensión o rigidez.
Sostengamos al cuerpo como si fuera una flor que crece o un alto roble que se levanta desde la tierra,
Naturalmente firme y fuerte,
Creciendo e hiriéndose hacia arriba.
Sintamos como el cuerpo se endereza y crece de esa manera como si fuera un árbol,
Como si tuviera un tronco central,
Con ramas grandes y pequeñas que se despliegan hacia los lados partiendo desde su centro.
La espina es el tronco de nuestro cuerpo,
El resto del cuerpo es como sus ramas.
Dejemos que el cuerpo se incorpore alrededor de la columna y permitamos que se relaje y que se sienta a gusto y libre de tensión.
Empezando con las sensaciones de la cara y la cabeza,
Prestemos atención sistemáticamente a todas las partes del cuerpo con el fin de sustentar la cualidad de relajación a través de todo nuestro ser.
Primero,
Notemos las sensaciones de la cara,
La frente y el entorno de los ojos.
¿Hay tensión allí?
Conscientemente relajemos esos músculos.
Notemos las sensaciones alrededor de la boca y la mandíbula.
¿Cómo se siente allí?
Observemos si existe tensión o rigidez.
¿Estamos apretando la mandíbula?
Conscientemente permitamos que la tensión se disuelva y que los músculos se ablanden.
Comencemos a sentir una oleada de suave relajación fluir por nuestro cuerpo,
Así como el calor del sol fluye sobre un árbol cayendo desde su copa por todas sus ramas,
Llegando hasta las extremidades de las ramillas y hojas.
Sintamos esta cualidad de ablandamiento y relax,
Esa onda de suave calor que penetra el sistema completo,
De la cabeza a la cara,
Luego por la nuca,
Los hombros.
Conscientemente relajemos los hombros y dejemos que caigan un poco,
Que se liberen de tensión y rigidez,
Ablandándose,
Aflojándose.
Prestemos atención a cómo se siente el proceso de relajación.
¿Cuál es nuestro estado de ánimo?
¿Cómo afecta este proceso nuestro estado de ánimo?
¿Cómo se siente el corazón cuando el cuerpo se suaviza y se derrite?
Sigamos el fluir de la relajación por nuestros brazos,
Hombros,
La parte superior de los brazos,
Los codos,
Las muñecas,
Las manos,
Las puntas de los dedos.
Conscientemente permitamos que cualquier tensión o rigidez se afloje y se ablande hasta disolverse.
Permitámonos estar en reposo,
Sin tener que sustentar ansiedad.
Llegando al tronco del cuerpo notemos las sensaciones del pecho,
Desplegándolo y abriéndolo suavemente como si el área del corazón fuera el capullo de una flor.
Dejemos que los hombros se hagan un poco hacia atrás,
Que nuestro pecho se abra y florezca.
Permitámonos respirar con mayor facilidad.
Dejemos que la relajación fluya del pecho a nuestro abdomen,
Al área del plexo solar.
Notemos y sostenemos una bola de rigidez en nuestro vientre.
La ansiedad puede vivir allí como un enredo de tensión.
Conscientemente permitamos relajar esta bola de tensión.
Dejemos que nuestro vientre se afloje y se expanda.
Este no es el momento para cultivar abdominales de acero,
Sino abdominales de gelatina.
Dejemos que todo se afloje,
Expanda.
Y se sienta relajado y a gusto.
No hay nada que sostener dentro,
Nada que endurecer.
Mientras seguimos estos pasos conscientemente,
Notemos el cambio y el efecto que esto genera en nuestro estado de ánimo.
Cuando permitimos que el plexo solar se relaje,
¿qué sucede con nuestro corazón?
¿Cómo se siente?
Permitamos que la tensión fluya del abdomen a la pelvis,
Por las conyunturas de la cadera.
Notemos si existe rigidez allí.
Dejemos que los tendones se aflojen y se ablanden.
Las piernas descansan y recaen un poco.
Sintamos la onda de relajación bajar por las piernas,
Los muslos,
Las rodillas hasta llegar a los tobillos,
Los pies y los dedos de los pies.
Permitamos que la relajación cale todo nuestro cuerpo y se extienda a cada región hasta que el sistema completo se encuentre perfectamente a gusto,
Relajado y asentado.
Sintamos la presencia del cuerpo en su totalidad,
Sólido,
Tranquilo,
Estable y relajado.
Tomemos uno o dos minutos para dirigir nuestra atención por todo el cuerpo,
Aquí y allá,
Hacia cualquier sitio donde notemos que la tensión o rigidez vuelve a reafirmarse.
Quizás mientras relajábamos nuestro vientre nuestros ojos se volvieron a tensar.
Visitemos con atención los sitios donde notamos tensión y dejemos que nuestra mente descanse en ese punto.
Permitamos que el poder de nuestra conciencia afloje los nudos cariñosamente como si fuera una lámpara de calor.
Mantengamos la atención sobre las áreas donde exista tensión y dejemos que todo se suavice y se relaje,
Luego prosigamos.
Lleguemos a conocer nuestro cuerpo y guiémoslo hacia la relajación y la distensión.
Puede que nuestra mente tienda a divagar.
Notemos lo fácilmente que se engancha,
Que se enreda o extravía.
Por eso tomamos un sencillo objeto de meditación y con él entrenamos a la mente a atender al momento presente.
Percibamos la presencia del cuerpo aquí en el espacio de nuestra conciencia y luego en todas las sensaciones del cuerpo.
Reduzcamos nuestra atención a la pequeña colección de sensaciones que forman el ritmo de la respiración.
No intentemos cambiar la respiración de alguna manera.
No hagamos nada en especial con ella.
Simplemente experimentemos cómo el cuerpo respira a su propio ritmo.
Permitamos que ese sencillo patrón,
Esa agrupación de sensaciones permanezca en el centro de nuestra atención,
Como si fuera el corazón de un mandala.
Durante este periodo de tiempo hagamos la siguiente resolución.
En este momento no estoy interesado en otra cosa,
En ninguna gran idea,
En proyectos,
Preocupaciones,
Argumentos,
Memorias o sonidos a mi alrededor.
Todo eso lo puedo dejar a un lado.
Por el momento lo único que me interesa es el sencillo ritmo de mi propia respiración.
Puedo volver a retomar todo lo demás luego,
Si fuere necesario.
En este momento y en los minutos siguientes permitamos que la respiración sea el enfoque de nuestra atención.
Simplemente notemos las sensaciones de inhalar y exhalar cuando vienen y van.
Notemos en qué sitio los experimentamos fuertemente,
Si es en el pecho o el diafragma,
La punta de la nariz o la garganta.
Permitamos que ese ritmo sea nuestro maestro,
Que nos guíe.
Descansemos nuestra atención allí,
Suave,
Firme y cómodamente.
Es natural que la atención divague,
La respiración es una presencia y poco interesante.
Utilicemos esta oportunidad para practicar bondad y paciencia con nosotros mismos.
Fracasamos y perdemos nuestro enfoque.
Nuestra mente se distrae y se aferra a una sensación del cuerpo o se encuentra en duda y confundida,
Recuerda algún conflicto o sencillamente se entretiene con sus propias narrativas.
Cuando notamos que nuestra mente ha divagado,
Con mucho cariño y paciencia dejemos a un lado el pensamiento.
Permitamos que nuestra próxima exhalación se lleve consigo la distracción.
Utilicemos la cualidad natural de relajación que posee la exhalación,
Como un suspiro de alivio.
Dejemos ir la distracción con un suave aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa una y otra vez,
A reconocer la cualidad de la distracción,
A notarla,
A exhalarla,
A dejarla ir y a empezar de nuevo.
Si encontramos que nuestra mente está en calma y en un estado constante,
Descansando más fácilmente con la respiración,
Entonces podemos permitir que la respiración se vuelva parte de la colección de sensaciones que experimentamos en el momento presente.
De la misma manera que enfocamos la atención en la respiración,
Expandamos el horizonte de nuestra atención al inmenso campo de nuestra percepción.
No seamos exigentes en cuanto a los objetos que surgen en nuestra consciencia,
Sino permitamos que el momento presente,
En su totalidad,
Sea el objeto de nuestra atención.
Aceptemos todo lo que brote.
Un sonido.
Una sensación corporal.
Una idea o la misma respiración.
Y permitamos que nuestra experiencia fluya completamente,
Se cristalice,
Se perciba y se disuelva.
Como una corriente de percepciones conscientes.
Descansemos nuestro corazón en el aspecto del conocer.
Utilicemos esta reflexión con el fluir de nuestra experiencia y con el surgir y desvanecer de las cosas.
Esto cambia.
Esto no es realmente lo que yo soy ni es mío.
Esta es una imagen que aparece en mi percepción consciente.
Un sonido.
Un evento.
Un pensamiento.
Esto no comprende lo que verdaderamente soy,
Ni me pertenece en realidad.
Es sencillamente un aspecto del espectáculo que transcurre.
Seamos esa cualidad del saber.
Permitamos que todo fluya por nuestro ser.
Si la mente está inquieta y tiende a enredarse,
Mantengamos nuestra atención en la respiración.
Si la corriente está fuerte y la marea alta,
No levantemos nuestra ancla.
Es mejor responder apropiadamente a las condiciones que se presentan,
Que seguir una fórmula establecida.
Si intentamos dejar a un lado la respiración y la barca de nuestra mente es arrasada por una corriente,
Entonces bajemos nuestra ancla y volvamos a la respiración.
Sencillamente no estamos aún lo suficientemente estables para navegar.
Debemos estar atentos a nuestro proceso.
Seamos conscientes de que,
Si nuestra mente y atención están firmes y estables,
Podemos dejar que la respiración fluya como parte de la totalidad de nuestra experiencia y enfocar nuestra atención en el momento presente.
El corazón acepta y acoge la experiencia completa sin aferrarse a nada y sin rechazar nada.
Recibe todo con afecto y lo deja ir con compasión.
Terminemos la meditación abriendo los ojos y estirando las piernas.
Namasté.
Gracias.
Conoce a tu maestro
4.7 (433)
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