
Cuento Para Dormir: La Claridad De Las Aguas
by Antonia L
En este cuento budista encontraras un relato sabio que brinda la relajación necesaria a la hora de dormir. Una increíble fábula budista para comprender lo confusa que puede ser nuestra mente a veces y lo importante que es ser pacientes, incluso con nosotros mismos.
Transcripción
El cuento de buda y ananda la claridad de las aguas en un caluroso día de verano sidarta gautama estaba atravesando un bosque junto a su principal discípulo ananda sediento el buda se dirigió a su acompañante ananda hace algo más de una hora cruzamos un arroyo por favor toma mi cuenco y tráeme un poco de agua me siento muy cansado el buda había envejecido así lo hizo ananda deshizo sus pasos pero cuando llegó al arroyo acababan de cruzarlo unas carretillas tiradas por bueyes que habían removido las hojas muertas y el sieno enturbiando el agua y convirtiéndolo en un lodasal esta agua ya no se podía beber estaba demasiado sucia así que ananda regresó junto a su maestro con el cuenco vacío tendrás que esperar un poco dijo ananda iré por la tarde he oído que sólo a cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río traer el agua de allí pero buda insistió regresa y traeme el agua de ese arroyo ananda quedó perplejo no podía entender la insistencia pero si su maestro lo solicitaba él como discípulo debía obedecer así que volvió a tomar el cuenco en sus manos y se dispuso a iniciar el camino de regreso al arroyo y no regreséis si el agua sigue estando sucia dijo buda no hagas nada no te metas en el arroyo simplemente siéntate en la orilla en silencio y observa antes o después el agua volverá a aclararse y entonces podrás llenar el cuenco molesto ananda volvió hasta allí descubriendo que su maestro tenía razón aunque aún seguía algo turbia el agua estaba visiblemente más clara de modo que se sentó en la orilla observando pacientemente el flujo del río poco a poco el agua se tornó cristalina ananda tomó el cuenco y lo llenó de agua y mientras lo hacía comprendió que había un mensaje en todo esto ahora podía comprender rebosante de felicidad ananda regresó bailando hasta donde estaba buda entregándole el cuenco y postrándose a los pies de su maestro para darle las gracias soy yo quien debería agradecerte me has traído el agua dijo buda volví enojado al río contestó ananda pero sentado en la orilla he visto como mi mente se aclaraba al igual que el arroyo si hubiera entrado en la corriente se habría enturbiado de nuevo si salto dentro de mi mente generó confusión y empiezan a parecer problemas he comprendido que puedo sentarme en la orilla de mi mente observando todo lo que arrastra sus hojas muertas sus dolores sus heridas sus deseos despreocupado y atento me sentaré en la orilla y esperaré hasta que se aclare por eso maestro yo te doy las gracias
Conoce a tu maestro
4.8 (88)
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